miércoles, 25 de marzo de 2015

Adrienne Rich





Incluso los kilómetros de alambrada
que rodearon los estrechos y temporales barracones
concebidos para mantener a los indeseables
a distancia segura, fuera de la vista
incluso los tablones que tuvieron que absorver
año tras año, tantos sonidos humanos
tantas intensidades de vómito, lágrimas
sangre lenta y calada
no se brindaron a esto
Los árboles no se ofrecieron para que los cortaran en tablones
ni las espinas para desgarrar carne
Mira a tu alrededor

y pregunta de quién es la firma
impresa en las órdenes, trazada
en la esquina de los planes preparatorios
Pregunta dónde estaban los analfabetos, las mujeres
panzudas, los borrachos y los locos,
aquéllos a los que temes más que a nada:                pregunta
            dónde estabas tú.

Adrienne Rich

(Para el registro, fragmentos, “Your Native Land, Your Life”, trad. Rosa lentini y Susan Schereibman).






“Pensar como un hombre” ha sido un halago o una limitación para las mujeres que han querido escapar a la trampa del cuerpo. No es extraño que muchas mujeres inteligentes y creativas hayan insistido en que eran “seres humanos” primero y mujeres sólo accidentalmente, que hayan minimizado su biología o sus vínculos con otras mujeres. El cuerpo ha terminado siendo tan problemático para las mujeres que a menudo han preferido prescindir de él y viajar como un espíritu incorpóreo.

(Nacimos de mujer, 1996: 81, trad. Ana Becciu).




Quizás necesitemos un tiempo para decir “el cuerpo”. Porque es posible abstraer “el” cuerpo. Cuando escribo “el cuerpo”, no veo nada en concreto. Escribir “mi cuerpo” me lanza a la experiencia vivida, a las particularidades: veo cicatrices, alteraciones, decoloraciones, daños, pérdidas, y también cosas que me gustan… Decir “el cuerpo” me lleva lejos de aquello que me ha proporcionado una pespectiva básica. Decir “mi cuerpo” reduce la tentación de hacer afirmaciones grandilocuentes.

(Blood, Bread and Poetry, 1986b: 215, trd. Mª Soledad Sánchez Gómez).


Textos transcritos del libro: “Adrienne Rich”, de Mª Soledad Sánchez Gómez. (Biblioteca de mujeres/ Ediciones del Orto).


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