miércoles, 31 de julio de 2013

Jules Renard (Diario)




Hay gente tan aburrida que te hace perder un día en cinco minutos.


El marido, la mujer y el cura forman el verdadero “Ménage á tris”.


Una golfa en el restaurante. De una amiga dice:
-Es una mujer de negocios. Para ganar veinte mil o treinta mil francos, ha hecho que uno de sus amantes condecore a los otros dos.


Me fastidia el éxito de los demás aunque mucho menos que si se lo mereciesen.


Estoy en plena madurez, y ya no me muevo, de miedo a que el miedo me alcance.


Beatas. Se acuestan con Dios el domingo, y lo engañan toda la semana.


Cada año, un defecto más: ese es nuestro progreso.


Ni siquiera bastantes defectos para ser interesante.


Hombre sólido y fuerte como un armario… lleno de ropa sucia…


El ciempiés solo tiene –las he contado- veinte patas.


Los moralistas que elogian el trabajo me recuerdan a esos papanatas que, engañados por el anuncio de una barraca de feria, intentan convencer a otros de que también entren.


Todo hombre vale más que su forma de expresarse.


Un día creo en el progreso humano, lo reclamo con todas mis fuerzas; los otros seis días, descanso.


Cada uno tiene una tara secreta que le roe. La mía es la pereza, pero me gusta rascármela.


El feminismo es no contar con el príncipe azul.


Por fin sé lo que distingue al hombre de la bestia: los problemas de dinero.


Jules Renard (Diario)



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