miércoles, 31 de julio de 2013

Jules Renard (Diario)




Hay gente tan aburrida que te hace perder un día en cinco minutos.


El marido, la mujer y el cura forman el verdadero “Ménage á tris”.


Una golfa en el restaurante. De una amiga dice:
-Es una mujer de negocios. Para ganar veinte mil o treinta mil francos, ha hecho que uno de sus amantes condecore a los otros dos.


Me fastidia el éxito de los demás aunque mucho menos que si se lo mereciesen.


Estoy en plena madurez, y ya no me muevo, de miedo a que el miedo me alcance.


Beatas. Se acuestan con Dios el domingo, y lo engañan toda la semana.


Cada año, un defecto más: ese es nuestro progreso.


Ni siquiera bastantes defectos para ser interesante.


Hombre sólido y fuerte como un armario… lleno de ropa sucia…


El ciempiés solo tiene –las he contado- veinte patas.


Los moralistas que elogian el trabajo me recuerdan a esos papanatas que, engañados por el anuncio de una barraca de feria, intentan convencer a otros de que también entren.


Todo hombre vale más que su forma de expresarse.


Un día creo en el progreso humano, lo reclamo con todas mis fuerzas; los otros seis días, descanso.


Cada uno tiene una tara secreta que le roe. La mía es la pereza, pero me gusta rascármela.


El feminismo es no contar con el príncipe azul.


Por fin sé lo que distingue al hombre de la bestia: los problemas de dinero.


Jules Renard (Diario)



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martes, 30 de julio de 2013

Jules Renard (Diario).




18 de enero 1906

Jarry, siempre en su cuadra.
-Me encantan las cochinillas, pero son muy difíciles de pelar.
Al pasar se oye: ¡Pam! ¡Pam! ¡Pam! Es Jarry, que mata arañas a tiro de revolver; pero conserva las telas: son decorativas.
Ha instalado el excusado encima de la campanilla de la puerta. Se tira de la cuerda y la cisterna se vacía. Se aprovecha un movimiento que se había perdido.
Al visitante le extraña, pero el excusado siempre está limpio.

Jules Renard  (Diario).


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lunes, 29 de julio de 2013

Eduardo Galeano - Los hijos de los días.




Fridamanía

Julio 7

En 1954, una manifestación comunista camino las calles de la ciudad de México.

Frida Kahlo iba ahí, en silla de ruedas.

Fue la última vez que la vieron viva.

Murió sin ruido, poco después.

Y unos cuantos años pasaron hasta que la fridamanía, tremendo alboroto, la despertó.

¿Resurrección o negocio? ¿Se merecía esto una artista ajena al exitismo y al lindismo, autora de despiadados autorretratos que la mostraban cejijunta y bigotuda, acribillada de agujas y alfileres, acuchillada por treinta y dos operaciones?

¿Y si todo esto fuera mucho más que una manipulación mercantil? ¿Un homenaje del tiempo, que celebra a una mujer capaz de convertir su dolor en color?

Eduardo Galeano - Los hijos de los días.






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domingo, 28 de julio de 2013

Dziga Vertov (El cine-ojo).

“La secuencia clásica del cine mudo y, posiblemente, los seis minutos que más influencia han tenido en la historia del cine”.

(Manvell citado por Hobsbawm en Siglo XX).


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“Hemos abandonado el estudio para marchar hacia la vida, hacia el torbellino de los hechos visibles que se tambalean, allí donde radica el presente en su totalidad, allí donde las personas, los tranvías, las motocicletas y los trenes se encuentran y se separan, allí donde cada autobús sigue su itinerario, donde los automóviles van y vienen, ocupados en sus asuntos, allí donde las sonrisas, las lágrimas, las muertes y los imperativos no se encuentran sujetos al altavoz de un realizador”.

Dziga Vertov  (El cine-ojo).




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sábado, 27 de julio de 2013

Marta Sanz (El frío)




“27

Parece que todos los hombres hayáis estudiado en el mismo colegio de curas. Sois tan clementes, misericordes, tenéis esa camaradería tan vuestra que nos da la espalda, que pocas veces nos deja penetrar en vuestra jerga de niños y lagartijas sin rabo, en esas conversaciones de razón pura y negocios que terminan siendo el reflejo del cromo que se ha cambiado, de las pajas que te has hecho con miedo a quedarte paralítico, de las chicas que se dejaban meter o no meter mano en el cine.
Y para qué tanto meter mano donde no debíais si en el fondo estabais deseando ver a Pepe que os llevaba a pescar y os enseñaba los diferentes tipos de anzuelos.
Ni siquiera merecen la pena los hombres que disfrutan hablando con mujeres; una se siente engañada, complacida a la fuerza, jugando a algo para otra cosa o sospechando que el que tienes enfrente es un marica de esos que te chupan las orejas y te meten los dedos en la ingle y se empeñan en darte besos de lengua entre tus dientes apretados o uno de esos hombres místicos, castos, que ni siquiera te miran directamente a los ojos o un artista casado de los que pegan a las amantes para después poder escribir buenos versos en los que se sienten malignos, conscientes de esa desgracia, tan oportuna a ratos, de tener a un mister Hyde debajo de la chaqueta.
Parecéis tan estúpidos y en realidad sois tan listos. Hacéis de todas nosotras una logia de misóginas que únicamente piensan en la rivalidad. Nos enzarzáis y nos dejamos. Después permanecéis al margen de la lucha, de la soledad que jamás compartimos con otra mujer.
Hay mujeres que siempre somos enemigas y nunca nos damos amparo, ni cobijo, ni el cuenco caliente y húmedo de una mano que poco a poco vaya cerrándose sobre otra. Manos pequeñas y llenas de sortijas, de uñas mordidas y pintadas, manos que sirven para acariciar animales y escribir cartas.
Hay mujeres que en el camino, en los accesos colapsados de las ciudades de más de un millón de habitantes, hemos aprendido a ver de noche los rosarios de pájaros electrocutados en las delgadísimas tiras de los cables de alta tensión.”

Marta Sanz  (El frío)



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Otrerías




Partiendo de cierta premisa no es posible ninguna partida. A no ser que sea esa la premisa.

ELOTRO


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viernes, 26 de julio de 2013

Julio Cortázar / Rayuela.





“Cómo cansa ser todo el tiempo uno mismo”.

Julio Cortázar / Rayuela.


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jueves, 25 de julio de 2013

Eric Hobsbawm (El siglo XX)




“…en España y sólo en ella, los hombres y mujeres que se opusieron con las armas al avance de la derecha frenaron el interminable y desmoralizador retroceso de la izquierda. Antes incluso de que la Internacional Comunista comenzara a organizar las Brigadas Internacionales (cuyos primeros contingentes llegaron a su destino a mediados de octubre), antes incluso de que las primeras columnas organizadas de voluntarios aparecieran en el frente (las constituidas por el movimiento liberal-socialista italiano Giustizia e Libertá), ya había un buen número de voluntarios extranjeros luchando por la República. En total, más de cuarenta mil jóvenes extranjeros procedentes de más de cincuenta naciones fueron a luchar, y muchos de ellos a morir, en un país del que probablemente sólo conocían la configuración que habían visto en un atlas escolar. Es significativo que en el bando de Franco no lucharan más de un millar de voluntarios.”

Eric Hobsbawm  (El siglo XX)


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Y mientras Griñán sale pitando…

La Guardia Civil, ese cuerpo represivo creado por los hacendados españoles en 1844 cómo un ejército de ocupación propio, una gendarmería acuartelada cuyo único fin es la represión de la clase trabajadora… suele ser la encargada de acosar, perseguir, denunciar y detener a los dirigentes jornaleros del Sindicato Andaluz de Trabajadores… 169 años después…seguimos sin resolver el problema del Pan, el Trabajo y la Libertad… y bajo la opresión de la Oligarquía, el Clero y el Ejército del monarca… la MARCA ESPAÑA

ELOTRO


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miércoles, 24 de julio de 2013

Jules Renard (Diario)




“Salón de otoño 1904

La majestad en el vicio: Lautrec.

Cézanne, bárbaro. Hay que haber apreciado muchos pastiches célebres para disfrutar de este mecánico del color.

Renoir, quizá el mejor, y -¡ya era hora!- a este no le asusta la pintura:  mete todo un jardín en un sombrero de paja. (…)

Vallotton, una insignificante tristeza de tapicero.

La hermosa vida de Cézanne, siempre en un pueblo del Midi, ni siquiera ha venido a su exposición de otoño. Le gustaría que lo condecorasen. Eso es lo que quieren los pintores pobres y ancianos cuya vida fue admirable, y que por fin, al acercarse a la muerte, ven que los marchantes de pintura se enriquecen con sus obras.

Jules Renard  (Diario)


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martes, 23 de julio de 2013

E. Hobsbawm (Siglo XX)




“En la década de los treinta la Iglesia Católica española rechazaba todo cuanto había ocurrido en el mundo desde Martín Lutero”

E. Hobsbawm  (Siglo XX)


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Total cuatro siglos de nada... (ELOTRO)

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lunes, 22 de julio de 2013

Julio Cortázar / Citas de Rayuela




“-La acústica –dijo Gregorovius-. Qué cosa extraordinaria el sonido que se mete en la materia y trepa por los pisos, pasa de una pared a la cabecera de una cama, es para no creerlo. ¿Ustedes nunca tomaron baños de inmersión?
-A mí me ha ocurrido –dijo Oliveira, tirando la canadiense a un rincón y sentándose en un taburete.
-Se puede oir todo lo que dicen los vecinos de abajo, basta meter la cabeza en el agua y escuchar. Los sonidos se transmiten por los caños, supongo. Una vez en Glasgow, me enteré de que los vecinos eran trotzkistas.
-Glasgow suena a mal tiempo, a puerto lleno de gente triste –dijo la Maga.
-Demasiado cine –dijo Oliveira-. Pero este mate es como un indulto, che, algo intangiblemente conciliatorio. Madre mía, cuánta agua en los zapatos. Mirá, un mate es como un punto y aparte. Uno lo toma y después se puede empezar un párrafo nuevo.”


Julio Cortázar  / Rayuela.


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Otrerías




Da la sensación de que la honestidad debió de ser legalizada. Incluirla entre las especies en vías de desaparición fue demasiado optimista…

ELOTRO


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domingo, 21 de julio de 2013

Eric Hobsbawm




“Una sociedad constituida por un conjunto de individuos egocéntricos completamente desconectados entre sí y que persiguen tan sólo su propia gratificación (ya se le denomine beneficio, placer o de otra forma), estuvo siempre implícita en la teoría de la economía capitalista”. 

(Eric Hobsbawm)


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sábado, 20 de julio de 2013

Julio Cortázar / Rayuela




“Vos creés que hay una realidad postulable porque vos y yo estamos hablando en este cuarto y en esta noche, y porque vos y yo sabemos que dentro de una hora o algo así va a suceder aquí una cosa determinada. Todo eso te da una gran seguridad onotológica, me parece; te sentís bien seguro en vos mismo, bien plantado en vos mismo y en esto que te rodea. Pero si al mismo tiempo pudieras asistir a esa realidad desde mí, o desde Babs, si te fuera dada una ubicuidad, entendés, y pudieras estar ahora mismo en esta misma pieza desde donde estoy yo y con todo lo que soy y lo que he sido yo, y con todo lo que es y lo que ha sido Babs, comprenderías tal vez que tu egocentrismo barato no te da ninguna realidad válida. Te da solamente una creencia fundada en el terror, una necesidad de afirmar lo que te rodea para no caerte dentro del embudo y salir por el otro lado vaya a saber adónde.”


Julio Cortázar / Rayuela


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viernes, 19 de julio de 2013

Jules Renard (Diario)




En cuanto una verdad pasa de las cinco líneas, es novela.

 
31 de diciembre. AÑO: Una rebanada cortada al tiempo, y el tiempo sigue entero.


¿Cómo mirar la vida según el método del que lo cataloga todo y no mira nada?


Se puede cambiar, y seguir siendo absurdo.


Conozco el punto exacto en que la literatura pierde pie y ya no toca el fondo de la vida.
 

La blusa escotada de una joven pálida, con la boca un poco abierta, nos turba más que mil obscenidades. 


El tipo procura parecer inteligente incluso cuando escucha cosas que no entiende.


La modestia siempre es falsa modestia.


La de tonterías que oye un cuadro de museo… pero los horrores que quizá oye un cadáver. 


La verdad no siempre es el arte. El arte no siempre es la verdad, pero la verdad y el arte tienen puntos de contacto; yo los busco.


El pájaro enjaulado no sabe que no sabe volar.
 

Los terrenos inexplorados, siempre baldíos, de las mejores amistades.


La vida, en todas sus formas, es el mejor camino para llegar lo más rápido posible a la putrefacción.


¿La exactitud de una frase o la belleza poética de una imagen? 


Su éxito les permite decir con autoridad, con un aire profundo, cosas absolutamente insignificantes.
 


Jules Renard (Diario)



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jueves, 18 de julio de 2013

Julio Cortázar / Billie Holiday





“¿Quién estaba de vuelta de sí mismo, de la soledad absoluta que representa no contar siquiera con la compañía propia, tener que meterse en el cine o en el prostíbulo o en la casa de los amigos o en una profesión absorbente o en el matrimonio para estar por lo menos solo-entre-los-demás? Así, paradójicamente, el colmo de la soledad conducía al colmo de gregarismo, a la gran ilusión de la compañía ajena, al hombre solo en la sala de los espejos y los ecos.”

Julio Cortázar / Rayuela


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miércoles, 17 de julio de 2013

Otrerías




Cuando cualquiera elige una “puerta de salida cualquiera” casi nunca da paso a un “lugar cualquiera” que le venga bien a cualquiera… o… mira bien dónde pisas, cojones.

ELOTRO


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martes, 16 de julio de 2013

Eric Hobsbawm (Historia del siglo XX)




“En su mayor parte, los jóvenes, hombres y mujeres, de este final de siglo crecen en una suerte de presente permanente sin relación orgánica alguna con el pasado del tiempo en el que viven. Esto otorga a los historiadores, cuya tarea consiste en recordar lo que otros olvidan, mayor transcendencia que la que han tenido nunca, en estos años… (…) Pero por esa misma razón deben ser algo más que simples cronistas, recordadores y compiladores, aunque sea también una función necesaria…”

Eric Hobsbawm  (Historia del siglo XX)


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Otrerías




Estos pedazos son mi vida. En origen, ya eran pedazos. Todos unidos conforman mi vida hecha de pedazos coincidentes y dispares. La mayoría de ellos despedazados, ora  por maltrato ora por falta de uso, que también.

ELOTRO


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lunes, 15 de julio de 2013

Otrerías




Cuando por fin hayas conseguido que nada esté en su sitio, quédate ahí, ¡ya lo tienes!, ese es el sitio. De nada.

ELOTRO


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domingo, 14 de julio de 2013

Otrerías



Elegir con sensatez está muy bien visto, sin embargo lo que no permiten es la posibilidad real de elegir el tipo de sensatez con el que elegir.

ELOTRO


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sábado, 13 de julio de 2013

Ramón Chao / Juan Carlos Onetti






Por primera y última vez me negué a colaborar con José Maria Berzosa  en un documental para Televisión. Se trataba de presentar Juan Carlos Onetti a los franceses. Avancé unas disculpas: No había leído toda su obra; era un tipo inaccesible y huraño. Berzosa había intentado hablar con él, desplazándose incluso dos veces de París a Madrid con resultado negativo. Hasta que yo, por quedar bien, le llamé desde Cuenca; contestaba siempre su esposa Dolly, hasta que ese día nos encontramos con asombro cara a cara él y yo, hilo por medio. “Quisiera hablar con el señor Onetti, por favor.”
–“¿Señor qué? ¡Aquí no hay ningún señor!” “¡ Hay un Onetti, y soy yo! ¿Qué desea usted?”  Mientras me caía el chaparrón yo imaginaba une estrategia, aun fuera en menoscabo de un gran amigo: “Para la TV francesa: queremos popularizarlo como  a un García Márquez cualquiera. “ “Pues les va a ser muy difícil” “Eso significa que lo vamos a intentar”. ”Bueno, ahí le paso a Dolly.”
Encantadora, Dolly me marcó tal día a tal hora: «Llamen desde el bar de la esquina”.
Allí estamos el día convenido los cinco, como un solo hombre: Berzosa, dos técnicos, la asistenta y yo.  Llamamos, y menos mal,  se pone Dolly. “Que suba uno solo, a ver qué pasa”. Ese uno sería yo, por la talla. Onetti estaba en la cama, con un bloc de colegial y una botella de whisky.  Amable, pese a mis temores: Aceptó recibir al equipo en pleno. Una vez instalados cámara y micrófonos, empiezo la entrevista.
- ¡Qué diferencia entre usted,  que parece tímido y retraído,  y el Onetti  arisco, ogro, huraño y misántropo del que se habla!
—Ya me han platicado de esa leyenda negra de Onetti. Como dice el tango, “no sé qué culpa he podido cometer, no sé…”. A veces me indigna, porque yo, conscientemente, nunca he hecho ninguna cosa mala en mi vida. Jamás trabajé con los codos por embromar a alguien, para trepar nunca hice como esos cretinos que se ríen para adular, aunque no entiendan de verdad o del todo la gracia, y siempre viví absolutamente ignorante de la práctica de todas las convenciones sociales. Por ejemplo, yo me tuteo con Sanguinetti (ex presidente de Uruguay) ;hace años que lo conozco y nunca le pedí nada. Me dieron un premio en mi paisito de dos mil dólares, donde, posiblemente, haya influido él, puede ser. Pero no sé cómo se puede hablar mal de Onetti. Sólo una novia despechada.
-¡O despachada!
-¡Alto! Ellas me abandonaron  a mí, aunque sin duda les di buenos motivos. Cierto que con ellas perdí varias bibliotecas y mis ilusiones.
-¿Qué lamenta más, los amores o los libros?
-Una biblioteca es difícil de montar. Hace unas semanas vino por aquí una niñita que me propuso ordenarme los libros. Adelante, le dije. A los pocos días me anuncia que ya había terminado. Fui a ver: Joye, Rulfo, Cocteau, Swift, Cortázar, Borges juntos, porque sus nombres empiezan por la jota; y así seguido.
-Espero que le habrá dado un buen cachetillo.
-No pude procurarme ese placer, porque la pequeña se había aventurado en un terreno en el que ni los ángeles se atreven a entrar.
Me digo que si le dejo hablar a su antojo, no podría aplicar la otra táctica que llevaba preparada: jugar a adivina adivinanza; leerle  fragmentos de sus novelas, de sus  cuentos, y  que él recordara el título y tirar del hilo,  época, condiciones en que fueron escritos, etc. 




 Aceptó el juego:
- Hace un rato me estaba paseando por el cuarto y se me ocurrió de golpe que lo veía por primera vez. Hay dos catres, sillas despatarradas y sin asiento, diarios tostados de sol, viejos de meses, clavados en la ventana en lugar de los vidrios.
-Eso es el principio de El Pozo. Linacero estaba ansioso porque no tenía  cigarrillos. Recuerdo que escribí las treinta y dos páginas de un tirón, gracias a los milicos. Son los misterios de la creación, y esto lo digo con un poco de cachondeo. En el año treinta hubo uno de los tantos golpes de Estado en Argentina. Una de las medidas que tomaron los milicos (yo siempre digo “milicos”, sin ánimo de ofender a los pundonorosos militares) para salvar a la patria, fue prohibir la venta de tabaco los sábados y los domingos. Así que todos los viciosos como yo hacían su acopio el viernes, comprando dos o tres cajetillas. Y un viernes me olvidé. Pasé un fin de semana con un acceso de mal humor que se volcó en El pozo. Por eso temo que muchas de las opiniones de mi personaje Linacero no sean suyas; son del mal momento mío. Por ejemplo, yo tengo una gran simpatía y me comunico muy bien con los niños. Y en El pozo se advierte un gran desprecio por ellos, si bien recuerdo.
-Sí; escribe usted que cómo se puede emocionar uno ante “eso”, mostrando a una criatura. Pero, a pesar de aquella depresión, El pozo es el compendio de toda su obra futura.
-Eso me lo acaba de decir una chica alemana, que vino aquí con una edición en alemán del libro. Me leyó unos fragmentos que había subrayado. No lo entendí. Tal vez tenga razón, pero no puede ser. ¿Entonces seguí trabajando inútilmente, ¿no?
- Linacero pretende justificar su vida escribiendo una novela.
- No creo que sea un pensamiento original. A mucha gente se le ha ocurrido en algún momento de su vida.
- ¿Cree usted que se justifican las vidas con novelas?
-Si son excelentes, sí, pero no es éste el caso. Decía Benvenuto Cellini que a los cuarenta años todos deberían escribir sus memorias, porque es la manera de dejar el rastro de su personalidad. Claro que siendo criminal y canallita como él era, es fácil.
-Pero ni Linacero ni usted son criminales ni canallitas.
-Eso es cierto; además nunca tuvimos el genio de Benvenuto, quien, condenado a muerte, modeló en oro una estatuilla o un cáliz, no sé qué, y se lo ofreció al Papa que le había condenado. Al ver aquello, el Papa dijo: “¡Oh Benvenuto, figlio mío!” Eran otros tiempos. Hoy se debe hacer lo mismo, pero de distinta manera. Digo, conciliarse con la Santa Autoridad.
Con frecuencia bebía un buen vaso de whisky, y pedía que Mariana (así dio por llamar a la jovencita asistente) le tomase la luz del rostro, le maquillase, se le acercase. La chica obedecía complaciente (Hay que llamarle Solícita, dijo Onetti) , y yo me esforzaba en volverle al carril.
-Con El pozo, Juan, ¿se propuso ofrecer algún mensaje??
-¡Jamás! Bien dijo Hemingway que para eso están los carteros. Hasta me pasa una cosa, que cuando escribo un cuento basado en la realidad o describo a un personaje que conozco, siempre me sale flojo.
-Es discutible, Juan, porque en La vida breve Brausen se casa, se separa de Gertrudis, su mujer, a quien le extirpan la mama, y se vuelve a casar con la hermana de ésta, su cuñada. ¿Todo esto sucedió de verdad?



-¡Ah no, m’hijito! Esto es ya vida privada y no nos metamos. Mira: he pasado por una especie de maldición. Muchas cosas que he escrito o inventado se han realizado en mi vida, que más de una vez me dije: “Me voy a dedicar a escribir novelas de multimillonarios, a ver si me cae algo”. Por ejemplo, esa operación que sufrió Gertrudis sucedió luego en mi vida.
-El valor de una obra es que sea profética, ¿no?
-Pero no profecía de desgracia, de mala suerte.
Y así hablamos de su obra, sin que se diera cuenta al principio, pero luego, olvidando las precauciones, yo podía meterme en cualquier tema y él embestía con la misma fiereza.
-Una vez que le entra el deseo de escribir ¿le cuesta mucho?; ¿cuida la prosa?
-En absoluto. Y no corrijo. Tengo de testigo a Dolly, que se encarga de marcarme las palabras repetidas y de que no queden consonancias. Los “ente” con “ente”, etcétera. Esta es su misión; después lo pasa a máquina, se lo manda a Carmen Balcells y al fin, esperar el cheque. Esa es mi vida.
-¿Tampoco conoce ese momento en que uno se aleja de la obra, que es crítico de ella?
-No.
-¿Y asume todo lo que dicen sus personajes?
-Imposible, pues no habría drama, no habría choque, ni siquiera diálogo podría haber.
Burla burlando dan las ocho, y Mariana no podía nada contra el crepúsculo.
-Alto, dice el jefe Berzosa, ya no se puede filmar.
-¿Pero ya se van? ¡Si acaban de llegar!
Antes de marcharnos se me acerca Dolly: “Ramón, Juan se entiende muy bien contigo. Por favor dile que se levante, que mañana os reciba en el salón. Él puede hacerlo y yo no aguanto verlo así”.
Tan solícito como Mariana, me despido de Onetti con un abrazo y estas palabras: Dolly nos dirá a qué hora venimos, y trata de estar vestido, pues Berzosa se queja de que todos los planos sean iguales.
-¿Por qué quieres que me levante. ¿Ya te han aleccionado?  Nadie me molesta y estoy muy bien con mi whisky. Pueden venir a las once de la mañana.
Dolly, ni rechistar
Los horarios de la vida española difieren de los de Francia. A las ocho de la mañana ya estábamos los cinco desayunados, cuando quedaban cuatro horas para la cita. A alguien se le ocurrió ir a ver los Carpaccios,  Renoirs, y  Canalettos del museo Thyssen Bornemisza. “¡Pero si no abren hasta las diez!”, objeté yo.
Me convencieron, pero a las diez y media ya debiéramos haber cogido un taxi. Una hora después estábamos en el café de marras y tuve que llamar yo.
-¿Sabes, Ramón? Juan está furioso, me advierte Dolly. No vengáis todos; hazlo tú solo.
Siempre me toca bailar con la más fea.Una vez arriba, Dolly me lleva a la habitación. Juan ni mirarme. Como algo había que decir, me aventuré
-Es que fuimos al museo, Juan
-¿Y qué hora es?
-Las once y media…
-¿No habíamos quedado a las once?
-Si, Juan; perdónanos.
-¿Me lo pides humildemente? !Pues  adelante!
Se ríe, y observo su boca desdentada, en la que sólo queda  un superviviente en primera línea.
-¿Qué miras, che? ¡Yo tenía una dentadura excelente, y se la regalé a Vargas Llosa!
- Pues le fue muy bien, porque en 1966 ganó premio Rómulo Gallegos por La casa verde, y tu quedaste finalista con Juntacadáveres.
-El Rómulo Gallegos se da por la obra completa de un autor, como el Cervantes; de todas formas, esa novela de Vargas era mejor que la mía. En su burdel había una orquesta, y en el mío no.



- ¿Te parece buen escritor, Mario?
-Lo admiro mucho, porque es muy trabajador. Se levanta a las seis de la mañana, se va a la France-Presse, y a las diez ya está sentado ante la máquina. Me dijo en San Francisco que escribía de tal a tal hora, todos los días. Entonces yo le hice una comparación: “lo que tienes tú es un amor conyugal con la literatura y debes cumplir como un buen marido. Yo gozo con relaciones de amante; escribo cuando me viene el deseo”. Él no se enojó y se mantuvo firme en la disciplina.
El 15 de noviembre de 1990 otorgan a Onetti el Premio Unión Latina de Literatura, que le sería entregado en Roma. Le fastidiaba ir a recogerlo, y me pide si puedo ir en su nombre. Lo hice lo mejor que pude; por lo visto bien, pues el presidente Philippe Rossillon me ofreció reemplazarlo después de su jubilación. Se lo agradezco, pero estoy muy bien en R.F.I.
Yo escribía entonces en el diario Le Monde, y cuando el novelista uruguayo se encontraba “en la cumbre de la metamorfosis” como decía el barbero de mi pueblo (entre la vida y la muerte), mis jefes me pidieron que fuera preparando su obituario. Lo escribí, pero no podía entregarlo sin que Onetti me diera el visto bueno. Fui a verlo a Madrid. No dejó que se lo leyera: “Lo que hayas escrito lo habré vivido yo”, me dijo. ¿Entonces, Juan, permites  que lo firmemos juntos: “Ramón Chao, con la aprobación del finado”? Por parte de Onetti no hubo ningún inconveniente, pero los del periódico no tenían un sentido del humor tan macabro. Me olvidaba: lo último que le pregunté fue la banalidad de que si tenía miedo a la muerte.
- ¿Temes ese final?
-Más bien temo entregarme a él. Quiero que sea una sensación como la que tengo cuando logro dormirme. Es una sensación de felicidad muy grande…, me siento bien, como en un barco que se separa de la tierra, se adentra en el mar…
-Pues contado así no parece muy difícil; tanta gente lo realiza…
-No sabemos. Además, desgraciadamente, hay tantas maneras de llegar al final. Por ejemplo, yo soy partidario de la eutanasia. O si no, me voy a Viena a ver a las enfermeras esas y no hay problemas: una almohada en la cabeza de este viejito ¡y ciao!
-Es curiosos que tus personajes no se suiciden todos. Se suicidan bastantes, pero no todos. ¿No será masoquismo, por lo que no lo hacen?
-No puedo decirte. A éste le suicido, a éste no. No soy responsable de mis escritos.
-Aún no me has dicho si tienes miedo a la muerte.
- Hasta ahora nadie se ha salvado de ella.
- Ese argumento no sirve; la nueva generación de humanos inmortales puede empezar por ti.
-Bueno, pues cuando llegue  mi hora, convoco a mis personajes, a Larsen, a Angélica, a Brausen y aquí se presentan para acompañarme.
- Pues yo lo haré mejor que tú, Juan; no tendré que llamar a mis personajes; me los llevaré puestos. Por cada libro que escriba –incluso con efecto retroactivo–, me haré tatuar con temas alusivos a la obra, por grandes artistas del momento y firmados : Antonio Saura, Wozniak, y ahora mismo Miquel Barceló me está preparando el próximo. Me han hecho tatuajes en Colombia, París, Vigo, Compostela, Santander y Barcelona. Los últimos, y la mayoría, son obra del italiano Mario Iodio, instalado en Palma de Mallorca.
-¡No me parecías tan loco, che!

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