lunes, 31 de marzo de 2014

Dudas y certezas / MIGUEL SÁNCHEZ-OSTIZ







Dudas y certezas
Domingo, 30 de Marzo de 2014

¿A quién creer? ¿A quien protegido por su condición legal de autoridad exhibe pruebas falsas de delitos o a quienes denuncian haber sido víctimas de malos tratos por miembros de la policía, tanto en la calle como en instalaciones policiales? A mí no me cabe ninguna duda, al más débil, siempre. Y el más débil es el agredido, el que tiene su defensa comprometida con pruebas y testimonios si no por completo falsos o de calidad, una desigualdad que constituye un abuso jurídico propio de regímenes policiacos como es el nuestro, como denuncian quienes no lo apoyan.
Y otra cosa que tengo clara: las de las UIP no son actuaciones individuales, son actuaciones institucionales, lo primero es una añagaza retórica que protege la impunidad de los abusos, el desorden, las actuaciones que denuncian en balde observadores internacionales que el Gobierno quiere lejos.
Ahora mismo hay una estrategia institucional de ceremonia de la confusión. No se sabe con exactitud cómo empezaron los incidentes de Madrid. Los foros policiacos arden, hablan de sacar las pistolas y de más mano dura. Sus intervenciones públicas dan asco. No se les puede decir nada. A una mujer que les exhibió una pancarta de Me dais vergüenza la han denunciado por todo lo que les ha venido en gana. Estaban fuera de servicio, de paisano y alterando el orden, tanto como la gente que ellos apalean por lo mismo. ¿Cuál es el delito o la falta cometida? Ninguna. Esa denuncia es un abuso y quienes deberían velar por la seguridad de todos los ciudadanos, en la Policía y en la Administración de Justicia, lo saben.
Está claro que de uniforme o de paisano pueden hacer con nosotros lo que les viene en gana, con impunidad. Hay que denunciarlo sin descanso.
El relato de Raquel Tenías, responsable de relaciones con los movimientos sociales y ciudadanos de IU de Aragón, es estremecedor. Ha publicado un vídeo en Vimeo -http://vimeo.com/90050369- en el que relata los malos tratos recibidos tras una detención arbitraria. Y aun hay quien habla de Estado de Derecho... bien es verdad que lo hace con la misma mala intención que cuando se refiere a la democracia.
Ahora se da la paradoja de que quienes piden comprensión no la tienen con aquellos de los que dicen ser sus iguales sociales. Repugnante lagrimeo victimista. Ahora se las dan de víctimas cuando, en cuanto pueden, nos tratan a patadas, como hemos tenido ocasión de comprobar por los documentos gráficos que por fortuna todavía corren en la Red. A patadas: esa es la consideración que nos tienen. Así no es posible la paz social, sino el miedo y el encono.


Me cuesta creer que esa gente bien alimentada y bien pagada trabaje solo por dinero o por gusto de pegar, pero me cuesta más que lo hagan por estar convencidos de que sirven a la sociedad... ¿A qué sociedad? Me cuesta ya mucho creer en algo relacionado con el poder, la autoridad, la ley en sus manos, los discursos oficiales, las sentencias, las órdenes... Veo en todo ello arbitrariedad, intención dolosa, voluntad de sometimiento y en el fondo de esa fuesa oscura fractura y descrédito social.
Ahora mismo, de haber alguna cohesión de clase, será de la que las UIP protegen porque las más desfavorecidas están desunidas, adrede. Hay provocadores y reventadores en las calles, es un clamor, y también los hay allí donde se pueden tomar decisiones que refuercen la oposición social al sistema y debiliten este. Ahora mismo los mayores beneficiarios de la violencia son quienes la ejercen de manera institucional, porque arrastran los votos de un miedo social instintivo.
La fractura social es evidente. La policía representa ahora mismo no al conjunto de los ciudadanos, sino solo única y exclusivamente a los intereses de la clase dominante que ejerce una violencia institucional y económica sin precedentes, a la que con cuajo llaman orden social... y con la inestimable ayuda de la mayoría de los medios de comunicación, cada vez más sectarios, que mienten y adoctrinan sin recato, como en los mejores tiempo de la prensa del Movimiento. Quien no esté con ellos, es un enemigo a abatir.



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