miércoles, 4 de septiembre de 2013

Jean-Paul Sartre (Las palabras/ 2)




“Ah –decía mi abuelo-, no basta con tener ojos; hay que aprender a usarlos. ¿Sabes qué hacía Flaubert cuando Maupassant era pequeño? Le instalaba delante de un árbol y le daba dos horas para que lo describiera”.

“Existir era poseer una marca controlada en alguna parte de las Tablas Infinitas del Verbo; escribir era grabar en ellas a seres nuevos o –fue mi más tenaz ilusión- tomar las cosas, vivas, en la trampa de la frase: si yo combinaba ingeniosamente las palabras, el objeto se enredaba en los signos, y quedaba en mi poder”.


“Me he desinvestido pero no he renegado: sigo escribiendo. ¿Qué otra cosa se puede hacer?
Nulla dies sine linea.
Es mi costumbre y además mi oficio. Durante mucho tiempo tomé mi pluma por una espada; ahora conozco nuestra impotencia. No importa, hago, haré libros; es preciso, son útiles, de todos modos. La cultura no salva nada ni a nadie, no justifica, pero es un producto del hombre: el hombre se proyecta en ella, se reconoce; sólo este espejo crítico le ofrece su imagen. Por lo demás, este viejo edificio en ruinas, mi impostura, es también mi carácter; podemos deshacernos de una neurosis, pero no curarnos de nosotros mismos”.


Jean-Paul Sartre  (Las palabras)

***


No hay comentarios:

Publicar un comentario