domingo, 12 de abril de 2015

Benjamin/ Brecht




Sobre el poema “Contra la seducción”

Contra la seducción

1

¡No os dejéis seducir!
Que no hay retorno.
El día está a las puertas;
de noche hay viento, oíd.
No hay mañanas abiertas.

2

¡No os dejéis engañar!
La vida es poco.
¡Sorbedla a grandes tragos!
Porque no ha de bastaros
al deberla dejar.

3

¡No os dejéis consolar!
No tenéis tiempo.
¡Moho a los redimidos!
La vida es el gran tiento:
y no está siempre ahí.

4

Y nada os llega luego
a esclavos y extenuados.
¿Qué puede daros miedo?
Morís como animales.
Y nada os llega luego.






El poeta ha crecido en un suburbio de población predominantemente católica; sin embargo, a los elementos pequeñoburgueses se mezclaban ya los obreros de las grandes fábricas sitas en el entorno de la ciudad. Así es como se explica la actitud y el vocabulario del poema “Contra la seducción”. Las gentes son amonestadas por los clérigos contra las seducciones, que cuestan caras en esta vida. Discute que haya una segunda vida. Mantiene su amonestación con no menos solemnidad que los clérigos la suya: lo que asegura también es apodíctico. Igual que los clérigos, utiliza el concepto de seducción absolutamente, sin añadiduras: adopta su tonalidad edificante. El tono sostenido del poema puede llevarnos a leer por encima de algunos pasajes que posibilitan varias interpretaciones y que encierran bellezas ocultas.

Que no hay retorno.

Primera interpretación: no os dejéis seducir por la creencia de que hay un retorno. Segunda interpretación: no os equivoquéis, la vida se os da sólo una vez.

El día está a las puertas.

Primera interpretación: listo para partir, para despedirse. Segunda interpretación: en medio de su plenitud (y, sin embargo, se siente en él un viento nocturno).

No hay mañanas abiertas.

Primera interpretación: no hay día de mañana. Segunda interpretación: no hay aurora, que es la noche la que tiene la última palabra.

Que la vida es poco.

Esta versión de la edición privada de Kiepenheuer se distingue en dos aspectos de la versión posterior de la edición pública: “La vida es poco”. La primera diferencia consiste en que define por completo el primer verso de la estrofa “No os dejéis engañar”, ya que anuncia la tesis de los embaucadores: que la vida es poco. La segunda diferencia hay que vislumbrarla en que el verso “la vida es poco” expresa incomparablemente la mezquindad de la vida, subrayando la exhortación a no dejarse quitar ni un ápice de ella.

Y no está siempre ahí.

Primera interpretación: “Y no está siempre ahí”, lo cual nada añade al verso precedente “La vida es el gran tiento”. Segunda interpretación: “Y no está siempre ahí”- esa suerte, la mayor, la habéis casi marrado. Vuestra vida no está siempre ahí; ya ha comenzado y está en juego.

El poema lleva a conmoverse por la brevedad de la vida. Cuando algo se viene abajo, surgen las fisuras y los huecos. Tal y como resulta del análisis, el poema tiene numerosos pasajes en los que las palabras componen un sentido de manera hábil y suelta. Lo cual favorece su efecto conmovedor.

Walter Benjamin (Tentativas sobre Brecht)


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