viernes, 28 de junio de 2013

Cortázar / Rayuela










“Giotto, primitivos italianos. Uno de los faros de Cortázar, que ya en 1943, lo menciona en “Distante espejo”, en La otra orilla. En Rayuela, qué hermosa esta única referencia fugitiva, tomada al vuelo en el Quai de la Mégisserie: “ese pez era perfectamente
Giotto”. Reencontramos al primitivo italiano en La vuelta al día en ochenta mundos, donde en “Hay que ser realmente idiota
para”, Cortázar proclama con contundencia: “la idiotez debe ser eso: poder entusiasmarse todo el tiempo por cualquier cosa que a uno le guste, sin que un dibujito en la pared tenga que verse menoscabado por el recuerdo de los frescos de Giotto en Padua”. Giotto es citado en “Estela en una encrucijada”, uno de los poemas más emocionantes de Salvo el crepúsculo y de toda la obra poética de Cortázar, escrito a raíz de su separación de Aurora Bernárdez, y de cierto tono poundiano. En carta a Jonquières de 16 de mayo de
1952, glosa la presencia de obras de Giotto en la muestra del Petit Palais Les trésors du Moyen-Âge italien, donde también admira
a Cimabue, a Pietro Lorenzetti, a Simone Martini… Leer en esa perspectiva esta frase sobre los primitivos, en Diario de Andrés
Fava: “Sólo me interesan los primitivos y mis contemporáneos, Simone Martini y Gischia, Guillaume de Machault y Alban Berg. Del siglo XVI al XIX tengo la impresión de que el arte no está bastante vivo ni bastante muerto”. Más nombres: Fra Angelico, Fra Filippo Lippi, Mantegna, Orcagna, Francesco Pesellino, Uccello…”

Fragmento del Catálogo editado por el Instituto Cervantes de París, que se puede descargar completo en PDF aquí: http://ep00.epimg.net/descargables/2013/06/28/2783ac7deb8601250cdb495da52e0dfd.pdf


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