miércoles, 10 de diciembre de 2014

Gordon Lish ( Mi romance)




“…’Sí, claro, Gordon, toma, prueba un trago de esto’. Realmente debería estar agradecido de que nadie me haya dicho algo así. Porque, veréis, no fue sólo por el abuso de la bebida por lo que me pareció razonable dejar de tomar alcohol. A Barbara no se le rompió el corazón al verme romper mi racha de sequía porque me hubiera visto beber en exceso. No, no, la cosa es que se supone que no debo beber nada de alcohol, nada en absoluto, pero no porque yo sea, digamoslo así, un borracho o algo por el estilo. No, no, mi gran tema con la bebida o, vale, de acuerdo, el hecho de no beber en realidad tiene que ver de manera exclusiva, vale, no exclusiva pero al menos sí especialmente, digamos especialmente, con cierta medicación que estoy obligado a tomar. A saber, el metotrexato. Es una droga conocida con el nombre de metotrexato, la sustancia  que debo tomar para mantener –y aquí viene otra palabreja exasperantemente difícil de pronunciar de un modo lo suficientemente claro en este micrófono para que vosotros lo podáis escuchar: psoriasis-, la sustancia que me ayuda a mantener mi psoriasis bajo control. Metaxa, metotrexato, psoriasis, por Dios, las palabras de mi vida. Entonces la cuestión es ésta, que el metotrexato que debo tomar me irrita, si la palabra es correcta, bueno, me hace daño al hígado. De ahí que no sea sensato beber, y de ahí que lo más sabio haya sido dejar la bebida y que haya tenido la suerte de que, en efecto, no hubiera nadie ahí fuera en el vestíbulo que pudiera meter la mano en su bolsillo o en su mochila para cooperar conmigo. Veréis, tomar metotrexato para la psoriasis como hago yo es una práctica que perjudica el hígado más allá de lo razonable; ir aún más allá y añadir whisky a la dieta es, podría decirse, un exceso insultante. En fin, de acuerdo, todo gracias a Salter y a los demás, a Bell y a Testery a Sandow y a Konrad y a Alper y a Roberson y etcétera, gracias a todos los que digeron “nanay”. Porque esta psoriasis que tengo, en fin, ha empeorado últimamente debido a ciertas pruebas que han tenido lugar en mi vida en los últimos tiempos. De modo que resulta absolutamente inapelable el hecho de que voy a necesitar todo el metotrexato que sea capaz de ingerir en los próximos meses. Sabe Dios que lo único que no quiero es oír al médico diciéndome: “Gordon, se acabó, tu hígado está tan mal que no podrás tomar más ese medicamento”. Por otro lado, aquí donde me veis, el metotrexato no es la única sustancia de la que dependo para acabar todo lleno de llagas, para evitar que acabe convertido de nuevo en una gran llaga. Porque eso es exactamente lo que la psoriasis ha planeado, ha decidido hacer conmigo una o dos veces, esto es, cubrirme por completo.




No, no, el hecho es que hay otra de esas sustancias meto-algo que evita que lo peor me ocurra. En este caso se trata del metoxaleno, no confundir con Metaxa o con metotrexato, claro.Cielo santo, quiero aprovechar la ocasión para deciros lo fuerte, incluso lo grande que me sentí por el solo hecho, por el solo hecho, sí, después de todos estos años de compañía, de decir Metaxa. Sí, el solo hechote pronunciarla palabra. ¿O el nombre? ¿No es la palabra sino el nombre? En fin, el metoxaleno no hace daño al hígado, no creo. O sea, nadie, ningún médico, me ha dicho que sea así. Por otro lado, también me proporciona la misma ayuda que el metotrexato. Aún así, ejerce una especie de magia. El metoxaleno, digo. El metoxaleno definitivamente contribuye a crear para mí, podría decirse, una suerte de milagro. Sabe Dios que así es como yo lo definiría, un milagro…”

Gordon Lish ( Mi romance)


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