martes, 18 de febrero de 2014

La vía Cézanne / ELOTRO






Tan pronto observo (en lugar de contemplar),
apago los colores del mundo.
(Peter Handke)


Nueva exposición en el Thyssen del viejo maestro. Le han puesto un título en inglés. Se podrá visitar desde el 4 de febrero hasta el 18 de mayo. Lee uno los folletos y cartelas y hay cosas que le dejan una profunda huella en la mente. Es un decir. Como ya he escrito en otras ocasiones la necesidad comercial de adornar estas exposiciones o eventos con grandilocuentes catálogos, folletos, anuncios y… es cada día más evidente y desalentadora. Aquella expo que hicieron sobre Hopper fue el no va más de cretinez mercantilizadora.

Pero parece que a cierta gente, sin duda mayoritaria desde el punto de vista del negocio, le encanta este tipo de montajes coreográficos. A veces lo que más. Es algo parecido al tiempo que comparativamente le dedican a la cartela y a la obra. Un visitante desconocido se me acercó para comentarme consternado que había observado que casi ningún cuadro estaba firmado…
No supe qué decirle pero hice un gesto cómo de sorpresa y admiración ante el trascendental hallazgo que aquel buen hombre compartía generosamente con servidor… el caso es que el cuadro que en ese momento teníamos delante de las narices estaba firmado en su ángulo inferior derecho de manera clara y con caligrafía nítida. Señalé la circunstancia y a cambio obtuve un tajante: “le digo que la mayoría sin firmar” y una súbita despedida a la francesa.





La masiva asistencia ayuda a impedir una contemplación mínimamente adecuada. Los vigilantes de sala piden constantemente que se baje el tono de voz y que los que están hablando por el móvil abandonen la sala, aunque nada dicen de la costumbre de los abrigos de piel de colocarse de espaldas a la obra y comentar lo bella que es “La gran belleza”, en un tonillo que parece dejar en desventaja a los poco agraciados desnudos cézanianos que por cierto no parecen darse por aludidos. La fila a pesar de todo fluye a gran velocidad y solo realiza paradas por fuerza mayor: cuando se atasca ante el bloqueo de otro grupo de abrigos de visón, o su versión de marca blanca, que escucha devotamente las explicaciones de su respectivo líder/Guía. Estos grupos de señoras tan atildades y enjoyadas parecen pertenecer a alguna de esas asociaciones o "Clubes de Damas" necesitadas de entretenimientos que proporcionen además cierta pátina cultural a su estado de dorada indolencia.
De los visitantes con audioguías qué quieren que les diga. Las criaturas cuando ven el simbolito junto a la obra que a juicio de los expertos de turno merece explicación detallada han de alejarse de la misma y dejar paso al tráfico de abrigos, perfumes caros incapaces de disimular el olor de lo viejo, dentaduras sorprendentemente blancas y uniformes, hocicos botulínicos y puntiagudos tacones para no ser arrollados. De tal manera que obtienen una información parcial, sólo auditiva de una obra que a duras penas llegan a contemplar siquiera a trozos intermitentes tras aquel bosque de pellejudas zorras o visones o lo que sean…(Hay una escena calcada en la película "Días sin huella" de Billy Wilder, pero con gabardinas... y por cierto, se trata de la delirante visión de un consumista compulsivo de... alcohol.)





Ahora dejemos el análisis serio de la realidad concreta y abordemos el asunto desde un punto de vista puramente banal. Se nos dice que un tipo llamado Robert Smithson aportó en 1969 una nueva interpretación sobre la obra de Cézanne, de ahí, supongo, el título en inglés de la muestra, y no satisfecho con ello denunció la tergiversación que sobre el maestro hicieron los cubistas. ¿Una nueva aportación del mayo del 68? No sé, no contesto.

Cuando les decía que hay cosas que dejan una profunda huella en mi mente no me refería a cosas como esta muestra de imbecilidad supina. Entre otras aportaciones teóricas trascendentales también se nos informa de que el viejo cascarrabias pintó como todos sus compas fundamentalmente paisajes al aire libre pero que los pintaba como si fuesen naturalezas muertas y que cuando pintaba naturalezas muertas las pintaba como paisajes pero a cubierto, en el estudio. Y que por eso tanto sus paisajes al aire libre como sus naturalezas muertas en el estudio o al revés carecían de “estaciones” u “horas del día”… y esto te lo endilgan sin pestañear ni carraspear… es lo que tiene el marketing cultural: necesita siempre “Una nueva” vuelta de tuerca… a la tradicional soplapollez del experto, entendido, ducho, versado, estudioso, erudito…





Para terminar les contaré que si son capaces de abstraerse de ese desfavorable y hostil contexto que les acabo de describir, pueden disfrutar de lo lindo con la contemplación sin orejeras “culturetas” de los magníficos óleos y las estupendas acuarelas del maestro de Aix. Y si se fijan un poquito no tanto en la selección temática que han hecho, eso no tiene nada que ver con Cézanne, (eso solo obedece a la vuelta de tuerca imprescindible desde el punto de vista del negocio)  sino el dato cronológico de las obras podrán comprobar todos y cada uno de los "evidentes" jalones que tuvo que ir superando Cézanne para llegar a realizar esas extraordinarias obras maestras, y que produjo sobre todo a partir del segundo tramo de la década de los ochenta. Podemos observar la depurada estilización de la pincelada y su carga, o descarga cuando toca, matérica; la refinada paleta cromática que logró aislar, después de muchos descartes, y manejar; el gran dominio que consiguió en la composición, en los espacios, en la distribución de pesos, y en la forma de "involucrar" -otros dicen fundir-  los colores; su prodigiosa capacidad de síntesis tanto en el dibujo subyacente como en las manchas de colores vibrantes que convierten cada una de sus obras en “puro movimiento”; el extraordinario pulso que le permitió llegar, cargado de recursos plásticos, recordemos el blanco hueso de sus trozos de lienzo “intocados” (Y aquí abro paréntesis para subrayar ese gesto de no acabamiento, un paso más allá que Velázquez, a sabiendas deja el lienzo tal cual, como una aportación de vaguedad radical, vaguedad que es una invitación al diálogo, a la participación "con papel" del observador ante las dudas sobre el significado y el escepticismo sobre "lo pintado"; lo que desmiente en mi opinión ese extendido tópico del Cézanne impenetrable o inaccesible. Nada apunta a que el hermetismo formase parte de su afán sino todo lo contrario, más bien uno más de sus muchos temores fundados o no.) o los juegos "concatenados" de perspectivas, hasta el borde mismo de la abstracción, o sea, hasta donde sus fuerzas y entendimiento conseguían hacer pie.




Sin proponérselo, "vaticinó poco y acertó mucho" -Matisse dixit-, fue el gran precursor de las vanguardias del siglo XX, en su obra está el origen de mucho de lo que sería importante en la obra de Picasso, Braque, Matisse, Kandinsky, Kitaj… pero sobre todo del palurdo fracasado Paul Cézanne, odiado, ridiculizado y despreciado por los abrigos de visón y los zorros y zorras perfumadas que visitaban los “Salones” de su época… e incomprendido o vilipendiado por sus propios parientes, colegas, críticos, coleccionistas, vecinos bienpensantes o incluso aquellos pilletes que le apedreaban cuando cargaba con la maleta de pintura y pinceles y el caballete camino del "lugar" de trabajo...  a excepción de “ese par de borrachos que se apropiaban de sus hallazgos”, Gauguin y Van Gogh, y de ese otro muchacho llamado Emile Bernard… por decirlo todo, también hubo una mujer, Mary Cassatt, que supo ver en aquel hombre malhumorado que nunca se preocupó por lo que se "estilaba", que exageraba a posta, provocativamente, su rudo provicianismo en el habla y en el vestir en aquellas veladas cuando los artistas más o menos impresionistas se reunían en las terrazas de aquellos cafés parisinos, el genial pintor que ya era “en su obra”. Cézanne, en el arte que no en la vida, lo consiguió todo, menos éxito. Es un decir.  Todavía.

ELOTRO




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