miércoles, 3 de diciembre de 2014

Un Greco pequeño / John Steinbeck




Un Greco pequeño 

“Vas a los Ufizzi de Florencia, o al Louvre de París, y quedas abrumado por el número, por la potencia majestuosa del pasado, que sales de allí angustiado, con una sensación como de estreñimiento. Y luego, cuando estás solo y recuerdas, los lienzos se seleccionan solos; tu gusto y tus limitaciones eliminan unos, pero otros se alzan claros y limpios. Puedes volver a mirar una cosa entonces sin que te atribulen los gritos de la multitud. Puedo, superada la confusión, entrar en el Prado de Madrid y pasar sin ver los mil cuadros que reclaman a gritos mi atención para ir a visitar a un amigo: un Greco pequeño: “San Pablo, con un libro”. El santo acaba de cerrar su libro. Está marcando con un dedo la última página leída y parece por la expresión interrogarse y querer entender una vez cerrado el libro. Tal vez sólo sea posible entender después.”


John Steinbeck, “Viales con Charley en busca de Estados Unidos”.



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2 comentarios:

  1. El Greco es el pintor de los cuerpos enjutos. Aprieta las líneas y constriñe los perfiles. Es como si las figuras que pinta sufrieran el síndrome de la austeridad espacial o padecieran escalofríos estomacales. Los cuerpos representados son cerúleos, del color de la carne mórbida, casi traslúcidos y violáceos de piel, de tal manera que transmiten al espectador unos retortijones difíciles de aliviar.
    Creo que el síndrome de austeridad espacial, que el Greco contagia a sus cuadros, tiene su origen en los años de aprendizaje en su Creta natal, donde el pintor se instruyó en la pintura e iluminación de iconos pequeñitos. Podría ser lógico pensar que, acostumbrado a resolver sus composiciones en el espacio reducido de un icono, donde el pintor se ve obligado a mesurar las líneas con austeridad, ahora, al pasar a la dimensión del lienzo o de un retablo, la composición continuaría enjuta. Siendo así podríamos afirmar que se trata de un problema de cambio de escala mal resuelto.
    No creo que vayan por ahí las cosas, y tampoco acabo de estar convencido de que el constreñimiento de sus figuras sea un reflejo del restriñimiento digestivo que el propio pintor padecía o del mal de la santa locura que sufría este pintor recaído en Toledo.
    Prefiero sublimar el problema y creer que la obra magnífica de Domenikos Theotokopoulos es la expresión de un alma demasiado atormentada y de un espíritu nervioso que no entiende el orden racional del mundo, aunque Aldous Huxley insistiera en los problemas del aparato digestivo de el Greco, asegurando que “todo ha sido transformado por el Greco en mucosidades, peritoneos... Como una resurrección del tubo digestivo”,
    Contemplando su Pentecostés del que Ortega y Gasset aseguró que esta obra era fruto de “un ataque de nervios” en la cumbre “frenética del espasmo”
    Sean espasmos o frenesí religioso, agitación ascética, arrebatos o paroxismos de austeridad, fallos en el digestivo o una visión estrábica de la realidad, el caso es que la obra de el Greco, como en todo el arte que se hacía en Europa, la influencia religiosa pesa demasiado.

    Frente a los tenebrismos y al dogmatismo de la Contrarreforma, preferimos un arte lene y benévolo, aspiramos a un Miguel Ángel profano, laico, tratable, mundano y social.

    Salud
    Francesc Cornadó

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  2. Resulta curioso, amigo Francesc, pero hay días que están marcados por alguna palabra. En mi caso, hoy, la palabra es: estreñimiento. Nos citas tú a Aldous Huxley, el propio Steinbeck lo hace en su texto sobre el Greco, vengo de ver la última de Godard y también enlaza el lenguaje, la expresión y la comunicación con la obstrucción escatológica. Recuerdo que para Russell, en sus últimos años, la felicidad tenía mucho que ver con el estado de su tránsito intestinal. El propio Kafka y Kubin se pasaban las noches en los cafés praguenses bromeando y recomendándose mutuamente remedios para el fatídico mal que ambos padecían... y ando inmerso en un maravilloso librito de Gordon Lish en el que ya te puedes imaginar cual es uno de los males que aquejan a su protagonista... en fin, termino que no quiero estreñir a nadie.

    Un saludo.

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