viernes, 11 de abril de 2014

Mª Esther Benítez / Pavese






“(…) De 1940 a 1945 hay que situar su idilio con Fernanda Pivano. La relación está absolutamente documentada en el epistolario; Fernanda ha sido alumna de Pavese en el liceo D’Azeglio; ya en la universidad, pretende especializarse en literatura americana, y ése es el terreno común donde ambos se encuentran. Su tesis sobre Melville –clara influencia de Pavese en la elección del tema- es presentada en 1941, y después Fernanda empieza a trabajar en la traducción de obras americanas. Pavese le pide varias veces que se case con él, pero la joven no parece convencida. Sus relaciones terminan en 1945, y el 26 de octubre de 1946 Fernanda Pivano se casa con otro.




En ese periodo, el marco de la vida de Pavese –con la guerra por medio- es más que agitado. En 1941 ha publicado en Eunaudi su primera novela, “Paesi tuoi” (De tu tierra), que obtiene un notable éxito. En 1942 publica “La Spiaggia”, en la editorial Lettere d’Oggi. Entre tanto, a su alrededor, la guerra lo trastorna todo. Pavese va a Roma en enero-febrero de 1943, para hacerse cargo de la sucursal de Einaudi. En marzo es llamado a filas, pero tras el reconocimiento médico queda libre de compromisos militares; vuelve a Roma, donde permanece de abril a julio. El 25 de julio se produce el derrocamiento de Mussolini y al día siguiente Pavese regresa apresuradamente a Turín. Durante los Cuarenta y Cinco Días, Pavese trabaja en la editorial como si nada ocurriera, levemente alterado por los bombardeos. Mientras tanto, la mayoría de sus amigos se han incorporado a la Resistencia y están luchando contra los alemanes y los fascistas de Saló. El 1 de diciembre muere Giaime Pintor –colaborador de Einaudi- en un heroico intento de por reunirse con las fuerzas de la resistencia. Ha dejado una carta, un lúcido y dramático documento sobre la posición del intelectual en la vida de su época, difundido primero clandestinamente y publicado después por Einaudi (Il sangue d’Europa, 1950). “Sin la guerra, yo habría seguido siendo un intelectual con intereses predominantemente literarios…” “En cierto momento, los intelectuales deben ser capaces de trasladar su experiencia al terreno de la utilidad común, cada uno debe saber ocupar su puesto en una organización de combate… Músicos y escritores debemos renunciar a nuestros privilegios para contribuir a la liberación de todos.”




Pavese, mientras sus amigos ocupan ese puesto de combate, se retira a Sarralunga di Crea –desde septiembre de 1943 hasta abril de 1945-, donde su hermana tiene una casa, y espera a que acabe el conflicto. Entre tanto, el 5 de febrero de 1944, Leone Ginzburg ha muerto en la cárcel de Roma, torturado por los alemanes.

En abril de 1945, el norte de Italia es liberado y Cesare Pavese regresa a Turín. Su tendencia a vivir su drama individual antes que el colectivo parece agudizada. Sin embargo, en la primavera de ese mismo año Pavese entra en el Partido comunista, quizá empujado por el recuerdo de sus amigos muertos y por el deseo de serles fiel en cierta medida.



Los años que transcurren hasta el 1950 marcan el apogeo de la figura literaria de Pavese: Feria d’agosto (1946), Il Compagno, Dialoghi con Leucó, La terra e la morte (1947), Prima che il gallo canti (1948), La Bella Estate (1949), La luna e i falo (1950). Pavese es ya un “caso” literario. Simultanea sus publicaciones con un intenso trabajo en la preparación de las ediciones en Enaudi y con la que tiene romance… 1950 va a ser un año decisivo: en enero encuentra en Roma a Constance Dawling, una actriz americana que ha venido a Italia con su hermana Doris para trabajar en unas películas; se lega a ella en un último y desesperado intento de amor. Constance regresa en abril de este año a los Estados Unidos, poniendo así fin a todo. El 24 de julio Cesare Pavese recibe el premio “Strega”, el reconocimiento público de su talento de escrior. Pero Pavese ya ha entrado en la espiral de depresiones que lo llevará al suicidio. Una nueva tentativa de aferrarse a la vida, el idilio con Pierina (agosto de 1950), parece agotar su capacidad de resistencia. Breves frases de su diario nos hablan de su malestar: “Ahora el dolor invade hasta las mañanas” (16 de mayo de 1950), “Vuelto de Roma hace unos días. En Roma apoteosis. ¿Y qué?” (14 de julio), “Un clavo desaloja a otro clavo. Pero cuatro clavos hacen una cruz” (16 de agosto), “Los suicidas son homicidas típicos. Masoquismo en lugar de sadismo” (18 de agosto), hasta llegar a la acongojante frase final de “Il Mestiere di vivire”: “Basta de palabras. Un gesto. No escribiré más”.

El 17 de agosto de 1950 Pavese toma una habitación en el Hotel Roma, en la plaza de Carlo Felice, frente a la estación de Turín. Desde allí aún lanza una desesperada llamada a Pierina. Ninguna respuesta. Por fin, el sábado 26 de agosto, toma una dosis mortal de somníferos. En la mesilla de noche, al alcance de su mano, su libro preferidi: Dialoghi con Leucò, que se abre con el suicidio de la ninfa Ino, convertida en la diosa Leucothea.


Mª Esther Benítez  (Pavese, Cartas 1926-1950)



***