jueves, 26 de febrero de 2015

Párrafos de 'EL CURA Y LOS MANDARINES' Gregorio Morán





Párrafos de 'EL CURA Y LOS MANDARINES' 


Durante la dirección de Lázaro Carrater de 1991-1998 "empezarían las prácticas más estrafalarias y picarescas, llevadas al alimón entre el director, don Lázaro, y el secretario de la docta institución, un personaje entre Clarín y Arniches (...) Víctor García de la Concha, responsable de prensa con aires y responsabilidades propias de magistral de la Catedral de Oviedo, como el famoso Fermín de Pas de 'La Regenta', y sin embargo no tiene nada de personaje clariniano, diríamos que por falta de cochura, como los garbanzos. En apenas cinco años pasará de recién ingresado en la RAE (1992), a convertirse primero en secretario de la Academia y luego en jefe de la banda (1998). Un profesional de la cucaña y de las relaciones públicas con el poder, cualquiera que sea".



"Lázaro Carreter, académico de la lengua desde 1972, lo sabía todo de cómo hacer dinero. A él se deben -y a sus 'negros', especialmente- textos pedagógicos casi obligatorios durante el bachillerato franquista (...) La filología es oficio de gente sin ambición a menos que disimule y esté allí porque no pudo hacerlo en otro sitio. Ese era el caso del descubrimiento de Víctor García de la Concha, ignorante, taimado y sumiso, pero siempre que no le dieran una oportunidad para desquitarse; actitudes muy ligadas al mundo agrario astur, entre la braña y la pomarada. Lázaro lo nombró secretario de la RAE, el que lo lleva todo y que acabaría sucediéndole, como en una monarquía de astutos perillanes".



"Quien tenga la humorada de leer en Wikipedia el perfil biográfico de Víctor García de la Concha se encontrará con uno de esos divertidos trampantojos que imitan fachadas dieciochescas, con la pretensión de que parezca antiguo lo que no es más que pasado miserable".

"Un humilde seminarista de Villaviciosa (Asturias) de la inmediata posguerra -había nacido en enero de 1934- con sede en el improvisado y hacinado Seminario de Valdediós (...) una especie de gran campo de concentración místico para aspirantes a sacerdotes (...) Valdediós, vecino a Villaviciosa, en la hondonada de un valle hermoso fue el lugar natural de reclutamiento de centenares de jóvenes con aspiraciones a salir de la miseria por la vía del sacerdocio. Víctor García de la Concha tenía algo que llamaba la atención entre aquel barullo de faldones, según recuerdan sus hambrientos cofrades: un trato especial. Aseguraban que le venía de la protección del marqués de Villaviciosa al que su madre había servido mientras su padre se empleaba en el juzgado de Chantada (Lugo). Destacó en seguida y acabó, su etapa eclesiástica, de Secretario Diocesano de Información en la Catedral de Oviedo. En los currículos recientes de estos conversos al revés, sus etapas de seminario y cursos universitarios aparecen bajo el marbete genérico de 'estudió Teología y Filología en la Universidad' (...) Consiguió a duras penas aprobar Filología gracias a los apuntes de una alumna que aún está esperando que se los devuelva".

"Aún el 2 de abril de 1961, la prensa local asturiana daba noticia de que el padre Víctor García de la Concha bendijo la piscina infantil del Frente de Juventudes en Oviedo, junto al gobernador civil y Jefe Provincial del Movimiento, camarada Marcos Peña Royo".



- "El pícaro clerical que había leído apenas y estudiado muy poco, bastante frecuente en los albores del Siglo de Oro, él lo cumplía a rajatabla. Conocía muy bien el material con el que estaban hechos el hombre y la mujer; el confesionario es una escuela de altísima psicología, sin comparación ni siquiera con el psicoanálisis. Eso sí, siempre que el confesor tenga maneras, y Víctor las tenía".



"Víctor García de la Concha fue el primero en reconocer que la RAE cambió gracias al 'Gobierno de Felipe González... La Academia fue muy pobre en épocas anteriores'. Los gobiernos pasan, los hombres como él quedan. Son los representantes intelectuales de los nuevos tiempos. Se adaptan a todo y han ido borrando todos y cada uno de los recuerdos ominosos de otra época. Dormirán bien y asegurarán, con la mano en el corazón, que no se arrepienten de nada".


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2 comentarios:

  1. Lo bueno del libro no son las críticas de G.M. a casi todo lo que se mueve y ha abrazado el poder. Lo bueno del libro son sus datos exactos, con muy pocos, no más de tres errores, que para un libro de casi mil páginas y bibliográfico es pecata minuta.
    Difiero en muy poca cosa, algo de los socialistas en Barcelona , el apartado de E Lluch.
    Por lo demás, libro extraordinario imprescindible.
    Salut

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  2. Del libro de Morán sólo he leído párrafos y algunas reseñas publicadas. También la descalificación, "Es un libro despreciable lleno de embustes", de uno de los "mandarinas" damnificados. Y sí, es cierto que Morán dispara a todo lo que se mueve... ¡dentro de la foto! es decir, de todos aquellos que componen la gran cordada que trepa desde la nada hasta las más altas cimas de la miseria, que decía Marx, Groucho.

    Saludos.

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