lunes, 4 de mayo de 2015

Entre molestias anda el juego / Miguel Sánchez-Ostiz




Entre molestias anda el juego 

Cuando un acusado es capaz de contestarle a un juez que su pregunta le molesta, como acaba de hacer Florentino Pérez, es que este se siente por encima de la ley y sobre todo del resto de los mortales, y probablemente lo esté. El juez le preguntaba si le habían pedido dinero para el Partido Popular, ese dinero negro que como un chapapote ha ido de un lado para otro pringando de manera feliz los bolsillos patricios de los elegidos, y que solo sale a la luz cuando los jueces se lo proponen y resulta conveniente.

Los jueces, algunos jueces, se la están viendo con malintencionados, delincuentes prepotentes, desmemoriados burlones que con sus palabras pretenden meter bastones en las ruedas de la instrucción judicial y oscurecer lo que está palmariamente claro... y hasta tienen que recordarles que las operaciones de colon no afectan a la memoria. Se las ven con desvergonzados que han hecho de la burla de la legalidad un sistema social por encima del poder político y por supuesto del judicial. Para comprobar lo que digo basta asomarse a lo que sucede en la comunidad valenciana. Es de tal envergadura que cuesta poner unos detrás de otros los nombres de todos los imputados y los delitos execrables por los que se les imputa, que denotan una inaudita bajeza moral y que solo tienen la explicación de que sus autores estaban seguros de que no iban a ser importunados con preguntas judiciales molestas. Haríamos bien en preguntarnos por cómo se ha llegado a esta situación.

Pero si al Florentino le molesta la pregunta del instructor, dirigida de manera directa al objeto de la pesquisa -y a nosotros su respuesta-, a la Cifuentes le ha molestado que el PSOE haya dicho estar dispuesto a pactar con otras fuerzas políticas menos con el PP y con Bildu, que ella, aprovechándose de la liberad de expresión que a ella y solo a ella, que a ella y solo a ella, insisto, otorgan los jueces, compara con ETA de la manera más impune. Vaya usted a comparar a la Cifuentes con la policía franquista o diga que ella y los suyos son herederos, entre otros, de piquetes de asesinos de Falange Española y verá lo que le pasa. Lo que vale para unos, no vale para otros en esta democracia orgánica rediviva o en esta dictadura parlamentaria o en este régimen policiaco de nuevo cuño, eso a gustos.

Y por seguir con las molestias. Al PSOE le molesta la reforma laboral, pero no la ley Mordaza porque mientras ha declarado derogar la primera si alcanza el poder, no dice ni palabra de la segunda, pensando sin duda que beneficiará a su forma de gobernar, lo que queda fuera de toda duda. De la misma manera que se ha negado a la revisión de la dictadura franquista y sus secuelas al oponerse a la extradición de los imputados por la justicia argentina, uno de los cuales, de relevante significación política, acaba de reivindicar el golpe militar de 1936 sin que eso tenga dentro de la jurisdicción española consecuencia alguna, como tampoco la tiene que un cargo público y un torero hablen de florear las cunetas. ¿Libertad de expresión también esto o apología clara del crimen? Según, según quien lo diga. La inseguridad jurídica es ya la tónica general en el país.




Esas peticiones de extradición por parte de la justicia argentina son una molestia nacional y así tratadas, aunque no puedan descabezar a la molesta juez, como se hace aquí cuando el caso lo requiere.
Está visto que molesta, y mucho, la denuncia que presentó hace un mes el exfiscal Jiménez Villarejo sobre la comilona de Acebes y a la que el CGPJ no ha dado curso, por molesta claro. Poco les importa que nos «moleste», por decir algo, lo denunciado: populismo, demagogia, totalitarismo... Y es que resulta de verdad enojoso e inoportuno que alguien denuncie que el ex ministro Acebes, cuatro días antes de ser imputado por la compra de acciones de Libertad Digital con dinero de la caja B de Génova pepera, se apretara en una colosal comilona en compañía de un juez y de otros dos conspicuos peperos por valor de varios (demasiados) miles de euros -angulas, percebes, chuletones... vino a 5.000 euros la botella, algo de verdad asombroso-, cuando lo cierto es que el exceso de mendigos y personas sin techo molesta en las calles de Madrid. Resulta tan molesta la denuncia de Villarejo, que muchos meses después de presentada, el CGPJ calla.


Miguel Sánchez-Ostiz








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