jueves, 22 de agosto de 2013

Miguel Sánchez-Ostiz (La caja china)




“Esa, la de escuchar patrañas, era una de las especialidades nocturnas de la Umbría de Rafael Vidán. Ahí el falso viajero, el filósofo de la pura nada, el economista de barbecho, el jugador de mus metafísico, el gourmet y el enólogo, el políticorro nacionalista con el poco seso relleno de un potaje hecho a base de patria, nación y raza, al que una martingala política había rescatado de la radical mediocridad profesional y aupado en un puestazo, todos de barbecho, todos jugadores y perdedores de nada, los más listos del mundo, los más dicharacheros, por encima de todo, estupendos, mientras la ciudad estaba, más que dormida, apagada”.

Miguel Sánchez-Ostiz  (La caja china)


***

No hay comentarios:

Publicar un comentario