miércoles, 15 de octubre de 2014

Manuel Sacristán, Lecturas de filosofía moderna y contemporánea. / Albert Domingo Curto.



“Ante todo una cualidad que no digo que procediera del positivismo, pero sí, ciertamente, de los grandes cultivadores del método histórico que entonces enseñaban aquí: la precisión del razonamiento, el gusto por la exactitud de la información, el desprecio –yo diría que hasta la repugnancia moral- por la improvisación y la superficialidad. (…) La segunda cosa que la Universidad le hizo sentir profundamente fue, creo yo, la exigencia de una visión general del mundo y de una unidad de nuestra conciencia: una unidad que abarque juntos el conocer y el hacer”.

P. Togliatti (Gramsci)





“El tribunal  había sido seleccionado ex profeso para que Sacristán no sacara las oposiciones. Ninguno de sus miembros tenía ni remota idea de lógica, pero a todos ellos había llegado la fama de Sacristan de ser ateo, marxista, ‘positivista’ y lógico matemático, características todas ellas consideradas alarmantes, corrosivas y vitandas por el ignorante y mojigato mundillo filosófico oficial de la España de entonces, dominado por curas, semicuras, metafísicos tomistas y paletos reaccionarios de diversa laya”.

J. Mosterín




“Pero es decisión propia del hombre el hacer ciencia, y el considerar que los únicos datos de que se puede partir para intentar comprender incluso aquello que nunca es dato científico –la totalidad universal y las totalidades particulares en su concreta cualidad real- son los datos de la ciencia. Esta decisión es efectivamente propia del marxismo, y está programáticamente expuesta por Engels en el Anti-Dühring precisamente, en los varios pasos del mismo en que se niega que la concepción comunista del mundo pueda ser un sistema filosófico. (…) Queda el hecho de que, si no puede ser un sistema, entonces tampoco puede ser inmutable, sino que tiene que cambiar de lenguaje y de arranques fácticos en la medida en que cambian el conocimiento y la sociedad humana que conoce. El marxismo es, en su totalidad concreta, el intento de formular conscientemente las implicaciones, los supuestos y las consecuencias del esfuerzo por crear una sociedad y una cultura comunistas. Y lo mismo que cambian los datos específicos de ese esfuerzo, sus supuestos, sus implicaciones y sus consecuencias fácticas, tienen que cambiar sus supuestos, sus implicaciones y sus consecuencias teóricas particulares: su horizonte intelectual de cada época. Lo único que no puede cambiar en el marxismo sin que este se desvirtúe es su planteamiento general materialista y dialéctico (…)”.

Manuel Sacristán (Sobre Marx y marxismo”)




“Leibniz, como Marx, tiene el encanto de la oscuridad de lo que nace, de las promesas que nunca se pueden cumplir, porque cuando la imaginación cuaja un método resulta que no da para tanto como parecería en la confusión del nacimiento”.

Manuel Sacristán (Nota escrita en el margen del libro: “The Philosophy of Leibniz”)





“La lógica tiene una función técnica al servicio de las teorías abstractas, no al servicio de la adquisición directa de conocimientos concretos. En efecto: la tarea de la lógica es aclarar las formas de inferencia que usan los científicos, y usan los hombres en general de modo más o menos espontáneo o con la ayuda de conceptos de otras teorías, como, sobre todo, la matemática. Al aclarar esas formas de razonamiento, la lógica pone de manifiesto la manera de ser y de funcionar de esas otras ciencias, o sea, de las más teóricas. Así pues, mientras que otras ciencias, como la física, por ejemplo, en su aplicación técnica sirven para manipular la realidad –en forma de reglas para la construcción de máquinas, etc.-, la lógica, en su aplicación como técnica, sirve para manipular teorías, y sus afirmaciones, técnicamente entendidas, pueden leerse como reglas para la construcción de teorías, su perfeccionamiento, simplificación, ampliación, etc. Así pues, incluso como técnica es la lógica una disciplina de interés principalmente teórico”.

Manuel Sacristán, (Lógica elemental)




“Clasificar los diferentes estadios de la constitución del pensamiento de Marx (programa que Gramsci fue el primero en formular, en la cárcel, sin poder siquiera considerar su ejecución) e identificar como cargada de oscuridad y anticientificidad la herencia de Hegel, a pesar de su fecundidad en otros aspectos, era un programa digno de aplauso. (…) A mí me parece que uno encuentra el camino racional de interpretación de la obra de Marx, en primer lugar, si abandona el prurito apologético y estudia a Marx en su época, lo cual se puede hacer sabiendo, por otra parte, que hay un aspecto de la obra de Marx tan incaducable como el Nuevo Testamento o la poesía de Garcilaso, que es su obra de filósofo del socialismo, de formulador y clarificador de valores socialistas (…)”.

Manuel Sacristán (Entrevista)


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Manuel Sacristán, Lecturas de filosofía moderna y contemporánea. / Albert Domingo Curto.


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