viernes, 3 de enero de 2014

Raymond Chandler, citas de: “A mis mejores amigos no los he visto nunca” (2)





Raymond Chandler, citas de: “A mis mejores amigos no los he visto nunca” (2)

“El público lector es intelectualmente adolescente en el mejor de los casos… (1946)”.

“Philip Marlowe y yo no despreciamos a las clases altas porque se bañan y tienen dinero; las despreciamos porque son farsantes”.

“”No soy un personaje importante en Hollywood ni en ninguna otra parte, y no tengo ninguna gana de serlo. Por el contrario, soy en extremo alérgico a los personajes importantes de todo tipo, y no pierdo oportunidad de insultarlos si es que puedo hacerlo.”

“Podría escribirle un artículo titulado “La insignificancia de la significancia”, en el que demostraría con mi habitual estilo de burdel que no importa un céntimo de qué trata una novela, que la única ficción de peso en cualquier época es la que efectúa una magia con las palabras, y que el tema es sólo la plataforma de lanzamiento para la imaginación del escritor; que el arte de la ficción, si todavía puede llamárselo así, ha crecido de la nada a una síntesis artificial en apenas trescientos años, y ahora ha llegado a tal grado de perfección mecánica que el único modo en que pueden distinguirse entre sí los novelistas es porque escriban sobre los mineros en Butte, los culis en China, los judíos en el Bronx o los corredores de Bolsa en Long Island, o lo que sea; que todas las mujeres y la mayoría de los hombres escriben exactamente igual, o al menos eligen uno de media docena de procedimientos completamente estandarizados; y que a pesar de ciertas inevitables pequeñas diferencias (muy pequeñas en realidad, vistas de lejos) todo el oficio podría realizarse a máquina, y así se hará cualquier día de estos; y que los únicos escritores que quedan que tienen algo que decir son los que escriben sobre prácticamente nada y juguetean con modos raros de hacerlo”.

“Me estoy volviendo un ciudadano bastante agrio. Hasta Hemingway me desilusionó. He estado releyendo mucho de él. Habría dicho que ahí había un tipo que escribía como era, y habría tenido razón, pero no del modo en que quería decirlo. El noventa por ciento es la más condenada autoimitación. En realidad, nunca escribió más que una historia. Todo el resto es lo mismo en diferentes lugares, o con diferentes partes. Y su eterna preocupación por lo que pasa entre las sábanas termina volviéndose más bien nauseabunda. Llega un momento en la vida en que las rimas escritas en las paredes de los retretes de los servicios públicos ya no son obscenas, sino horriblemente aburridas.”

“A propósito, transmítale mis felicitaciones al o la purista que corrige sus pruebas, y dígale que yo escribo en una especie de dialecto que se parece en algo a la charla de un camarero suizo, y que cuando escindo un infinitivo, maldito sea, lo escindo de modo que siga escindido, y cuando interrumpo la fluidez aterciopelada de mi sintaxis más o menos alfabetizada con unas pocas docenas de coloquialismos de taberna, lo hago con los ojos abiertos y la mente relajada pero atenta. El método puede no ser perfecto, pero es todo lo que tengo. Supongo que su corrector de pruebas está tratando amablemente de mantenerme en pie, pero por mucho que agradezca su solicitud, en realidad soy capaz de mantener un rumbo bastante firme, siempre que disponga de las dos aceras y de la calle entre ambas.”

Raymond Chandler


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