martes, 6 de agosto de 2013

William S. Burroughs




“Siéntate en cualquier rincón de un café, toma un pocillo de café, lee un periódico y “escucha”, no hables contigo mismo… (¿Cómo me veo? ¿Qué piensan ellos de mí? Olvida tu yo. No hables. Escucha y atiende, mientras lees (cualquier detective privado sabe mirar y oir mientras lee ostensiblemente el “Times”)…
Registra lo que oyes y lo que ves, mientras lees una frase cualquiera. Esos son cruces, bocacalles, puntos de intersección. Anota esos puntos de intersección al margen de tu periódico. Oye lo que se habla a tu alrededor, y observa lo que se desarrolla en torno. Métete en el papel de un agente secreto, a quien amenazan constantemente la muerte o las cámaras de tortura enemigas, con todos los sentidos en estado de alerta, yendo a lo largo de las calles del miedo siempre oteando, olfateando y tembloroso como un perro bajo la más extrema de las tensiones. Ése es un placentero ejercicio literario (pequeño ejercicio), que le da al escritor lo que más necesita: acción. Atención, repetición. Ustedes comprobarán que un paseo, hacer un par de compras, un corto viaje llenarán páginas enteras, cuando haya aprendido a observar, a escuchar y a “leer”.”

William S. Burroughs



***

No hay comentarios:

Publicar un comentario