viernes, 18 de septiembre de 2015

El joven Marx lee a Degas, a Velázquez… y nos lo cuenta…






El joven Marx lee a Degas, a Velázquez… y nos lo cuenta…

“Nos dice (Smith) que, originariamente y de acuerdo con su concepto mismo, todo el producto del trabajo pertenece al obrero. Pero al mismo tiempo nos dice que en realidad revierte al obrero la parte más pequeña e imprescindible del producto; sólo aquella que es necesaria para que él exista no como hombre, sino como obrero, para que perpetúe no la humanidad sino la clase esclava de los obreros.

El economista nos dice que todo se compra con trabajo y que el capital no es otra cosa que trabajo acumulado, pero al mismo tiempo nos dice que el obrero, muy lejos de poder comprarlo todo, tiene que venderse a sí mismo y a su humanidad”

(…)






“El tránsito del trabajo manual complejo al sistema fabril presupone una descomposición del mismo en operaciones simples. Pero por ahora sólo una parte de las operaciones uniformemente repetidas le corresponde de momento a las máquinas, otra parte le corresponde a los hombres. De acuerdo con la naturaleza de las cosas, y de acuerdo con experiencias concordantes, una tal actividad continuamente uniforme es tan perjudicial para el espíritu como para el cuerpo; y así, pues, en esta unión del maquinismo con la simple división del trabajo entre más numerosas manos humanas tenían también que hacerse patentes todos los inconvenientes de esta última. Estos inconvenientes se muestran, entre otras cosas, en la mayor mortalidad de los obreros fabriles… Esta gran diferencia de que los hombres trabajen mediante máquinas o como máquinas no ha sido… observada ( Schultz: Bew. D. Produkt., pág. 69) 
(…)





En las hilaturas inglesas están actualmente ocupados sólo 158.818 hombres y 196.818 mujeres. Por cada 100 obreros hay 103 obreras en las fábricas de algodón del condado de Lancaster y hasta 209 en Escocia. En las fábricas inglesas de lino, en Leeds, se contaban 147 obreras por cada 100 obreros; en Druden y en la costa oriental de Escocia , hasta 280. En las fábricas inglesas de seda… muchas obreras; en las fábricas de lana, que exigen mayor fuerza de trabajo, más hombres…

También las fábricas de algodón norteamericanas ocupaba, en 1833, junto a 18.593 hombres, no menos de 38.927 mujeres. Mediante las transformaciones en el organismo del trabajo le ha correspondido, pues, al sexo femenino, un círculo más amplio de actividad lucrativa…, las mujeres una posición económica más independiente…, los dos sexos más aproximados en sus relaciones sociales…( Schultz: Bew. D. Produkt., págs. 71-72 )



“En las hilaturas inglesas movidas por vapor y agua trabajaban en el año 1835, 20.558 niños entre ocho y doce años, 35.867 entre doce y trece años y, por último, 108.208 entre trece y dieciocho años… Ciertamente que los ulteriores progresos de la mecánica, al arrancar de manos de los hombres, cada vez en mayor medida, todas las ocupaciones uniformes, actúan en el sentido de una paulatina eliminación de la anomalía. Sólo que en el camino de este mismo rápido progreso está precisamente el detalle de que los capitalistas pueden apropiarse, del modo más simple y barato, de las fuerzas de las clases inferiores, hasta en la infancia, para usar y abusar de ellas en lugar de los medios auxiliares de la mecánica”  
( Schultz: Bew. D. Produkt., págs. 70-71 )




“Llamamiento de lord Broughan a los obreros: ¡Haceos capitalistas! …esto… lo malo es que millones sólo logran ganar su modesto vivir gracias a un fatigoso trabajo que los arruina corporalmente y los deforma mental y moralmente; que incluso tienen que considerar como una suerte la desgracia de haber encontrado tal trabajo”
( Schultz: Bew. D. Produkt., págs. 70-71 )

(En “Manuscritos de economía y filosofía / 1844” de Karl Marx)



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