domingo, 18 de agosto de 2013

Jules Renard (Diario)




“16 de enero 1905

Rostand tenía un cochero. Sentía por él gran compasión. Cuando cenaba después del teatro, pensar que el cochero se quedaba fuera, bajo la lluvia, pasando frío, hasta medianoche y más, le resultaba insoportable. Le estropeaba los placeres. Así que hacía que le enviaran un grog con el recado de marcharse, que él ya tomaría un coche de punto. Una noche, el cochero entró en el café y le dijo al “señor” que lo dejaba. Le humillaba que no lo tomasen en serio”.

Jules Renard  (Diario)


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