lunes, 4 de agosto de 2014

Cansado de los crímenes de guerra, el mundo empieza a volverse contra Israel / Robert Fisk







Disfracen la situación todo lo que quieran, pero la verdad duele. El mundo comienza a volverse contra Israel.

Hubo un tiempo en que nuestros políticos y medios tenían un terror visceral a que alguien los llamara antisemitas, cuando de cubrir guerras en Medio Oriente se trataba.

Tan corrosivo y sin escrúpulos era este ataque en contra de nuestra crítica honesta a Israel, que tan sólo la tímida mención de la palabra "desproporcionado" –como cuando se refiere uno a la diferencia que existe entre el número de muertos árabes e israelíes– provocaba acusaciones de "nazismo" de todos los simpatizantes de Israel. Quienes apoyaban a los palestinos, en cambio, se ganaban el sobrenombre de "pro palestinos", lo cual, en muchos casos, se consideraba sinónimo de "pro terroristas".




Así fue hasta el actual baño de sangre en Gaza, que está siendo cubierto de manera sumamente gráfica por periodistas, al grado de que incluso nuestros amos y medios están pasando por una nueva experiencia: el no tener miedo de ser llamado antisemita y empezar a temer a su propio público lector y televidente: la gente común, enardecida por los crímenes de guerra cometidos contra mujeres y niños en Gaza, exigen saber por qué, aún ahora, los magnates televisivos y los políticos rehúsan tratar como seres humanos inteligentes, morales y decentes a los miembros de su propia audiencia.

Con todo, cada vez que un niño empapado en sangre aparece en la pantalla los comentaristas se afirman que las partes "juegan al culpable". "¿Jugar al culpable?" ¿Creen que esto es un maldito partido de futbol? ¿No es más bien una maldita tragedia?

Funciona así: civiles mueren. Los reporteros lo llaman el resultado de "fuego de tanques" (Hamas no tiene tanques). Israel afirma que se trató de un disparo fallido de un cohete de Hamas. Hamas acusa a Israel del ataque. Esto es "jugar al culpable", porque nadie en realidad puede ser culpable, y el resultado es que deja de importarnos la responsabilidad y nos resignamos.

Tampoco debemos olvidarnos de cuando las bombas estadunidenses mataron civiles en Trípoli en 1986, recuerdo que entonces la culpa fue de "un disparo fallido de un misil antiaéreo libio". También hay que recordar que cuando la OTAN atacó el distrito de Shuala, Bagdad, y mató a civiles en 2003, la culpa fue de un “disparo fallido de un misil antiaéreo iraquí, desde luego.




Varios estadunidenses me han pedido que enfatice este punto. Son los mismos que siempre se quejan de que 100 por ciento del Senado de su país está en favor del apoyo a Israel. Esto suena un poco como las votaciones de 98 por ciento con que los dictadores árabes obtienen sus "presidencias", excepto en el caso de la cámara estadunidense ¡Esta cifra es real!

Ahora que ya estamos totalmente del lado de la verdad, sí, Hamas es un movimiento corrupto, cínico, implacable. La mayoría de sus "voceros" son tan estúpidos, tan incoherentes, tan propensos a berrear insultos a todo volumen, que han sido más eficaces en volver el mundo en contra de Hamas que el gentil (vocero israelí) Mark Regev.


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