martes, 25 de febrero de 2014

El Roto: “Mi trabajo es social porque ayuda a comprender”. / Ana Bernal Triviño







El Roto: “Mi trabajo es social porque ayuda a comprender”.

Ana Bernal Triviño

Es Andrés Rábago. Para muchos, más conocido por sus viñetas y su seudónimo: El Roto. El Centro de Arte Contemporáneo CAC Málaga acoge hasta mayo su primera exposición individual en un museo. 271 viñetas que recorren su creación artística entre 2005 y 2013, marcada por un sello muy personal cargado de símbolos y sencillez a partes iguales, pero que todos los días produce un golpe con la realidad que intentamos no ver u ocultar. Es un hombre comedido, muy reflexivo, atento y con una sonrisa que desvela la satisfacción que produce el reconocimiento de una obra que, ante todo, enfoca desde una función social.


Cuando se llega a la exposición, el título impresiona: Apocalipsis…
Sí, pero con un subtítulo: viñetas del libro del Debe y el Haber. Ahí acotamos el apocalipsis, y nosotros lo entendemos como revelación, porque la sátira revela cosas, pone de manifiesto lo que está oculto. Pensamos que apocalipsis es cuando se acaba el mundo. El mundo se acaba y se renueva constantemente. Pero aquí tiene sentido de revelación.
La exposición se articula en cuatro ejes: ecología, economía, violencia y mente-ciencia…
Son preocupaciones básicas de las que me he ocupado de forma reiterada. Hay otros temas que no están aquí, de los que también me he ocupado, como el arte o la política. Pero esos bloques son mis preocupaciones, son los más evidentes, los más claros.


¿Qué es para usted la sátira?
Es más bien un catalizador de ideas que está en la sociedad y en el ambiente. Y es eso, un catalizador mezclado con el agua, y que deposita al fondo un poso que deja ver qué era lo que enturbiaba el agua. Ese es el trabajo de la sátira.
Muchas de sus viñetas también recuerdan a Goya, por lo hispano y lo grotesco…
Lo grotesco es consustancial al hombre, siempre hay algo de grotesco. Y en la sátira es cierto que siempre hay algo de ese punto, porque la sátira trabaja como una lupa y amplifica los defectos. 
Sus viñetas se plasman en un medio de actualidad pero, en cambio, su trabajo no tiene fecha de caducidad…
Sí, busco que tenga un tiempo de vigencia lo más amplio posible. Por eso no me preocupo de los temas más inmediatos. Me preocupo por asuntos de calado que sé que estarán latentes durante mucho tiempo todavía. Intento evitar esa especie de espuma superficial, esas cosas que van a ser olvidadas para mañana o pasado. Procuro buscar en aguas más profundas, qué es lo que está debajo y qué es lo que está moviendo la superficie, esos grandes peces que están por debajo o las grandes corrientes… Eso es lo que me interesa. No me interesan las olitas que acaban en la playa.


Si sus viñetas siguen vigentes, significa que no arreglamos esos problemas…
Por desgracia, los problemas por sí no existen, al margen de la acción de los hombres. Es la acción de los hombres y su reflexión sobre lo que hay que trabajar ahora mismo. Estaba pensando en el tema de los inmigrantes muertos en el Estrecho. En la prensa sólo se fijan en la muerte de esos inmigrantes. Pero así no vamos a entender nada de lo que hay que ver: el porqué de que esto pase en África, entender de qué huyen, si tenemos alguna responsabilidad en esa situación, en las guerras, qué se puede hacer… Ahí es donde hay que reflexionar porque lo otro, al final, es ya la ola en la playa, pero lo que ha impulsado esa ola, no nos preocupa. Yo me intereso por el origen de la ola porque es ahí donde no quieren que miremos. Nos están enseñando que hay algo más impactante, pero no nos están enseñando el origen.

¿Cómo se trabaja teniendo esa labor pedagógica pero sin subestimar al lector?
Tienes que partir del hecho de tu propia ignorancia. Yo nunca pienso que soy más inteligente que el lector. No puedes considerar que el lector sea inferior. Tienes que estar en el mismo plano y tienes que ser respetuoso, pero aún más cuando estás en un medio de comunicación. Ahí tienes un deber y un respeto aún mayor porque crece tu responsabilidad. Son aún más las personas que están delante. Esa es la posición que yo siempre intento adoptar, y también que tenga una utilidad, que tenga una función social. Yo pienso que mi trabajo es social porque ayuda a comprender, o a escuchar para poder hablar… Es una especie de posición equilibradora. 


Su trabajo es muy metódico, y sin muchos referentes, salvo los básicos…
Por ejemplo, no veo la televisión, no veo ningún telediario. Apenas escucho la radio, a lo mejor un poquito del informativo que tiene puesto mi mujer en casa. Leo básicamente informaciones en la prensa. Si veo que hay un asunto que no lo tengo claro, intento informarme algo más. Pero hay suficiente información en la prensa. En Internet hay mucha más información pero, como no tiene estructura, es inútil, se van borrando unas cosas a las otras. Yo soy partidario de que haya una estructura, de manera que se pueda absorber esa información y crear algún cuerpo doctrinal, de construcción de lo real. Si no es simplemente un barullo, qué es lo que nos está pasando. La gente tiene mucha información pero tiene una información caótica y sus mentes también.
Y eso complica enfrentarse a los problemas…
Sí, y sobre todo comprender hacia dónde nos llevan. Es verdad que la prensa hay mucha manipulación, pero está clara, puedes entender bien la manipulación. Pero en un medio continuamente fluido es más difícil saber hacia dónde te están llevando, porque continuamente te llevan en direcciones contrarias.
Su dibujo es muy austero, ¿está convencido de que con esa sencillez el mensaje llega mejor?
Es un lenguaje necesario por el medio en el que se publica. Un periódico es un medio muy rápido, que requiere una lectura rápida, llamar la atención del lector de una forma muy intensa. Eso requiere un tipo de dibujo muy concreto y un tipo de lenguaje también muy concentrado. El lenguaje lo da el medio. En la época de los ingleses y franceses del siglo XVIII y XIX ellos hacían un lenguaje muy elaborado, con muchos personajes, muy complejo, porque la gente lo veía en grabado. En el grabado la mirada era muy lenta, pasaban días y comentaban. Hoy eso es imposible. Lo que intentas es que tengan una visión rápida del asunto.
En sus viñetas muestra mucha de las máscaras de la sociedad, e incluso de la indiferencia hacia todo. ¿Se puede vivir y avanzar en esta sociedad sin posicionarse?
Lo que no se puede hacer es achacar la responsabilidad de todo a los demás. Hay que hacer una especie de visión de lo que cada uno de nosotros estamos haciendo para facilitar que las cosas sean como son, o para impedir que sean como son, o para llevarlas en la dirección que creemos que tienen que llevar. Eso nos lleva a una cuestión de responsabilidad. Cuando la responsabilidad siempre se la echamos a otro, aunque también la tengan porque cuanto más poder se tiene hay más responsabilidad, tienes que saber que cada uno de nosotros somos responsables de la realidad o de la creación de la realidad. Y no me estoy refiriendo a unos términos estrictamente físicos. Esa responsabilidad frente a lo que co-creas en cada momento es lo que nos convertirá en más humanos, en más personas. Y eso es algo que no puedes delegar en nadie. Cada uno tenemos también nuestra responsabilidad en las cosas que hacemos. Si cada uno respondiese en cada momento de la manera que tuviese que hacerlo, cambiarían muchísimo las cosas.
Cada vez se insiste más en la ausencia de ideologías. ¿El poder tiene ideología?
Sí, claro que tiene ideología al poder, pero ya no podemos hablar de la ideología estrictamente en términos políticos. Es mucho más complejo. Nos están intentando meter en un mundo unidimensional y ese es el componente ideológico real. Otra cosa son los matices de ese componente.
Usted es muy crítico con Internet y la abundancia de información. En su terreno, el diseño digital también ha llegado con fuerza…
En mi método yo busco los medios más sencillos: papel pintado, lápiz, rotulador… Primero porque me gusta el carácter artesanal, que es lo bonito de este trabajo, el dibujo, la forma artesanal que tiene de hacerse. Y luego porque tienes el original, dónde está la presencia. Cuando tú ves el original de un cuadro de una persona importante hay algo de su presencia física y eso en el digital no existe. El que lo ha hecho desaparece por completo. Tiene a su favor la multiplicidad, pero ahí entramos en el terreno de lo cuantitativo, del que yo intento huir. El dibujo es cualitativo, Internet es cuantitativo y yo estoy siempre a favor de lo cualitativo.
¿Pensaba que alcanzaría esta trayectoria en su profesión?
Yo he dibujado desde pequeñito. He sido dibujante pero ahora, con el tiempo, miras atrás y te das cuentas de que al final lo único que hice seguir fue una trayectoria que ya estaba trazada.
El dibujo como cauce natural de su vida, mientras que se le da menos protagonismo en las escuelas…
Desde mi punto de vista las cosas se entienden cuando se dibuja. De hecho, para entender algo, si lo dibujas se entiende mejor. Si se produce una ausencia de esa capacidad de estructurar las cosas a través del dibujo, nos debilita.


Sus viñetas siempre transmiten cierto desasosiego, aunque la principal ilustración de esta exposición es una que indica “Si no podemos cambiar el horizonte, cambiemos de perspectiva”. ¿Cómo piensa dibujar ese futuro?
No es bueno plantear el futuro porque partiremos de sistemas de planteamiento deformados. Primero tenemos que planificar nuestra mente y, una vez clarificada, el futuro se establece por sí mismo. Lo que no puedes hacer es intentar diseñar el futuro. Lo que tienes que hacer es diseñar el presente, quién eres, qué quieres y, a partir de ahí, el futuro se va creando. Pero el futuro no existe. Sólo existe el presente.



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