miércoles, 2 de abril de 2014

Armando López Salinas / Miguel Sánchez-Ostiz / Antonio Férres




Armando López Salinas en su fallecimiento. Un escritor olvidado, condenado al ostracismo, relegado a conciencia entre carcajadas batuecas de los listos, año tras año, absolviéndose de su propia inanidad en la burla del realismo social, el que en muchos casos dejaba testimonio de los suyos, dejados de lado. El mercado y la crítica a él aparejada trajeron otros autores, otras modas, estilos, autores… yo qué sé. Los autores del realismo social español desaparecieron de escena, no siempre por obra de quienes les habían ensalzado y aplaudido. La rueda de la fortuna implacable, el vaivén de la fama y el blablabla…
La mina se volvió a publicar el año pasado para aplauso de «militantes» y conjurados: el descrédito de decenios es difícil de enervar. De aquellos polvos estos lodos.  Destino cruel el suyo, literario y político. Aquí se paga todo, el ser del PC y el no serlo, el ir a tu aire y hacerlo con el cotarro equivocado. Siempre me han gustado sus crónicas de viajes. No renuncio a encontrar valores literarios donde mejor me parece. No leo por disciplina académica.
Año tras año releído hace unos meses me pareció un buen libro sobre el fin de la guerra y los años de posguerra miserable y de resistencia, sobre los perdedores y su vida cotidiana. Fue premio Ruedo Ibérico de 1962. En el jurado, reunido en Colliure, estaban Juan Goytisolo, Tuñón de Lara, Eugenio de Nora, Barral, García Hortelano, Lamana, Ferrés… qué vidas y qué destinos tan distintos. No es la historia de la literatura española de la segunda mitad del siglo XX, sino la historia a secas, la de ahora mismo.
Una cita al azar (p. 265): «La gente se va dando cuenta de que están ocurriendo hechos nuevos, cosas que parecía que nunca iban a ocurrir [...] aunque la poli siga haciendo de las suyas. Utilizan a la policía porque no pueden poner nada político enfrente; ya no tienen otro sistema para conservar las cosas como están»
Está visto que escribimos más de lo que nos gustaría que fuera, que de lo que es.

Miguel Sánchez-Ostiz



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Poema-Homenaje de Antonio Férres para Armando López Salinas

EL JARDÍN VIVO

En recuerdo de Armando López Salinas que hasta las últimas horas de su vida creyó que “LA TIERRA  SERÁ EL PARASISO,  LA PATRIA DE LA HUMANIDAD”           


 No sé qué paraíso pueda haber mejor
cuando brotan los árboles y prados
y huele la lluvia.

A lo mejor en otras galaxias
otros mundos con flores y arrecifes

mundos donde seguir un día
huyendo de la guerra y de  la muerte

tierras donde seguir cantando
en mañanas de lluvia

en cuerpos temblorosos
con la piel tibia de la juventud.


A.F.  marzo del 2014





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