sábado, 25 de enero de 2014

Raymond Chandler, citas de: “A mis mejores amigos no los he visto nunca” (4)






ODIO LA PUBLICIDAD. Casi siempre es deshonesta y siempre es estúpida. No creo que signifique nada en absoluto. No se consigue hasta que uno es “famoso”, y lo que se obtiene entonces hace que uno se odie a sí mismo.

Dele a alguien un nombre prestigioso y ya está a medio camino de ser un imbécil.

¿Por qué las mujeres escriben libros tan corrientes? Su poder de observación de la vida cotidiana es espléndido, pero nunca parecen desarrollar ningún color.

“…es un hombre tan sabio que sabe que por superficiales que puedan y accidentadas que sean la mayoría de las amistades, la vida es un asunto bastante sombrío sin ellas”.

Al menos los intelectuales no dan las cosas por sentadas.

¿Quiero ganar el Nobel? Qué diablos, les dan el premio Nobel a demasiados mediocres para que me interese.  

No se puede escribir sólo por haber leído todos los libros.

Tuve una infección en la garganta que fue muy divertida porque me dio la ocasión de probar una inyección de penicilina, cosa maravillosa que lo hace sentir a uno casi como si Dios estuviera de parte de los buenos, después de todo. Habíamos empezado a dudarlo. (1949)

Es el combate de todos los hombres de principios honestos por ganarse la vida con decencia en una sociedad corrupta. (…) Es un combate imposible; no se puede ganar. Todos son pobres; siempre serán pobres. Cómo podrían ser otra cosa.

Cosa extraña los ojos. Piense en el gato. El gato no tiene nada para expresar la emoción salvo un par de ojos y una ligera ayuda de la oreja. Pero piense en el amplio espectro de expresión de que es capaz un gato con medios tan pequeños. Y después piense en la enorme cantidad de caras humanas que usted debe de haber visto que no tenían más expresión que una patata pelada.


“Supongo que la debilidad, y hasta la tragedia, de escritores como Hemingway es que el tipo de material con el que trabajan exige una inmensa vitalidad; y un hombre deja atrás su vitalidad sin, lamentablemente, dejar atrás su furioso interés en ella. Lo que escribe Hemingway no puede ser escrito por un cadáver emocional. La clase de cosas que escribe Connolly sí, y así es. Tiene sus méritos. Por momentos es bueno, pero no es necesario estar vivo para escribirlo.”


“Y al mencionar la psiquiatría destruiría al instante, al menos para mí, todo el efecto de cualquier afirmación franca que pudiera haber arriesgado, porque considero la psiquiatría 50 por ciento de cháchara, 30 por ciento de fraude, 10 por ciento ignorancia y el restante 10 por ciento jerga a la moda para decir lo mismo que ha venido diciendo el sentido común durante cientos y quizás miles de años, si tenemos el valor de leerlo.”



Supongo que usted conoce la historia del escritor que se exprimía el cerebro buscando cómo mostrar, del modo más sucinto posible, que un hombre maduro y su esposa ya no estaban enamorados. Al fin se le ocurrió. El hombre y su esposa suben a un ascensor y él se deja el sombrero puesto. En una parada intermedia sube una mujer y él de inmediato se quita el sombrero. Eso es buena escritura cinematográfica. Yo habría escrito una escena de cuatro páginas. Lo que hizo ese tipo requería unos pocos segundos.

Un maestro de escuela que tuve hace mucho decía: “Sólo se aprende de los mediocres. Los realmente buenos están fuera de nuestro alcance; no podemos ver cómo logran sus efectos” Hay mucha verdad en ello. 


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