sábado, 13 de diciembre de 2014

Barthes, DeLillo, Mailer, Walsh...






Roland Barthes por Roland Barthes

La Doxa es la opinión corriente, el sentido repetido, como si nada. Es Medusa: la que petrifica a los que la miran. Ello quiere decir que es evidente. Pero, ¿la vemos? Ni siquiera: es una masa gelatinosa pegada en el fondo de la retina. ¿Qué remedio queda? De adolescente fui a bañarme un día a Malo–les–Bains, en un mar muy frío donde proliferaban las medusas (¿qué aberración me hizo aceptar aquel baño? Éramos un grupo, lo cual justifica todas las cobardías); era tan corriente salir del mar cubierto de quemaduras y ronchas que la encargada de los vestuarios le ofrecía a uno plácidamente una botella de lejía cuando regresaba de bañarse. De la misma manera, podría concebirse encontrar placer (un placer alambicado) en los productos endoxales de la cultura de masas, a condición de que al salir de un baño de esta cultura a uno le ofreciesen, en cada ocasión, como si nada, una cierta cantidad de discurso detergente

Reina y hermana de las horribles Gorgonas, Medusa poseía una extraña belleza debido al brillo de su cabellera. Cuando Neptuno la raptó y la desposó en el templo de Minerva, ésta la volvió repulsiva y convirtió sus cabellos en serpientes. 

(Es verdad que hay en el discurso de la Doxa antiguas bellezas dormidas, el recuerdo de una sabiduría suntuosa y otrora fresca; y es ciertamente Atenea, la deidad sabia, la que se venga convirtiendo a la Doxa en una caricatura de la sabiduría.)

Medusa, o la Araña, es la castración. Ella me deja estupefacto. La estupefacción es producida por una escena que oigo pero que no veo: mi audición queda frustrada en su visión: estoy detrás de la puerta.

La Doxa habla, yo la oigo pero no estoy dentro de su espacio. Hombre de la paradoja, como todo escritor, estoy detrás de la puerta: quisiera pasar, me gustaría mucho ver lo que se dice, participar yo también en la escena comunitaria; estoy continuamente oyendo aquello de lo que se me excluye; estoy en estado de estupefacción, marcado, cercenado de la popularidad del lenguaje.

La Doxa es opresiva, eso ya se sabe. ¿Pero puede ser represiva? Leamos estas terribles palabras de un panfleto revolucionario (la Boltche de Fer, 1790): ..... hay que poner por encima de los tres poderes un poder censorio de vigilancia y de opinión que pertenezca a todos y que todos podrán ejercer sin representación."


En Roland Barthes por Roland Barthes
Traducción: Julieta Sucre









Don DeLillo: Sobre escribir

"Hay veces que las frases parecen escribirse por si mismas, sin que yo sepa exactamente de dónde surgen. También me ha sucedido que la esctructura de la novela se despliega ente mí sin que intervenga mi voluntad. Es una suerte de revelación."

"Escribir es ir forjando frases que hay que ir arrancando una a una del venero del idioma. Mi trabajo consiste en entablar un forcejeo feroz con el lenguaje. Por supuesto mis novelas se ocupan de asuntos que tienen interés social o cultural, pero el motor de una novela, lo que hace que avance, palabra a palabra, es el bagaje que consigo arrebatar del alma del idioma. Lo demás no cuenta. Es algo muy humano, y muy falible, no un proceso matemático."

"Hay cosas que el lenguaje no es capaz de comunicar, ideas que resultan imposibles de articular. Cuando se entra en la esfera de lo inefable, surgen conceptos inasibles que procuro atrapar y regresar con ellos al ámbito del lenguaje para darles forma."

"Un crítico francés dijo que mi escritura le hacía pensar en la música de Thelonious Monk. Me fascina el hecho de que varios años antes de morir dejara de tocar. Un misterio más del arte..."

Don DeLillo


(Extraído de El País, de la entrevista publicada el 5 de Junio de 2011) 






Norman Mailer: De una entrevista en “París Review”

“No me ha gustado escribir sobre gente que se encuentra próxima a mí; son demasiado difíciles de manejar”
(Norman Mailer)

E: ¿Ha escrito alguna vez meramente para mejorar su literatura, ha practicado su manera de escribir lo mismo que un atleta se entrenaría?
Norman Mailer: No. No creo que sea ésta una actividad apropiada. Se parece demasiado a hacer ejercicios de gimnasia casera; cualquier entrenamiento que no suponga un cierto mínimo peligro o de responsabilidad no mejora al cuerpo…, lo único que hace es agotarlo.
E: En ocasión de escribir sus novelas, ¿hay algún particular problema formal que le haya causado preocupaciones…, digamos un problema como pueda ser el de ensamblar dos partes de una narración o el de hacer ir a la gente desde el punto A al punto B?
Norman Mailer: ¿Se refiere a algo como sacar a estas personas del cuarto? Pienso que los problemas formales existen en proporción inversa a la honestidad de uno. Te ves en el problema de sacar a alguien del cuarto cuando hay algo falso en la escena.”








“Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes y mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores: la experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia parece así como propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las otras cosas.”

(Rodolfo Walsh)



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