sábado, 27 de julio de 2013

Marta Sanz (El frío)




“27

Parece que todos los hombres hayáis estudiado en el mismo colegio de curas. Sois tan clementes, misericordes, tenéis esa camaradería tan vuestra que nos da la espalda, que pocas veces nos deja penetrar en vuestra jerga de niños y lagartijas sin rabo, en esas conversaciones de razón pura y negocios que terminan siendo el reflejo del cromo que se ha cambiado, de las pajas que te has hecho con miedo a quedarte paralítico, de las chicas que se dejaban meter o no meter mano en el cine.
Y para qué tanto meter mano donde no debíais si en el fondo estabais deseando ver a Pepe que os llevaba a pescar y os enseñaba los diferentes tipos de anzuelos.
Ni siquiera merecen la pena los hombres que disfrutan hablando con mujeres; una se siente engañada, complacida a la fuerza, jugando a algo para otra cosa o sospechando que el que tienes enfrente es un marica de esos que te chupan las orejas y te meten los dedos en la ingle y se empeñan en darte besos de lengua entre tus dientes apretados o uno de esos hombres místicos, castos, que ni siquiera te miran directamente a los ojos o un artista casado de los que pegan a las amantes para después poder escribir buenos versos en los que se sienten malignos, conscientes de esa desgracia, tan oportuna a ratos, de tener a un mister Hyde debajo de la chaqueta.
Parecéis tan estúpidos y en realidad sois tan listos. Hacéis de todas nosotras una logia de misóginas que únicamente piensan en la rivalidad. Nos enzarzáis y nos dejamos. Después permanecéis al margen de la lucha, de la soledad que jamás compartimos con otra mujer.
Hay mujeres que siempre somos enemigas y nunca nos damos amparo, ni cobijo, ni el cuenco caliente y húmedo de una mano que poco a poco vaya cerrándose sobre otra. Manos pequeñas y llenas de sortijas, de uñas mordidas y pintadas, manos que sirven para acariciar animales y escribir cartas.
Hay mujeres que en el camino, en los accesos colapsados de las ciudades de más de un millón de habitantes, hemos aprendido a ver de noche los rosarios de pájaros electrocutados en las delgadísimas tiras de los cables de alta tensión.”

Marta Sanz  (El frío)



***

No hay comentarios:

Publicar un comentario