martes, 25 de junio de 2013

Instrucciones para triunfar en el oficio / Eduardo Galeano





Instrucciones para triunfar en el oficio


Hace mil años, dijo el sultán de Persia:

–Qué rica.
Él nunca había probado la berenjena, y la estaba comiendo en rodajas aderezadas con jengibre y hierbas del Nilo.

Entonces el poeta de la corte exaltó a la berenjena, que da placer a la boca y en el lecho hace milagros, porque para las proezas del amor es más poderosa que el polvo de diente de tigre o el cuerno rallado de rinoceronte.

Un par de bocados después, el sultán dijo:

–Qué porquería. 

Y entonces el poeta de la corte maldijo a la engañosa berenjena, que castiga la digestión, llena la cabeza de malos pensamientos y empuja a los hombres virtuosos al abismo del delirio y la locura.

–Recién llevaste a la berenjena al Paraíso, y ahora la estás echando al infierno –comentó un insidioso.

Y el poeta, que era un profeta de los medios masivos de comunicación, puso las cosas en su lugar:

–Yo soy cortesano del sultán. No soy cortesano de la berenjena. 


Eduardo Galeano, Bocas del Tiempo.


***

3 comentarios:

  1. Lo que pasa es que los actuales aduladores del poder tienen más de chorizos que de poetas.
    Ya firmaría ahora mismo que entre las páginas de la prensa manipuladora y de los programas de televisión hubiera menos mentura y más poesía.
    Salud
    Francesc Cornadó

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  2. Desde luego, el problema no radica en la berenjena, ni tan siquiera en el cortesano poetastro, el problema radica en la existencia del "sultán"; gusano en la "berenjena", en el poetastro y en los paladares.
    Poesía, lo que se dice poesía, la que antes de ensalzar las virtudes de la berenjena la libera del gusano que la parasita.

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  3. Yo interpreto un preciso retrato del típico intelectual comprometido... con el poder.

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