miércoles, 20 de noviembre de 2013

Dices tú de tetas y carretas…





Dices tú de tetas y carretas…


Pincelada uno:
“La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. Porque no permito a la mujer enseñar, ni tomar autoridad sobre el hombre, sino estar en silencio”
Pablo, Tim. 2,11-12. (Según la traducción de don Cipriano de Valera.)




Pincelada dos:
La Corte Suprema del Estado de Ohio, todavía en 1970, sentencia que la mujer es: “como mucho, un sirviente superior de su marido”.

(De “El eclipse de la fraternidad”, Antoni Domènech).


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