viernes, 21 de noviembre de 2014

¿Dónde está la ética? / Elson Concepción Pérez



John McCain se reunió con el estado mayor del Ejército Sirio Libre. Durante el encuentro conversó con el autoproclamado califa Ibrahim Abu Bakr al-Baghdadi, del EI.


¿Dónde está la ética? 
Sorprendentes revelaciones sobre personajes comprometidos con la gran política en Estados Unidos evidencian el estado de descomposición moral de la misma.

En la vida de un periodista —profesionalmente por larga que sea— hay veces que nos resulta muy difícil creer lo que leemos sobre un tema del que vamos a escribir, lo que nos obliga a consultar varias fuentes y, aún así, “hacerlo potable” al lector requiere de no pocos borradores.
En esta batalla diaria me encontré con documentos que comprometen al expresidente norteamericano George W. Bush, con el líder de la organización terrorista Al Qaeda, Osama bin Laden; y más recientemente al senador y excandidato a la presidencia de Estados Unidos, John McCain, con el grupo terrorista Estado Islámico (EI) que actualmente ocupa extensos territorios de Irak y Siria.
Para adentrarme en el tema, acudo a las agencias de noticias y a reconocidos analistas internacionales.
Las revelaciones aparecidas en las fotografías publicadas que muestran la reunión que sostuvo McCain con jefes del EI en Siria, país al que el funcionario norteamericano entró ilegalmente, constituyen, además de un hecho bochornoso, un medidor de la poca estatura moral de algunos dirigentes y funcionarios de Estados Unidos.
El investigador francés, Thierry Meyssan, director de Réseau Voltaire, reveló que el “senador John McCain es el verdadero califa del Estado Islámico (EI) que asola el Medio Oriente, además de ser el controlador del autoproclamado califa Ibrahim Abu Bakar al-Baghdadi” [1].
Pero hay más: el también activista político y periodista francés, devela que tuvo acceso hace más de tres años a un informe de inteligencia en el que se indicaba que “el 4 de febrero del 2011, la OTAN organizó en El Cairo una reunión presidida por McCain para iniciar la primavera árabe en Libia y Siria”, entre quienes se encontraba en forma oficiosa el “filósofo” sionista Bernard-Henri Lévy, por parte de Francia.
Thierry Meyssan expone un documento oficial de la embajada de Qatar en Trípoli que “confirma el envío de 1.800 extremistas islámicos mercenarios entrenados en Libia para combatir en Siria”, penetrando por la frontera turca, según reportó el portal Russia Today.
Las imágenes aparecidas en varios medios muestran a McCain reunido en territorio sirio con connotados terroristas buscados por Estados Unidos, entre ellos Abu Bakr al- Baghdadi, así como con Salim Idriss, miembro del llamado Ejército Libre Sirio.
Sin embargo, Abu Bakr figuraba desde el 4 de octubre del 2011 en la lista de los cinco terroristas más buscados por la justicia estadounidense (Rewards for Justice), con una recompensa de hasta diez millones de dólares para quien contribuyese a su captura; y había sido descrito por la revista Time y el rotativo galo Le Monde como el “hombre más peligroso del mundo”, o el “nuevo Osama bin Laden”.
Por su parte, el periódico Gulf Daily News, de Bahrein, en el golfo Pérsico, asevera que fue entrenado por el Mossad israelí.
“Las reuniones que presidió John McCain marcaron claramente el inicio de un plan que Washington había trazado hacía mucho tiempo y que preveía que el Reino Unido y Francia atacaran simultáneamente a Libia y Siria”, recalca Meyssan.
“En el terreno no había ninguna diferencia entre el Ejército Libre Sirio, el Frente al Nusra o el Estado Islámico. Todas esas organizaciones se componen de los mismos individuos y estos cambian constantemente de bandera”, asegura el periodista francés.
Otra evidencia revelada por la agencia británica Reuters es que en enero del 2014, el Congreso de Estados Unidos celebró una sesión secreta en la que aprobó el financiamiento —hasta septiembre del 2014— para el Frente al-Nusra (miembro de al-Qaeda) y para el entonces llamado Estado Islámico en Irak y el Levante (EIIL), hoy EI [2].





LAZOS FINANCIEROS BUSH Y BIN LADEN
Gobernaba George W. Bush en la Casa Blanca cuando el 11 de septiembre del 2001 se produjeron los atentados a las Torres Gemelas en Estados Unidos.
De aquel fatídico día se desprendió la “cruzada antiterrorista” que el mandatario nor­teamericano emprendió contra el mundo.
Mucho se ha publicado sobre la autoría del crimen que apuntaba a Osama bin Laden, un ex colaborador al servicio de Washington al que, una vez usado, se le persiguió y asesinó.
Pero poco o nada se había publicado entonces sobre los vínculos financieros entre el presidente Bush y el terrorista Bin Laden, hasta que el tiempo hizo desaparecer algunas barreras y aparecieron escalofriantes investigaciones que no dejan duda alguna de la fuerte alianza entre uno y otro [3].
La historia podría comenzar en los años 80, cuando Bush dirigía la Harken Energy Company, una pequeña sociedad petrolera texana, donde hizo fortuna llevándose el contrato de la concesión petrolera del emirato de Bahreïn. Este arreglo y falsa transacción era nada menos que la retribución de una comisión sobre las ventas realizadas por el presidente Bush padre en Kuwait. La operación implicaba diversos intermediarios de Arabia Saudita, en la cual se encontraba Salem Bin Laden, hermano mayor de Osama Bin Laden y accionario de la Harken Energy.
Las informaciones de la Réseau Voltaire revelan las redes financieras desarrolladas mancomunadamente desde hace veinte años por las familias Bush y Bin Laden. Un mundo oculto de comerciantes, traficantes de armas y drogas. Un mundo donde coinciden el banquero nazi Francois Genoud, antiguos directores de la CIA y de los servicios secretos de Arabia Saudita.
La información describe a Bin Laden como graduado en administración y en economía de King Abdul Aziz University, y un hombre de negocios muy listo. En 1979 fue captado para dirigir y administrar financieramente las operaciones secretas de la CIA en Afganistán.
En pocos años, la CIA invirtió dos mil millones de dólares en Afganistán para hacer fracasar la invasión de la URSS, hecho que constituye la operación secreta más costosa y nunca antes realizada por esa Agencia.
Según la revista Forbes, la hermana del multimillonario Khaled Ben Mahfouz con una fortuna, evaluada en 1,9 billones de dólares, fue esposa de Bin Laden.
Khaled Ben Mahfouz tenía una residencia en Houston (Texas) y con el apoyo de la familia Bush, compró una parte del aeropuerto de la ciudad para su utilización personal.

Elson Concepción Pérez

Fuente:



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