domingo, 2 de febrero de 2014

El cacique en tiempos de la segunda República / Arturo Barea





Arturo Barea ha proporcionado esta plástica descripción –vivida en primera persona- del cacique lerrouxista convertido al gilroblismo, que vale por un tratado de sociología política de la España del momento:

“-Cuénteme Vd. Lo que pasa.
–Pues muy sencillo. Antes de que viniera la República, pues había unos cuantos, media docena, de muchachos que se habían apuntado, unos a los socialistas, otros a los anarquistas. No sé ni cómo se atrevían, porque la Guardia Civil no los dejaba en paz y a todos ellos les han molido las costillas más de una vez. Pero claro, cuando vino la República, pues el cabo de la Guardia Civil tuvo que aguantarse y muchos más se apuntaron también. Ahora casi todo el pueblo son socialistas o anarquicos. Y Heliodoro, que siempre ha sido el cacique del pueblo y el que ha mangoneado las elecciones para el diputado Torrijos, pues hizo lo que siempre; antes, para no perder, unas veces era liberal y otras conservador, y cuando vino la República pues se hizo de los de Lerroux, y ahora como las derechas ganan, pues desde lo de Asturias es de los de Gil Robles. Y en cuanto la gente pidió aquí que se le pagaran jornales decentes, Heliodoro cogió a los cuatro ricachos del pueblo y les dijo: ¡A estos granujas hay que enseñarles una lección! Y comenzaron a poner a la gente en la calle y a no dar más que a los que  se sometían a lo de antes, que también los hay. Y como aquí –lo que pasa en los pueblos-, muchos tienen un trocito de tierra y siempre pasa algo, que la mujer se pone mala, o que hay un aluvión en el barranco con las lluvias, pues había muchos que le debían dinero a Heliodoro. Como es el mandón del pueblo, cogió al secretario y al alcalde y puso a todos por justicia para quedarse con las tierras. Y ahora la cosa está muy fea, hace dos años (el diálogo es de 1935), que las gentes se metieron en las huertas e hicieron un destrozo, pero ahora está peor, porque ahora son ellos los que mandan.
-¿Y los mozos qué hacen?
-¿Qué quiere Vd. Que hagan? Ahora a callarse y a apretarse el cinturón.”


(Citado en “El eclipse de la fraternidad”, Antoni Domènech, página 439)


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