sábado, 3 de mayo de 2014

Nuevo dietario de Miguel Sánchez-Ostiz






El 28 de diciembre pasado cerré un dietario que abarca el año 2013, el que hemos dejado atrás y ya empuja. Es una continuación forzosa de El asco indecible en la medida en que la mayoría de esas páginas están marcadas por los acontecimientos públicos, sociales y políticos que nos han afectado, que nos afectan, porque son los mismos y redoblados que los de hace un año, y van a más. Se trata de mostrar el día a día de un año en el que lo público ha ensombrecido lo privado, al menos en la escritura, y de relatar cómo hemos vivido a golpe no ya de noticia, sino de empujón. Imposible zafarse de ese lodazal. Como digo en algún pasaje del libro: la realidad nos tiene agarrados de las solapas y nos zarandea. No nos podemos zafar de ella. ¿O sí? ¿O no queremos? Hay qué saber qué es lo que nos retiene en la indignación y en la respuesta a bote pronto de todo aquello que sentimos y vivimos como agresiones, y qué nos jugamos en esa pugna diaria entre lo que nos imponen y nuestra sorda rebelión, disuelta las más de las veces en palabras y en incendios de mentidero. Sabemos que las cartas están marcadas y el juego amañado, y que no queda otra que romper la baraja, pero eso ya lo decíamos hace más de un año, cuando era palpable que el avance del régimen policiaco era imparable y los abusos se sucedían, y aún así jugamos, nos sentamos a la timba o hacemos de mirones silenciosos, o lo que es peor, nos contagiamos de ese veneno que ya cunde: el «no es para tanto». Desde esa timba está escrito el libro.
Con las cartas marcadas recoge hechos y noticias que sé  van a pasar al olvido más pronto que tarde, que van a ser pasto de hemeroteca porque los despropósitos se suceden y unos tapan a otros, se hacen rutina negra de verdad sombría, y porque nuestra capacidad de digerir y memorizar información de hechos que nos perjudican y hacen daño es limitada. Hay cosas que la memoria prefiere por higiene eliminar. Por eso también publico el libro, antes de que todo eso se haga humo, antes de que me digan que esas cuestiones «ya aburren» o que están muy vistas… ah, sí, no le sobran páginas, a mi modo de ver, le faltan, las voy a escribiendo a diario, a continuación, aquí y allá, en donde puedo.

Miguel Sánchez-Ostiz


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