sábado, 25 de mayo de 2013

“La belleza encerrada, de Fra Angelico a Fortuny” / Museo del Prado.




Hoy era día de recreo. He dado  un paseo hasta el Museo del Prado. El Prado nunca falla, con una colección como la suya, y además hoy se inauguraba para el público de a pie la expo: “La belleza encerrada, de Fra Angelico a Fortuny”.
Las salas estaban casi vacías, era mediodía y supongo que las masas turísticas estarían en la cola del Reina, donde la expo-evento del histriónico memo catalán. Pues se agradece. Las obras de la expo, todas de pequeño formato, están fechadas desde el siglo XIV hasta fines del XIX. Todas pertenecen a los fondos del museo. La calidad de la muestra es apabullante. Obras de, Campin, Gérard David, Fra Angelico, Mantegna, Durero, Van der Weyden, El Bosco, Patinir, Brueghel, Il Correggio… en fin por no cansar, terminando en Fortuny. 










Destacaré en principio una pieza absolutamente excepcional, un pequeño maniquí articulado obra de ese genio llamado Alberto Durero. Uno de los artistas que mejor conocía la anatomía humana y que más “inventos” produjo para facilitar la realización de dibujos y pinturas… y también ideó un muñeco articulado que le permitía estudiar y tantear en “vivo” todo tipo de posturas, contorsiones o escorzos… un feliz encuentro inesperado con una auténtica maravilla.
Por hacer un somero repaso señalaré algunas obras y autores:
“El paso de la Laguna Estigia” de Patinir, figuras, paisajes, infiernos, paraísos… un compendio extraordinario de la mejor pintura en su vertiente imaginativa y en su exquisita composición y técnica, lo que también vale para reseñar la ppresencia de varias obras de El Bosco, “Extracción de la piedra de la locura” y “Mesa de los pecados capitales”. Y podríamos añadir una obra de “seguidor”, una excelente escena infernal, y concluir con una pregunta, ¿Es posible que las masas turísticas sean tan rematadamente borregas para acudir en masa a ver ese bodrio de pintura que les ofrece el papanatas catalán, teniendo a su alcance esta ingente cantidad de obras maestras durante todo el año? La capacidad de manipulación de los medios de comunicación, en esto del arte también, es flipante. Se topieza uno con un “San Antonio abad en meditación” que parece un “Botero” tal cual, bueno, mil veces mejor pintado, cosa no demasiado difícil ya que el “inflador” colombiano, pintar pintar, lo que se dice pintar, no sabe. 




Y hablando de no saber, uno de mis pintores favoritos, El Greco, tampoco sabía la criatura esculpir, su “Epimeteo” y “Pandora”, dan el pego vistos de frente, por detrás, el desaguisado es monumental, nadie es perfecto. “La Última Cena” de Martín de Heemskerck, parece ser que con ayuda de Rubens, es un dibujo con una “composición” tan extraordinaria que, después de haber visto mil versiones de la dichosa cena, se queda uno pasmado ante tan imaginativa versión. Del “Agnus Dei” de Zurbarán, solo que ahí sigue, para el disfrute de todos. Como la magnífica “La construcción de la Torre de Babel” de Pieter Brueghel “El joven”  o las maravillosas y surrealistas escenas de David Teniers. Por decirlo todo, las obras en pequeño formato de Murillo, más bien bocetos, no tienen mucha calidad, todo lo contrario que las obras que se muestran de Gianbattista y Giandomenico Tiepolo. Y de Goya hay varias joyas, pero señalaría ”La duquesa de Alba y su dueña” y “Los cómicos ambulantes”, pequeños formatos y grandísimas obras de arte. Por fin, las encantadoras y pintorescas pinturas de Fortuny y también varias obras muy interesantes de Carlos de Haes, “Bosque de hayas en Alsasua”. Y Pinazo y Martín Rico…

ELOTRO




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4 comentarios:

  1. Curiosa coincidencia simbólica. Si en el cuadro "La belleza encerrada", tomando el río como referencia, superponemos el Paseo del Prado, tendríamos situado a la izquierda el museo y a la derecha el Banco de España.

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    1. Curioso collage ese que describes... al que se le podía añadir un dato no menos curioso... bajo el pavimento del Paseo del Prado se construyó un túnel, ahora utilizado por los trenes de cercanías, en el que los amigos de la cuadrilla jugábamos y fantaseábamos con sus itinerarios y "conexiones" en los años setenta, lo llamábamos el túnel de la risa...

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    2. Aunque poco conocido, también existe, construido por esas mismas fechas y situado bajo el Museo Naval, un sofisticado bunker de la Armada.

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    3. Sí, bajo la superficie está todo lleno de galerías, cámaras acorazadas, corredores, conductos, pasajes... toda una oculta red interconectada que pasa inadvertida bajo nuestros pies... y sobre todo para nuestras mentes... aunque no sus efectos...

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