miércoles, 30 de enero de 2013

Párrafos de…”La democracia. Historia de una ideología” (2) LUCIANO CANFORA.






“La historia del lento avance del sufragio universal en Inglaterra es especialmente instructiva. Ayuda a liberarse de la repetitiva retórica anglocéntrica dirigida a representar Inglaterra como el punto geométrico y el lugar privilegiado de una libertad perenne, vigente en el feliz país de la Magna Charta Libertatum (1215) de forma ininterrumpida hasta nuestros días; una libertad que avanza tranquilamente (a pesar de dos revoluciones y de un rey decapitado, además de un breve paréntesis de dictadura republicana) mientras el resto del continente se exalta, sobre todo después de la explosión de la Revolución Francesa. Las Reflexiones de Burke sobre los acontecimientos de Francia y, en el plano literario, un libro fracasado como Historia de dos ciudades (1859) de Dickens han contribuido a mantener vivo este cliché. 





(…) Hasta 1872 (Ballot act) el voto no fue secreto. Y sólo en 1885 se llegó a un casi sufragio universal: fueron admitidos, finalmente, en el electorado todos los ciudadanos mayores de edad que tenían vivienda propia (inquilinos o propietarios) y todos los que poseían bienes inmuebles con una renta de diez libras. Subsistían varias limitaciones relacionadas con la duración de la posesión de la vivienda y, en cualquier caso, se daba por supuesta la exclusión de los ciudadanos que vivían a cargo de otro. (…)





No es muy sabido que todavía en 1918 (esto es, inmediatamente después de la primera guerra mundial), algunos electores –aún en régimen de sufragio universal- tenían derecho a votar dos veces, mientras que a las mujeres –¡por supuesto siempre mayores de treinta años!- se les concedía el derecho de voto a condición de que fueran propietarias (o esposas de propietarios). (…)

Si se considera además que cuando en 1914 Inglaterra, aliada del zar, entra en guerra, el sufragio distaba mucho de ser universal mientras que en Alemania lo era desde 1871 (en Austria desde 1907) y que, no obstante, la guerra fue presentada como el choque entre las “democracias” y las “autocracias” de los imperios centrales, no cabe sino admirarse de la fuerza penetrante de la retórica. 





En realidad, era precisamente Alemania, en vísperas del primer conflicto mundial, el país donde el movimiento organizado de los trabajadores (socialdemocracia, sindicato) tenía el mayor peso parlamentario y el mayor prestigio, además del mejor modelo organizativo corroborado por el alto nivel intelectual de los dirigentes. Pero ésta era sólo una cara de la realidad; la otra cara era un bloque de poder –junker, gran industria, ejército- decidido ya a disputarle a Inglaterra la hegemonía mundial. La prueba de fuego del movimiento obrero europeo, apresado en la mordaza de ese conflicto entre imperialismos, fue desde todos los puntos de vista el año 1914.”

Luciano Canfora


***

lunes, 28 de enero de 2013

Párrafos de…”La democracia. Historia de una ideología” (1) LUCIANO CANFORA.




“El cesarismo ha vuelto, en pleno siglo veinte, como consecuencia de una guerra colonial más llena que nunca de incógnitas: guerra que, por otra parte, el propio De Gaulle se verá obligado a concluir con el abandono de Argelia (1962), tras años de inútil obstinación y de un nuevo amotinamiento por parte de los mismos hombres que le habían llevado al poder. El artículo único de la “Ley de Plenos Poderes” (2 de junio de 1958) no renuncia a la consabida retórica y se remite a la Declaración de derechos de 1789.
Como caso concreto de aplicación de la Declaración y de sus inmortales principios puede considerarse, puesto que ocurre dentro de los seis meses de plenos poderes, el testimonio de Khider Seghir, un farmacéutico de veintisiete años, detenido y torturado en París:





“Fui arrestado el 29 de noviembre de 1958, a las seis y media de la tarde, en el número 146 de la rue Montmatre por seis agentes, que me condujeron al cuartel de Noailles, en Versalles, a donde llegamos hacia las siete y cuarto. Después de haberme desnudado, tres agentes empezaron a golpearme, dándome puñetazos en el vientre, en el pecho, en los riñones. Más tarde, me sujetaron a una barra a la que aplicaron corriente eléctrica. Esta operación duró hasta medianoche de la siguiente manera: cada media hora me soltaban unos diez minutos para que pudiese recuperar parcialmente las fuerzas. Tras un cierto número de aplicaciones ya no me sostenía en pie. A medianoche me hicieron bajar a un calabozo, donde pasé la noche.
El 30 de noviembre, fui duramente interrogado por seis agentes que pretendían que confesara información sobre la organización del FLN y de sus responsables, mientras me dirigían expresiones vulgares y me llamaban “sucia raza”.
El 1 de diciembre, hacia las nueve de la mañana, me sujetaron de nuevo a la barra que he mencionado antes. La operación duró hasta mediodía. A la una me condujeron a la DST, rue des Saussais. En cuanto llegamos, un agente que tenía la misión de interrogarme, me dio varios puñetazos en el vientre. El interrogatorio duró hasta las seis de la tarde. Hacia las ocho, me llevaron de regreso a Versalles, donde pasé la noche.
El 2 de diciembre, a las seis de la tarde, los mismos inspectores, entre los que se encontraba M.R… -recuerdo perfectamente su nombre, ya que además era el que me trataba con mayor dureza- me sometieron por tercera vez a la barra fija. La operación duró cerca de dos horas. Después me dieron patadas, puñetazos y otras torturas: retorcimiento de los músculos, de los brazos, de las piernas, hasta meterme un dedo en el ano.
Luego se acabaron las torturas. Los días 3, 4 y 5 de diciembre me sometieron a interrogatorio. Por la mañana me llevaban a la DST y por la noche me devolvían a Versalles. Así durante otros cuatro días. La noche del 9 de diciembre me llevaron a la cárcel judicial, donde permanecí hasta la noche del 10 de diciembre. Cuando me condujeron ante el juez para la firma del mandato, declaré a M. Batigne las torturas sufridas, pero él hizo caso omiso de mis declaraciones diciéndome:
-Ya conocemos esa cantinela, todos sois iguales.”





VII

Como era de esperar, De Gaulle pretendía un reordenamiento constitucional radical –no es casual que en 1946 rompiera con los partidos por la Constitución- y sobre todo un sistema electoral que eliminara de la política a un sector muy concreto: los comunistas. El 28 de septiembre del mismo año, 1958, hizo aprobar una nueva Constitución, centrada completamente en los poderes del presidente: fue un éxito de dimensiones bonapartistas: sobre 36 millones y medio de votantes, 31 votaron a favor y sólo cinco millones y medio votaron en contra (básicamente el electorado del PCF). Más allá de la vaguedad del texto constitucional, fue la nueva ley electoral la que transformó la vida política del país.”

Luciano Canfora


*** 

domingo, 27 de enero de 2013

El asco indecible...







Una anécdota: 24 de enero de 2013 en la FNAC: ¿De quién dice? ¿Hace el favor de deletrear?... ah, sí… el autor me figura en el ordenador…pero en este momento… de ese título en concreto no tenemos ningún ejemplar, está agotado… voy a mirar en otros centros… nada, lo siento: no tenemos ningún ejemplar y por lo que estoy viendo en la pantalla, de ningún título  de ese autor en ninguno de nuestros centros de la Comunidad de Madrid. Lo siento. Si quiere podemos pedirlo a la editorial…y si hay suerte y no está descatalogado…
No se moleste, gracias señorita, muy amable…
Descatalogado, eso es. No hay “censura” más eficaz ni que pase más desapercibida. Ya puedes haber ganado premios prestigiosos y recolectado reseñas elogiosas de los “santones” de la crítica. Otros tiempos. Agua pasada. Ahora, ¡¡vete tú a saber por qué!! ya puedes escribir todo lo que quieras e incluso conseguir publicarlo en alguna modesta editorial, que tanto da. Nadie, de los que poseen  “poderoso altavoz” hablará, aunque sea para vilipendiar o difamar, de ti o de tu obra y, por lo tanto, nadie de los que  compran libros o leen, tendrá noticias de la existencia de la misma. Si no perteneces a una secta política-empresarial-literaria, estás excluido de los privilegios, (Instituto Cervantes, publicidad, Premios “bien dotados”, publicidad, Jurados con dietas de “banqueros”, publicidad, Ciclos veraniegos de conferencias tropicales, publicidad, cócteles y canapiés…), no existes. Que te empeñas en conservar tu independencia e ir de francotirador, hablar de lo que no se debe, remover lo que no se debe, escupir hacia donde no se debe, no existes. O sí, existes, nadie te lo impide, la sociedad de consumo y las leyes del mercado desahucian pero no ahogan, no obligan a nadie, bueno solo un poco, a hacer lo que no quiere. Solo a los que se auto excluyen del “paraiso”, a los rebeldes, a los resistentes, a los indomables, los condena, ¡¡Ellos se lo han buscado!!, a la inexistencia. A la descatalogación. A la expulsión a las tinieblas exteriores…sin librerías, ni quioscos, ni siquiera los pedidos de los estamentos culturales público o la red de  Bibliotecas Públicas…


ELOTRO


***





“Recomendar: Aconsejar o indicar a alguien para bien suyo que haga o deje de hacer cierta cosa”
(En el María Moliner)





“Lectura de Pablo Antoñana” / M. Sánchez-Ostiz
PAMIELA
Ensayo y Testimonio nº 108
Año 2010



Me daría por satisfecho si estas páginas sirvieran para que alguien que no conozca la obra de Pablo Antoñana se acercara a alguna de sus páginas, se dejara seducir por ellas y sintiera la emoción que procura el asomarse a un mundo literario nuevo y singular en cuya construcción el escritor trabajó toda su vida, entre más sombras que luces, ya fuera en el mítico territorio la República de Ioar por él fundado, en el que vivió exiliado junto a sus apaleadas criaturas, o lejos de ella, en geografías imaginarias, tras los pasos de gentes unidas por la derrota. Estoy convencido de que la puerta del encantamiento de la obra de Pablo Antoñana sigue, por el momento, abierta.

M. Sánchez-Ostiz


***

viernes, 25 de enero de 2013

Me acuerdo… / Luis López






¿Conoce el Águila lo que está en el abismo?
¿O irás tú a preguntárselo al topo?

William Blake



Julio era un águila y un topo. Julio no paraba de hacerse preguntas, deseaba ansiosamente conocer, y era altamente contagioso. Julio no se guardaba nada para sí, compartía sus preguntas, sus dudas y sus conocimientos. Julio, como un águila o como un gorrión, surcaba los celajes y, como una laboriosa oruga o un esforzado “viejo topo” horadaba incansablemente las profundidades del  subsuelo.

En el año 1971 yo tenía 12 años y me vine a Madrid con mi familia a conocer a Julio Vélez. Yo entonces, como era un niño, no sabía que ése era el motivo  del viaje y mi familia, claro está, mucho menos. Y Julio ni les digo.


“(Leer)  Viajar es ir al encuentro de algo que está a punto de ser y aún nadie sabe qué será...”
Italo Calvino

Hoy, más de cuarenta años después de aquél salto nocturno Sevilla-Madrid  (aunque  que sigo ignorando tantísimas cosas) creo que lo tengo más claro. Para ser exactos, lo tengo sepia claro, el color innegociable de la memoria; sea esta más o menos selectiva, nostálgica o fantasiosa. Debemos convenir que toda memoria, por traicionera, es ficción, es, irremediablemente, reconstrucción y por lo tanto, en gran medida, invención.



Hablando de inventar, hace unos años inventé estos versos sobre aquel viaje:



A Madrid (Atocha)

Asientos forrados
de skay oscuro y grasiento
segunda clase señalan
traqueteo eterno
en riguroso compás
bolsas y maletas hinchadas
encordadas

tiempo lento de oprimido silencio
y generosa estrechez
poblado el cicatero pasillo
de fumadores y roces
con miradas ávidas y cansadas
que no encuentran sede
todos los colores
a salvo el azul
atropellados en su orgullo
por el gris


en aquellos tiempos
sin hueco sobre el raíl
y entre parada y parada
parada
con desgana masticando el camino
cierta luz de salida menguando
alejarse sin aliento
de las manías mamadas
y de esas cosas ya fraguadas
asideros hurtados

un billete, un silbato
todo quebrado
arrancados de cuajo
abandonado ritmo
de traqueteo
entre nocturnas paradas
neorrealista la estampa
como filmada por
el aristócrata italiano
patrocinada por
Red Nacional de Ferrocarriles Españoles
el reparto
de andaluces cuajado
en este rodaje

también los eternos traqueteos
y las infinitas paradas
se consuman
y los pobladores del pasillo
entre sí pulidos por los roces
intercambian negro tabaco
y por orden se arrancan
las legañas

en la línea de allá
tras los cables tendidos
amanecen los amarillos
y púrpuras azulados

oquedades abandonan
de arriba y mas abajo
las bolsas las manos las maletas
se controla la tensión
también de las cuerdas

se pasa lista se hace recuento
del menudo y fuerte
cuerpo protector
férreamente enganchados
nos lanzamos
con lo puesto
Madrid (Atocha)
del traqueteo entre paradas
fin

el techo del cielo caído
de gris pintado
oscuro y uniforme
cierta luz se sospecha
quedó en Sevilla

por ese tiempo
circulaban las matrículas
en torno al ochocientos mil
por aquí la salida
y avisaba el escalextric
a los catetos navegantes

certero signo
sucia desolada negra herrumbrosa
la calle céntrica
sin equipo sin porterías sin balón
interior la escalera
de segunda sin señalar

después el cole
un segundo piso
el Retiro de recreo
a 10 semáforos y dos mil metros
mal contados
la señora directora
y exaltada y falangista
predominan los comemieddas
entre los compañeros
cubanos en tránsito
a Miami

por ese tiempo
se bajaba mi viejo
a la vuelta del curro
al declinar de las tardes de verano
al diario Pueblo
dando la espalda al
Sindicato Vertical
en pijama
se había traído él
de Sevilla
algunas cosas hilvanadas
en el fondo de los bolsillos
frecuentó también la Cruz la calle
tenía un gustito a la Sierpes la calle
con sus toros y la reventa

por ese tiempo
las putas estaban con Echegaray la calle
hoy se han puesto la Montera la calle
y se han ido con Benavente la plaza
primeras caminatas con el Metro y su plano
Atocha – Embajadores - Puerta de Toledo
Latina – Sol – Callao – Plaza de España
y marcha atrás
navegando las aceras claro
y cogidos de la mano
sin soltar.





Y todo vino rodado. Mi hermana mayor se colocó de cajera en un supermercado. Se echó una amiga, también cajera, que se llama Rosa y que tenía un novio que se llamaba José Luis  y que trabajaba en el supermercado como rotulista y escaparatista. Jose Luis era un sevillano comunista, un sospechoso habitual, que había huido de Sevilla (de la policía secreta) y vivía en un piso-refugio más o menos clandestinamente, en Madrid con otros comunistas perseguidos y un psiquiatra, que había ejercido en Chicago, deprimido y deprimente. Uno de aquellos comunistas clandestinos que pasaban temporadas en aquel piso era también sevillano y se llamaba Julio Vélez. Sigo emocionándome cuando rememoro aquellos días. En cierto modo allí cuajó la pequeña conjura de los sevillanos (José Luis, Julio y el menda). José Luis “RIC” es pintor y dibujante; por entonces  publicaba sus dibujos en “Cuadernos para el diálogo”, “Hermano Lobo” y en “Triunfo” y él y Julio nos hablaban, a los jóvenes de la cuadrilla, de gente “famosa” como Chumy Chumez, Haro Tecglen, Vincentito Verdú, OPS, Reviriego… y Ric además hacía viñetas para el periódico del “partido” de Julio… y así,  a lo tonto a lo tonto, el menda, que ya hacía sus primeros pinitos con el dibujo, empezó también a colaborar. Al poco tiempo Julio apareció con un ejemplar de “El estado y la revolución” de Lenin y me lo regaló, “Luí, me dijo, para que vayas completando tu biblioteca”.
Era el primer libro de mi biblioteca. Una semana después le solicité militar en la Joven Guardia Roja, yo tenía 15 años. Julio decidió que militaría en el partido, el PTE, en su célula, llamada de Arte y Cultura. A partir de ahí empezaron a desvanecerse muchos de mis espejismos y se sucedieron algunos descubrimientos.

A mí, Julio me parecía un tío mayor, hoy sé que él entonces cumplía solo 28 años, era un chaval, y era, para los que le rodeábamos, un “chute” de solidaridad, de buen rollo, de alegría.... (tenía una risa de apariencia incontrlada y  tirando a infantil y quizá por eso muy contagiosa)
También he sabido (porque él “solo” solía hablarme de la lucha contra la dictadura, o de Marx, de Lenin, de Machado, de Brecht, de los jornaleros andaluces, de flamenco, de poesía…) que en aquellos tiempos intentaba ganarse la vida como vendedor-representante de “Cafés La Estrella”, malamente debía de ser porque Julio nunca o casi nunca tenía un duro.
Otra característica, por hablar de todo un poco, de Julio era que no le gustaba cortarse las uñas de los pies (O habría hecho alguna promesa), esto era evidente sobre todo en verano, cuando calzaba chanclas.
Al lado de Julio colaboré en el primer homenaje, desde la guerra civil,  que se le hizo en España a Antonio Machado, donde recuerdo la participación de Aurora de Albornoz y entre otros el poeta gallego Celso Emilio Ferreiro. Recuerdo un viaje a Barcelona a un congreso, chúpate esa, de artistas antifascistas donde Julio me presentó ¡como pintor! A Pepe Ortega, a Lluís María Xirinacs, a Antoni Tápies y varios componentes del antiguo grupo “Estampa popular”…




Años después, a mediados de los ochenta, me encontré casualmente, en la calle Almagro de Madrid por la que yo paseaba camino de una galería de Arte, con Julio, al que llevaba años sin ver. Nada más verme se levantó como impulsado por un resorte de su silla, me abrazó y me presentó a su acompañante en el velador de la terraza, “Mira Luí te voy a presentar a un amigo escritor, Eduardo Galeano; Eduardo, este es mi amigo y camarada Luí, pintor”. Así era Julio, aparecía dónde y cuando menos lo esperabas y, “a lo Laudrup”, como el que no quiere la cosa, te rescataba  del pozo más negro y profundo y te arreglaba el día con palabras generosas y un cálido abrazo. Bendita suerte la mía, haberle conocido, haber establecido con él un vínculo imborrable y haber compartido durante unos años, militancia política, lugares y afectos (“Solo los lugares poetizados son habitables y los verdaderos Lugares los fundan los poetas y los artistas” dice el filósofo) y militancia en la vida. Juntos, unidos, hombro con hombro en la trinchera antifascista y con ambición revolucionaria. Esa misma trinchera, aún hoy más necesaria, de los que seguirán luchando hasta que no quede piedra sobre piedra del criminal sistema capitalista.
Permitidme ahora una cita de otro poeta comunista (militante comunista como también lo fue su querido César Vallejo) el chileno Pablo Neruda, porque pienso que, él, el Julio que yo conocí y del que conservo tan gratos recuerdos, compartiría:

“Porque el Partido me da la libertad que no tiene el solitario.”

(Una acotación: Si donde Neruda dice “Partido”, ponemos organización horizontal y asamblearia, yo creo que, hoy por hoy, mucho mejor).





Y para terminar una reflexión intelectual y política del que también fue su amigo: Mario Benedetti:

“¿Qué queda para las izquierdas en este mundo donde todos se desviven por ser centristas, o sea, el actual sinónimo de la derecha pura y dura? En primer término extraernos de la derrota y no olvidarnos de dejar en el fondo de ese pozo los dogmatismos, las rígidas estructuras que impidieron nuestro desarrollo y atrofiaron nuestra sensibilidad. Análisis no es obligatoriamente contrición. Después de todo, es preferible haberse equivocado en medio de la brega por la justicia que haber acertado en la lisonja del Imperio.”


Luis López

Salud y comunismo.

***

miércoles, 23 de enero de 2013

El viejo manuscrito / Franz Kafka





Podría decirse que el sistema de defensa de nuestra patria adolece de serios defectos. Hasta el momento no nos hemos ocupado de ellos sino de nuestros deberes cotidianos; pero algunos acontecimientos recientes nos inquietan.
Soy zapatero remendón; mi negocio da a la plaza del palacio imperial. Al amanecer, apenas abro mis ventanas, ya veo soldados armados, apostados en todas las bocacalles que dan a la plaza. Pero no son soldados nuestros; son, evidentemente, nómadas del Norte. De algún modo que no llego a comprender, han llegado hasta la capital, que, sin embargo, está bastante lejos de las fronteras. De todas maneras, allí están; su número parece aumentar cada día.
Como es su costumbre, acampan al aire libre y rechazan las casas. Se entretienen en afilar las espadas, en aguzar las flechas, en realizar ejercicios ecuestres. Han convertido esta plaza tranquila y siempre pulcra en una verdadera pocilga. Muchas veces intentamos salir de nuestros negocios y hacer una recorrida para limpiar por lo menos la basura más gruesa; pero esas salidas se tornan cada vez más escasas, porque es un trabajo inútil y corremos, además, el riesgo de hacernos aplastar por sus caballos salvajes o de que nos hieran con sus látigos.
Es imposible hablar con los nómadas. No conocen nuestro idioma y casi no tienen idioma propio. Entre ellos se entienden como se entienden los grajos. Todo el tiempo se escucha ese graznar de grajos. Nuestras costumbres y nuestras instituciones les resultan tan incomprensibles como carentes de interés. Por lo mismo, ni siquiera intentan comprender nuestro lenguaje de señas. Uno puede dislocarse la mandíbula y las muñecas de tanto hacer ademanes; no entienden nada y nunca entenderán. Con frecuencia hacen muecas; en esas ocasiones ponen los ojos en blanco y les sale espuma por la boca, pero con eso nada quieren decir ni tampoco causan terror alguno; lo hacen por costumbre. Si necesitan algo, lo roban. No puede afirmarse que utilicen la violencia. Simplemente se apoderan de las cosas; uno se hace a un lado y se las cede.





También de mi tienda se han llevado excelentes mercancías. Pero no puedo quejarme cuando veo, por ejemplo, lo que ocurre con el carnicero. Apenas llega su mercadería, los nómadas se la llevan y la comen de inmediato. También sus caballos devoran carne; a menudo se ve a un jinete junto a su caballo comiendo del mismo trozo de carne, cada cual de una punta. El carnicero es miedoso y no se atreve a suspender los pedidos de carne. Pero nosotros comprendemos su situación y hacemos colectas para mantenerlo. Si los nómadas se encontraran sin carne, nadie sabe lo que se les ocurriría hacer; por otra parte, quien sabe lo que se les ocurriría hacer comiendo carne todos los días.
Hace poco, el carnicero pensó que podría ahorrarse, al menos, el trabajo de descuartizar, y una mañana trajo un buey vivo. Pero no se atreverá a hacerlo nuevamente. Yo me pasé toda una hora echado en el suelo, en el fondo de mi tienda, tapado con toda mi ropa, mantas y almohadas, para no oír los mugidos de ese buey, mientras los nómades se abalanzaban desde todos lados sobre él y le arrancaban con los dientes trozos de carne viva. No me atreví a salir hasta mucho después de que el ruido cesara; como ebrios en torno de un tonel de vino, estaban tendidos por el agotamiento, alrededor de los restos del buey.
Precisamente en esa ocasión me pareció ver al emperador en persona asomado por una de las ventanas del palacio; casi nunca sale a las habitaciones exteriores y vive siempre en el jardín más interior, pero esa vez lo vi, o por lo menos me pareció verlo, ante una de las ventanas, contemplando cabizbajo lo que ocurría frente a su palacio.




-¿En qué terminará esto? -nos preguntamos todos-. ¿Hasta cuando soportaremos esta carga y este tormento? El palacio imperial ha traído a los nómadas, pero no sabe cómo hacer para repelerlos. El portal permanece cerrado; los guardias, que antes solían entrar y salir marchando festivamente, ahora están siempre encerrados detrás de las rejas de las ventanas. La salvación de la patria sólo depende de nosotros, artesanos y comerciantes; pero no estamos preparados para semejante empresa; tampoco nos hemos jactado nunca de ser capaces de cumplirla. Hay cierta confusión, y esa confusión será nuestra ruina.

Franz Kafka

***

martes, 22 de enero de 2013

Voltaire





Gran currada de @CarlosRivasFdez

(No están todos los que son, pero si son todos los que están...)

"Quienes creen que el dinero lo hace todo, terminan haciendo todo por dinero".

(Voltaire)


***

domingo, 20 de enero de 2013

Grimau, la primera víctima de Fraga.





El 20 de abril de 1963, Julián Grimau, dirigente del PCE, fue ejecutado por el régimen de Franco bajo la acusación de “rebelión militar continuada”. Manuel Fraga formó parte del Consejo de Ministros que lo condenó a muerte.

ALEJANDRO TORRÚS, Madrid 19/01/2013


Julián Grimau fue llevado al paredón la madrugada del 20 de abril de 1963. Tenía 52 años. En un plan vertiginoso del régimen fue condenado por un delito de “rebelión militar continuada” y fusilado en menos de 72 horas. Jueves por la mañana, Consejo de Guerra; viernes, Consejo de Ministros y no-conmutación; sábado en la madrugada, ejecución. “Fue ejecutado a las cinco de la madrugada, ante los faros de unas camionetas. Los reclutas del pelotón de fusilamiento estaban muy nerviosos. Dispararon 27 balas, pero el oficial al mando tuvo que rematarle con tres tiros de gracia. Nunca lo olvidaré", explicó el abogado defensor de Grimau Alejandro Rebollo.
Este año se conmemora el 50 aniversario de su ejecución e Izquierda Unida ha registrado una proposición no de ley en el Congreso para que el Gobierno rehabilite su figura. El Ejecutivo, de momento, no se ha pronunciado al respecto. La cuestión está pendiente desde enero de 1990, cuando su viuda pidió la revisión de la condena que le llevó al paredón, pero la Sala de lo Militar del Tribunal Supremo se la denegó por “coherencia jurídica”.



Pero, ¿quién fue Grimau? ¿Por qué fue asesinado sin piedad por el régimen de Franco? ¿Por qué la dictadura, en pleno proceso de apertura, ignoró los más de 800.000 telegramasque llegaron a Madrid pidiendo clemencia, entre ellos los del papa Juan XXIII, J.F. Kennedy, Willy Brandt, Harold Wilson, Aldo Moro, Jean Paul Sartre o Nikita Jruschov?
Las acusaciones del régimen nunca fueron probadas. "Fue una burla a la verdad", dijo su abogado defensorEl día de su ejecución, el 20 de abril de 1953, ABC publicó su supuesto expediente policial. Grimau, según el régimen, había sido jefe de una checa situada en el número 1 de la Plaza de Berenguer el Grande, de Barcelona, donde se había procedido a la detención y tortura de diversas personas. “Fraga diseñó una campaña de propaganda bestial para convencer a los españoles. De hecho, se entregaba un folleto explicativo sobre las acusaciones de Grimau a todas las personas que entraban y salían de España”, asegura Antonio Ortiz, historiador.
Las acusaciones del régimen nunca fueron probadas. Su juicio, según las palabras de su abogado defensor Alejandro Rebollo, fue una “burla a la verdad” que “vulneró hasta las propias leyes ilegales del franquismo”. “Grimau fue asesinado porque era un alto dirigente del PCE y el régimen quería dar un golpe sobre la mesa. Eran tiempos revueltos. Acaban de producirse las huelgas mineras en Asturias y CCOO comenzaba a tener peso en las fábricas de Madrid. El asesinato de Grimau era un aviso a la oposición al régimen: No tenemos problema en volver a coger las armas”,asegura Victor Díaz-Cardiel, dirigente del PCE y compañero y amigo de Grimau.

Díaz-Cardiel fue la última persona que vio a Grimau en libertad. Fue el 7 de noviembre de 1962. Grimau, Díaz Cardiel y Valentín Andrés Álvarez, escritor de la Generación del 27 acudieron a una reunión junto a otro “camarada”. Tras finalizar el encuentro, Grimau y Díaz-Cardiel caminaron juntos hasta la calle Ibiza [en Madrid].
“Nos despedimos como cada día y él tiró hacia su casa, primero, y me dijo que luego iba a reunirse con algún contacto que le iban a facilitar papel y una máquina para hacer octavillas. En el autobús lo detuvieron”, relata Díaz-Cardiel a Público. Grimau fue detenido en un autobús de Madrid en el que sólo viajaban él y dos hombres más (dos agentes de la Brigada Político-Social). Después, se supo que le había delatado su contacto, Francisco Lara, quien poco antes había estado en prisión. “Nunca más supimos de Lara”, afirma Díaz-Cardiel.
La noticia de la detención tardó en llegar a la cúpula del PCE varios días. Grimau había desaparecido, literalmente, de la faz de la tierra. Durante los interrogatorios a los que fue sometido llegó a ser lanzado por la ventana del primer piso de la Dirección General de Seguridad en la Puerta del Sol (hoy sede del Gobierno de Madrid) por sus torturadores.
Grimau fue delatado por Lara, un miembro del partido que había estado en la cárcel
Armando López Salinas formaba parte de la comité central del PCE durante aquellos años, junto a otros históricos dirigentes como Javier Pradera, Manolo López o Romero Marín, líder del partido en el interior. “Tres o cuatro días antes de su detención estuvo en mi casa. Le conocí en aquel tiempo. Complicado y difícil. Se acababa de producir la crisis de los misiles de Cuba. Había habido huelgas en la construcción y en las cuencas mineras. Todo indicaba que iban a por la dirección del PCE”, recuerda López Salinas.
Aunque si alguien conocía bien a Grimau, ese era Díaz-Cardiel, quien asegura que su relación con Grimau era de “honestad” y “complicidad”. “Me sacaba 15 años. Era una relación cercana a un padre y un hijo”, asegura Díaz Cardiel, quien define al histórico dirigente del PCE asesinado como una persona “bondadosa”, “detallista” y “atenta”.
“Hay una anécdota -explica Díaz-Cardiel- que define la personalidad de Grimau. Una tarde, en plena crisis de los misiles de Cuba, yo paseaba con Julián por la calle de Atocha de Madrid. Entonces, vimos una cola enorme de gente en la entrada del cine Monumental. Julián me pregunto que de qué hablaría la gente un día como hoy y se puso en la cola para escuchar las conversaciones de los demás. Charlaba con mucha afabilidad con todo el mundo”.





Los verdugos
Tras cinco meses detenido, el 18 de abril de 1963 llegó la hora del Consejo de Guerra. Los detalles, cuanto más profundos, más escabrosos son. El vocal ponente de la acusación, Manuel Fernández Martín, ni siquierda tenía la titulación en derecho. Como se demostró más adelante, había falsificado su título universitario durante la guerra. “Sólo había aprobado tres asignaturas”, asegura Antonio Ortiz. El Consejo lo condenó a muerte.
“Julián no tenía salvación. Durante los cinco meses que estuvo detenido los miembros de la dirección del PCE nos reunimos casi todos los días para mover nuestros contactos e intentar que fuera liberado. Lo hacíamos en la Clínica de Medicina Preventiva de Armando Calva, un amigo del Partido”, asegura Armando López Salinas. “Romero Marín era el más pesimista de todos. Desde el primer día que estuvo desaparecido sostuvo que Grimau sería asesinado. Nos tenían ganas y a él es al que pillaron”, prosigue.
El día después del Consejo de Guerra, se celebró un Consejo de Ministros extraordinario para atender las peticiones de indulto. Se reunieron 19 ministros más Franco. Entre ellos, Manuel Fraga, un recién llegado al Gobierno que se había encargado de vender a la sociedad española la verdad del régimen sobre Grimau. Todos votaron en contra de conceder el indulto. Como se pudo saber con el paso de los años, Fraga también.
Manuel Fraga no se opuso a la condena a muerte de Grimau“La única oposición interior que tuvo el régimen fue la del ministro de Asuntos Exteriores,  Fernando María Castiella, que ya estaba trabajando por la integración europea y, posiblemente, los ministros del Opus encargados de los planes de desarrollo, que veían también como este asesinato ponía piedras en el camino”, asegura Ortiz, que asevera que Fraga no alzó la voz para evitar la condena. “Muy al contrario, trató de mantenerse a favor para ganar puntos como un adepto al régimen”, agrega.





El busto y la “seguridad jurídica”

No hubo nada que hacer. La sentencia de muerte de Grimau estaba escrita antes de ser juzgado, torturado e incluso interrogado. "Me enteré de su muerte por la radio y me sumí en un llanto enorme. Era un año clave, la dictadura tenía miedo. El fusilamiento de Grimau quería amedrentarnos, pero no lo consiguió", recuerda Díaz-Cardiel.
López Salinas se enteró del fusilamiento de la boca de José Antonio Novais, corresponal de 'Le Monde' en Madrid, cuando paseaba por el Paseo de la Castellana junto a Romero Marín. “Planteamos a Grimau, semanas antes de su detención, que debía abandonar el país por su seguridad. Él se negó en rotundo. Se veía a sí mismo como el capitán que no debía abandonar el barco cuando este estaba en peligro de hundimiento”, asegura López Salinas.
En los archivos de la justicia española Grimau sigue apareciendo como un delincuente. Un asesino. Por contra, Manuel Fraga, uno de sus verdugos, recibió este lunes un homenaje en el Senado, donde fue inaugurado un busto que honra la memoria del ministro de Franco y posterior fundador de Alianza Popular.

 “No puede ser considerado un demócrata alguien que no luchó contra la dictadura de Franco”, sentencia Díaz-Cardiel.


Un enlace de Miguel Sánchez-Ostiz sobre el mismo asunto:http://vivirdebuenagana.wordpress.com/2013/01/20/julian-grimau-y-manuel-fraga/


***

viernes, 18 de enero de 2013

César Vallejo / La copa negra





LA COPA NEGRA

La noche es una copa de mal. Un silbo agudo
del guardia la atraviesa, cual vibrante alfiler.
Oye, tú, mujerzuela, ¿cómo, si ya te fuiste,
la onda aún es negra y me hace aún arder?
La Tierra tiene bordes de féretro en la sombra.
Oye, tú, mujerzuela, no vayas a volver.
A carne nada, nada
en la copa de sombra que me hace aún doler;
mi carne nada en ella,
como en un pantanoso corazón de mujer.
Ascua astral... He sentido
secos roces de arcilla
sobre mi loto diáfano caer.
Ah, mujer! Por ti existe
la carne hecha de instinto. Ah mujer!
Por eso ¡oh, negro cáliz! aun cuando ya te fuiste,
me ahogo con el polvo;
y piafan en mis carnes más ganas de beber!

César Vallejo


***

miércoles, 16 de enero de 2013

Jorge Galindo y Santiago Sierra / Arte para denunciar…






Arte para denunciar el tocomocho de las élites políticas de la Transición.

Jorge Galindo y Santiago Sierra presentan una exposición para denunciar a "los responsables del desastre económico"
"Es nuestra revancha por toda una vida bajo su propaganda", afirman.


En la década de los ochenta, Jorge Galindo  (Madrid, 1965) y Santiago Sierra  (Madrid, 1967) sembraban la capital de rotundos grafitis firmados por Comando Madrid. Después, poco a poco, las carreras de ambos artistas se dieron a conocer por todo el mundo bajo diferentes soportes pero con una común preocupación política frente a los desastres planetarios. Con unos planteamientos cada vez más radicalizados, Sierra y Galindo vuelven a la palestra artística con una exposición que este jueves 17 se inaugura en la galería Helga de Alvear  y que no va a dejar indiferente a nadie. Bajo el título de Los encargados, utilizan pintura, fotografía y vídeo para denunciar a los responsables del desastre económico y social que ha llevado a España a los seis millones de parados y a un nivel de pobreza espeluznante. Como remate, Santiago Sierra presenta el martes 22 en la galería Ivorypress la performance El trabajo es la Dictadura   con 30 trabajadores contratados por el salario mínimo interprofesional cuya labor consistirá en rellenar a mano mil ejemplares del último título de la colección LiberArs LiberArs con la frase "El trabajo es la Dictadura".






La pieza central de Los encargados es un vídeo de cinco minutos de duración, rodado en blanco y negro con sonido ambiente y con la Varsoviana soviética como música de fondo. Rodado durante la madrugada del 15 de agosto del pasado verano, las imágenes muestran una procesión de siete coches oficiales coronados con gigantescos retratos colocados boca abajo y pintados también en blanco y negro. En el primero se ve al rey Juan Carlos. Le siguen los rostros de los presidentes de los sucesivos Gobiernos desde la Transición: Adolfo Suárez, Leopoldo Calvo-Sotelo, Felipe González, José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy. Son, en palabras de Sierra, las caras visibles del régimen, "las de los encargados de representar los intereses de la banca, del Pentágono, de Roma, de los terratenientes, del Ejército"... Galindo declara que todos ellos son responsables de "políticas asesinas". "Hay que decirlo muy claro: hay gente muriendo y otros miles robados y echados de sus casas. El mal tiene un principio y nosotros estamos hablando del tocomocho de la Transición, dirigida por las élites políticas del franquismo para perdurar hasta nuestros días. Señalamos a los encargados del gran timo".
Dividida en tres partes, la exposición ocupa las dos plantas de la galería Helga de Alvear. En la planta baja están las pinturas y el vídeo. Arriba, las fotografías. Todas las piezas están firmadas conjuntamente por los dos artistas. Por correo electrónico, ambos explican que el proyecto surgió hace un año. "La propaganda del actual régimen político", explica Sierra, "ha utilizado machaconamente las imágenes de sus caras más visibles para tejer su cuento de democracia". "La propaganda del régimen es machacona o cuántas veces no ha oído usted la palabra campechano o las palabras transición ejemplar. Bueno pues esto es contrapropaganda, nuestra revancha a toda una vida bajo su propaganda". Galindo no se queda atrás y precisa estos siete personajes son los que "han estado a la cabeza de partidos políticos que son sociedades pseudomafioso-financieras, sus jefes banqueros serían otra pieza". "En cuanto al Rey, es el primer encargado del trile de la Transición, su primer encargo todos sabemos de quién lo recibió, después ha tenido más".





La pieza central de 'Los encargados' es un vídeo en blanco y negro con la 'Varsoviana soviética' de música
La ocupación de la Gran Vía madrileña con los coches y los retratos, además del equipo del rodaje fue recogido en su momento por algunos curiosos, pero a los artistas no les consta ninguna reacción. "La delegada [del Gobierno en la Comunidad de Madrid, Cristina] Cifuentes no se debió enterar o estaba de vacaciones, fue el 15 de agosto, el rodaje estaba muy preparado y tuvimos la Gran Vía para nosotros solos", recuerda Galindo. La policía estaba en otro lado de la ciudad, en La Latina, con la procesión de la Almudena, protegiendo a la alcaldesa [Ana Botella] de la bronca que se estaba llevando con los bomberos. Esto nos permitió un rodaje muy tranquilo". Santiago Sierra añade que no hubo incidentes porque la gente "no es como la pintan en televisión, nadie te va a armar un escándalo por defender a estos tipos". "La población española es pacífica".

Fotograma del vídeo de Santiago Sierra y Jorge Galindo.
¿Creen que el mundo del arte está a la altura de las circunstancias o los seis millones de parados requerirían más atención? Sierra responde que él no es quien para "decirle al mundo del arte lo que tiene que hacer". "Cada uno verá lo qué hace o no hace. Además, al mundo del arte tampoco le agradan las sugerencias. Los seis millones de parados necesitan autoorganizarse para generar sus propios medios al margen del Estado y el capital o todo lo al margen que se pueda; asociarse y luchar juntos por no tener que pedirle trabajo a nadie. No es toda nuestra atención lo que necesitan".
Pérdida de derechos





Ambos se muestran preocupados por la pérdida de derechos ciudadanos y la represión contra quienes participan en movilizaciones en la calle. "Rajoy está utilizando la crisis y su mayoría absoluta para convertir al Estado en un régimen autoritario y como tal están saldando cuentas pendientes", dice Galindo. "Este no es un país libre. Opinar sobre esto es punible ahora en la legislación española", remata Sierra.
El final de esta situación no parece estar a la vuelta de la esquina. Galindo opina que "lo único que puede cambiar este sistema político-financiero tan injusto es el poder y la organización de la gente". "Cada vez que oigo a un político hablando de la crisis, se me revuelven las tripas. Es el zorro cuidando de las gallinas. Lo grave es que sus mentiras matan a la gente".
Por contradictorio que a algunos les pueda parecer, el trabajo de ambos artistas es seguido con gran interés por el mercado del arte. ¿Quienes son los coleccionistas de sus obras? ¿Mantienen relaciones con ellos o de eso se ocupa la galería que les representa? Sierra no duda en responder: "Nuestros coleccionistas son unas personas muy inteligentes y con un extremado buen gusto y con quienes mantenemos unas excelentes relaciones tanto nosotros como nuestras galerías".

Ángeles García



***