miércoles, 3 de junio de 2015

Sobre el folletín, los superhéroes y las doctrinas de consolación (2).








Sobre el folletín, los superhéroes y las doctrinas de consolación 

“Del legitimismo en política, del dandysmo en la vida privada y pública, del satanismo en estética a la profesión de fe socialista (mejor dicho, a dos concepciones del socialismo del socialismo, porque veremos más adelante que entre “Los misterios de París” y “Los misterios del pueblo” hay un cambio ostensible) y a la muerte en el exilio. Esta es la historia intelectual de Sue.”

“Cuando el autor realiza fríamente una operación comercial, se ingenia en elaborar un mensaje legible según varios códigos; ésta es la tendencia de la fotonovela, de la película en tecnicolor, y del serial. Sue, en cambio, quien ha pasado ya por una crisis al descubrir lo que ocurre, adoptará un solo código, el de las masas populares. Entonces la burguesía conservadora se volverá contra él, a través de la opinión oficial; pero pese a todo, en realidad, se apasionará igualmente por sus obras”.

“Los que se irritan están irremediablemente atados al carro de la reacción que está al acecho. Y la reacción, que está al acecho, protesta como es su deber. “La Mode”, en su número del 25 de julio de 1843, avergonzado por haber acogido los primeros experimentos del miserable corruptor moral, estalla: ‘Jamás la lujuria latina había urdido escenas más licenciosas que aquélla en que el señor Sue describe la “tentación” del notario Ferrand por la mulata Cècily…, Las fábulas y el libro infame de Aretino son libros morales en comparación con los folletines de los periódicos conservadores… La popularidad del “Journal des Débats” debe aumentar cada día entre las muchachas de vida alegre de Saint Lazare’. Y, en una iglesia de la “Rue du Bac”, puede oírse el siguiente sermón: “¡Contemplad, oh hermanos, a ese hombre cuyo nombre sería incluso delictivo pronunciar! Ataca la propiedad y justicia al infanticidio… Oculta el comunismo bajo una apariencia atractiva; quiere que penetre en vuestros salones, en vuestras familias, induciéndoos a que leais sus libros, las ideas que predican en los Clubs… Pero sepais que esa lectura es un pecado mortal”.




“Tras un breve panorama de las condiciones de las clases populares en la civilización industrial de occidente, Belinski empieza su crítica acusando a Sue de reformismo edulcorado; deseo de que cambie algo pero que el resto quede como antes. Aparentemente, Sue es casi un socialdemócrata, pero en realidad es un mercader de emociones que comercia con la miseria humana”.




“El carácter reformista y pequeño burgués del libro se resume simplemente en la frase pronunciada por el infeliz Morel cuando llega a los abismos de su desgracia económica: ‘¡Ah, si lo supieran los ricos!’ Esta es la moraleja del libro: si los ricos estuvieran al corriente de todo, podrían intervenir con obras benéficas para curar las llagas de la sociedad. Pero Marx y Engels van más lejos, no se contentan con descubrir la raíz reformista de Sue (no se detienen a criticar desde el punto de vista económico la idea del ‘Banco de los Pobres’ que propone el príncipe Rodolphe), sino que desenmascaran el espíritu reaccionario de toda la moral del libro. La venganza justiciera de Rodolphe es un acto de hipocresía, como hipócrita es la descripción de la regeneración social de Chourineur. Así mismo, toda la nueva teoría penal de Sue, ilustrada por el castigo del ‘Maitre d’école’ adolece de hipocresía religiosa e hipocresía es también la salvación que se brinda a ‘Fleur-de-Marie’, ejemplo típico de la alienación religiosa en el sentido fuerbachiano del término. Su redención moral que, al inicio, en un plano puramente humano, tenía posibilidades de éxito pasa a ser problemática y a estar abocada al fracaso. Así pues, Sue es calificado no de socialdemócrata ingenuo, sino de perfecto reaccionario y embaucador, además de legitimista y demasistriano, como era al menos en su juventud, cuando escribía aquel elogio al colonialismo esclavista.”


(Umberto Eco sobre Eugène Sue y Los misterios de París.)


***

No hay comentarios:

Publicar un comentario