jueves, 28 de noviembre de 2013

Dices tú de capitalismo…



“…Henry Ford, por ejemplo, creó en 1914 un “departamento de sociología” concebido para reformar las vidas de sus trabajadores inmigrantes y hacerlos “frugales, eficientes y leales”. Para lograrlo, los “sociólogos” de la empresa automovilística:

…investigaban la vida familiar de cada trabajador, así como su registro laboral, de modo que sólo podía solicitarse el incentivo de cinco dólares por día después de demostrar un adecuado entorno familiar y otros valores de clase media relacionados. Así, la compañía trataba de enseñar a los obreros no sólo el “modo correcto de trabajar”, sino también el “modo correcto de vivir.

Muchas otras grandes corporaciones norteamericanas siguieron este camino. En 1919, había al menos ochocientas plantas industriales que practicaban políticas parecidas, conscientemente destinadas a quebrar los valores espontáneos –o heredados del socialismo europeo- de la clase trabajadora industrial norteamericana. Razones de eficiencia y buen funcionamiento de la corporación llegaron a justificar la destrucción del muro que separaba el puesto de trabajo en la empresa y la vida privada en el hogar y en los locales o clubes obreros, lo que se tradujo en una activa política tendente a:

…prevenir que las logias fraternales de los trabajadores sirvieran licor, llamar a estudiantes universitarios a la fábrica para que dieran, a la hora de la comida, charlas sobre “higiene de la vida cotidiana, formación del carácter y religión vital”, e inspeccionar las condiciones de vida en el hogar de los trabajadores.


De “El eclipse de la fraternidad”, Antoni Domènech


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