domingo, 23 de febrero de 2014

Robert Antelme (La especie humana)





“(…) Si fuésemos a buscar a un SS y le mostrásemos a Jacques, podríamos decirle: “Míralo lo has convertido en ese hombre podrido, amarillento, lo que más debe parecerse a lo que piensas que él es por naturaleza: el deshecho, el desperdicio, lo habéis conseguido. Pues bien, vamos a deciros lo siguiente, algo que debería dejaros tiesos si “el error” pudiese matar: le habéis permitido convertirse en el más completo de los hombres, en el más seguro de sus poderes, de los recursos de su conciencia y del alcance de sus actos, en el más fuerte. No es que los desgraciados sean los más fuerte, no es tampoco que el tiempo esté de nuestra parte. Es que Jacques dejará un día de correr los riesgos que vosotros le hacéis correr, y que vosotros dejaréis de ejercer el poder que ejercéis y es que ya podemos responder a la pregunta: si puede decirse que hayáis ganado en algún momento. Con Jacques, no habéis ganado jamás. Queríais que robase, no ha robado. Querías que lamiese el culo a los capos para comer, no lo ha hecho. Queríais que se riese para caer bien cuando un Meister molía a golpes a un compañero, no se ha reído. Queríais sobre todo que pusiese en duda si una causa merecía que se descompusiese de esta manera, no ha dudado. Gozas ante esta ruina que se mantiene en pie ante tus ojos, pero es a ti a quien han estafado, jodido hasta la médula. No os enseñamos más que los forúnculos, las llagas, los cráneos grises, la lepra, y vosotros sólo creéis en la lepra. Os hundís cada vez más, jawohl! Teíamos razón, jawohl, alles Scheisse! Vuestra conciencia está tranquila. “¡Teníamos razón, no hay más que verlos!” Nosotros os hemos engañado como nadie lo ha hecho, y nosotros os llevamos hasta las últimas consecuencias de vuestro error. No os vamos a desengañar, quedaos tranquilos, os conduciremos hasta el final de vuestra barbarie. Nos dejaremos llevar hasta la muerte y veréis un montón de chusma que revienta.
“No contamos ni con la liberación de los cuerpos ni con la resurrección de los mismos para tener razón. Ahora es cuando, vivos y semejantes a despojos, nuestras razones triunfan. Es verdad que eso no se ve. Pero tenemos tanta más razón cuanto menos visible es, tanta más razón cuantas menos posibilidades teéis vosotros de daros cuenta de lo que sea. No sólo la razón está de nuestra parte, sino que somos la razón misma sometida por vosotros a la existencia clandestina. Y por eso podemos inclinarnos menos que nunca ante los triunfos aparentes. Comprended esto bien: vosotros habéis conseguido que la razón se transforme en conciencia. Habéis rehecho la unidad del hombre. Habéis fabricado la conciencia irreductible. Jamás podréis esperar conseguir que estemos a la vez en vuestro lugar y en nuestro pellejo, condenándonos. Aquí nunca nadie se convertirá a sí mismo en su propio SS”.


Robert Antelme  (La especie humana).  



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