martes, 24 de marzo de 2015

Felipe González: el hombre que necesitaban / Javier Ortiz







Dices tú de Venezuela...


Una revista argentina de gran tirada me pidió, allá por 1996, que trazara un “perfil” de Felipe González. Éste es el texto que les  envié y que publicaron.

A comienzos de los años 60, el Pentágono ya era consciente de que el régimen de Franco difícilmente sobreviviría a su sangriento fundador. Según sabemos hoy gracias a la desclasificación de los documentos oficiales norteamericanos de la época, Washington comprendió que era necesario ir preparando una sucesión al franquismo que no pusiera en peligro los intereses norteamericanos en España, país de primera importancia estratégica de cara al Mediterráneo.
Trazó un plan. Sin prisas. No se trataba de ponerlo en práctica de inmediato. Habló con sus socios socialdemócratas europeos: con los alemanes, con los italianos, con los suecos, con los franceses. Fijaron en comandita un retrato-robot del partido y del líder que les hacía falta para conseguir que, cuando no quedara otro remedio, en España pudiera cambiar todo y todo siguiera igual, según la máxima lampedusiana.




Entretanto, su hombre se paseaba por Lovaina (Bélgica) en busca de patronazgo.
Había nacido en Sevilla el 5 de marzo de 1942 y pasado una infancia y una primera juventud sin sobresaltos. Antifranquista, se había cuidado de disimularlo. La Policía política no encontró nada molesto en él, básicamente porque él no hizo nada que pudiera molestarla.  Con los libros de Derecho aún bajo el brazo, marchó a Bélgica. «Si la democracia cristiana europea le hubiera ofrecido una beca, se habría hecho democristiano», dice quien ejercía entonces de responsable de las Juventudes Obreras Católicas en Lovaina. Fue la socialdemocracia alemana la que reparó en él, y se hizo socialista. En 1962 entró en las Juventudes Socialistas. Y dos años después, en el PSOE.
Llegaba a su término la década de los 60 cuando el núcleo de estudiantes de Madrid con los que González trabó pronto contacto acudió a la Embajada de los EEUU en la capital de España a ofrecer sus servicios para combatir «contra la creciente influencia comunista en la Universidad», según consta en un mensaje reservado –hoy público– que la legación diplomática estadounidense remitió de inmediato a sus jefes. Washington decidió apoyarles de cara a una meta más amplia: acabar con la vieja y anquilosada dirección del socialismo español y ponerla en sus manos. El objetivo lo lograron en 1974, en el Congreso que el PSOE celebra en Suresnes, cerca de París.





A partir de ese momento, la maquinaria de la poderosa socialdemocracia europea, con respaldo norteamericano, se pone a la obra. Dedica ingentes cantidades de dinero a promocionar al nuevo PSOE y a su líder. Lo pasea por Europa y consigue que en España la Policía no estorbe sus actividades. Cuando Franco muere, el tinglado aún no está del todo a punto, pero sí lo suficientemente rodado. González se aprovecha de las debilidades del Partido Comunista de España, dispuesto a cualquier cosa para conseguir su legalización, y lo embarca en la empresa de la reforma del régimen franquista. En las primeras elecciones dignas de ese nombre –pero que se celebran cuando aún algunos partidos políticos siguen en la ilegalidad–, el PSOE de González queda en segundo lugar, por detrás del partido de los franquistas reconvertidos en demócratas, pero el PCE queda prácticamente fuera de juego. En 1982, González logra vencer y obtiene mayoría absoluta: es la culminación de lo planeado más de veinte años atrás.
Lo ocurrido durante los casi 14 años posteriores de Gobierno felipista es sabido: España culmina su integración en la OTAN, entra en la CE (ahora UE) y se adhiere plenamente a las doctrinas económicas imperantes en los organismos internacionales del ramo: FMI, OCDE, Banco Mundial, etc. La modernización del país, real, conduce a la desindustrialización y al paro creciente. El PSOE se instala entre banqueros y especuladores, convirtiendo el monetarismo en dogma de fe. Arrogante, cree que puede acabar con el terrorismo de ETA por la vía rápida y pone en marcha los GAL, nombre que encubre el terrorismo de Estado y que certifica la muerte de 28 personas, algunas ajenas a ETA, secuestradas o asesinadas por error.




Algunos han creído ver en todo ello un proceso de degeneración: del socialismo juvenil al neoliberalismo rampante. No hay tal. «El Poder no corrompe; sólo desenmascara»: la observación de Rubén Blades encaja a la perfección referida a González. De joven fue ambicioso, marrullero, simpático, guapo, listo, nulamente escrupuloso, sin principios, visceralmente anticomunista. Con el tiempo se ha hecho más viejo y menos simpático. En todo lo demás, sigue siendo exactamente el mismo.

Javier Ortiz




***

7 comentarios:

  1. Ayer leí en un periódico el siguiente titular: "Tuve que decidir si se volaba a la cúpula de ETA. Dije no. Y no sé si hice lo correcto." Se me quitaron las ganas de leer el periódico. En realidad siempre tengo pocas ganas de leer el periódico el día que lo compro. Un par de días después lo leo más a gusto.
    De todas formas, no entiendo cómo un ex-presidente puede soltar ese tipo de cosas en una entrevista. Si no sabe si hizo lo correcto, ya se lo puedo decir yo desde aquí. Absolutamente. Lo que me parece incorrecto es comentar algo como eso de esa forma.
    Volar a la cúpula de ETA por medios ilegales hubiera sido un acto terrorista que, francamente, a pesar de que todos sabemos que todos los estados tienen sus trapos sucios, hubiera hecho muy poco por distinguir a unos de otros (desde mi punto de vista, aclaro... no generalizo, y aquí otros podréis disentir). Además, la muerte de los integrantes de esa cúpula es más que probable que hubiera actuado en el sentido contrario del que se pretendía. Nuevos mártires por la patria vasca y más motivos para que gente se uniera a la "lucha". De verdad que no entiendo qué sentido tiene soltar estas cosas después de tantos años.

    Mitterand autorizó en 1983 el sabotaje de las acciones del Rainbow Warrior de Greenpeace en su campaña contra los ensayos nucleares franceses en la Polinesia. Hundieron el barco, y Fernando Pereira, fotógrafo de la organización que se encontraba a bordo falleció.
    No sé por qué, pero no me imagino al ex-presidente francés diciendo cosas como " Tuve que decidir si volar el Rainbow Warrior y dije que sí.", etc...

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  2. Un saludo...que creo que se me ha olvidado añadirte..

    De todas formas... viendo la cantidad de votos que han sacado PSOE y PP en Andalucía después de todos los casos de corrupción habidos... En serio...¿pasa lo que pasa y seguimos votando así? Pues poco más que añadir.

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  3. Un saludo también para ti, David.

    Desde mi punto de vista, el demoledor perfil que Javier Ortiz traza sobre Felipe González, deja bien a las claras, que el tal expresidentes no ha sido y continua siendo como vemos con su numerito contra Venezuela, más que un pelele “numerario” de la CIA. La CIA lo eligió, lo financió, lo encumbró y lo utilizó y utiliza como entusiasta ariete del capitalismo neoliberal más brutal. Y el caso es que en 1996 cuando Ortiz escribió el artículo, aún no se habían desclasificado nuevos documentos que desvelan de forma irrebatible la orquestación de la CIA del todo el proceso de la inmaculada transición. En el libro de Joan Garcés titulado “Soberanos e intervenidos”, tiene toda la información, perfectamente documentada.

    Dices: “ viendo la cantidad de votos que han sacado PSOE y PP en Andalucía después de todos los casos de corrupción habidos... En serio...¿pasa lo que pasa y seguimos votando así?”

    Pues sí, desde Canarias a Euskadi y desde Extremadura a Catalunya pasando por Galiza y Torrelodones, seguís votando así, a los capataces de los explotadores, al capital financiero, a la oligarquía. Yo quiero creer que por desconocimiento. Del desconocimiento que se encargan de fomentar eficazmente los medios de desinformación y persuasión propiedad de los amos del cotarro. El conocimiento “de lo que verdaderamente pasa”, ofrecería la indudable ventaja de ayudar a discernir los fenómenos que nos rodean y quienes se benefician de ello y quienes los padecen. Pero “la mayoría” cada día dedica más horas a ver televisión, aunque lo nieguen, y ahí andan, en el terreno “emocional”, entretenidos con asuntos superficiales, artificiosos, fácilmente digeribles porque vienen bien masticados, y que devoran de forma insaciable. Y cada cuatro años, también le ofrecen el menú “de la casa” electoral. Y así nos va.
    A Felipe con su amigo Carlos Slim, ni te digo…

    Salud.

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    1. De la "superestructura", paraíso fiscal por antonomasia, sólo se conoce la publicitaria fachada. Si tan sólo tuviera conocimiento de la cuarta parte de lo que en sus laberínticos vericuetos se cuece, la gente, efectivamente, dispondría de "la indudable ventaja de [...] discernir los fenómenos que nos rodean". Pero, sin que ello sirva para exonerarla de su responsabilidad, la gente no tiene medios ni dispone de tiempo, ya se encargan quienes dirigen esta empresa (privada) de que así sea. Y aún hay quien, ignorante, se ríe del inocente colonizado, engatusado por el colonizador mediante unas cuantas baratijas...
      Del hermético y turbio tráfico "legal" de armas, tal vez hablemos en otra ocasión.

      Salud

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    2. Ciertamente la lucha de clases no existe y por eso la van ganando ellos por goleada... y de momento les basta con el arma de la hegemonía cultural... el monopolio de la violencia, de momento, en la recámara...

      Salud

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  4. Sí. Yo también creo que es desconocimiento... pero desde luego que a veces te planteas cuánto y cómo debemos aprender para darnos cuenta de lo mal que están las cosas y cómo dejamos que sigan yendo así. Pero es lo que tú dices. Así nos va.

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