lunes, 14 de abril de 2014

“Con las cartas marcadas” / Miguel Sánchez-Ostiz







“MELANCOLÍA Y PÍOS DESEOS al empezar el año, rituales ambos, de reparto puro en la escena de este guiñol en la que cada cual se mueve como puede. Hoy toca recitarse en voz baja, y con más sorna que otra cosa, lo de los píos deseos de Gil de Biedma, esos que acaban como la mística caña chamuscada del cohete de Quevedo, el que sube, sube, estalla y baja a merced del aire, y si te descuidas te saca un ojo, eso decían, cuando temían que entre vacas, zurracapote y cohetes nos quedáramos tuertos.

“Aquí sería dulce levantar la casa
que en otros climas no necesité,
aprendiendo a ser casto y a estar solo.
Un orden de vivir, es la sabiduría.”

Paso por alto el “pasada la cumbre de la vida” del poema porque yo ya voy de derrota, en una cuesta abajo imparable. No hay otra casa que esa en la que vives como si estuvieras de paso y tu orden de vivir es la escorredura, la riada, el empujón del aliviadero, el ir a trancas y barrancas, entre la resistencia y la derrota. Admitirlo, tranquiliza, al menos durante un rato.”


Miguel Sánchez-Ostiz  (Con las cartas marcadas)


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