domingo, 27 de septiembre de 2015

LAS IDEAS “UNIVERSALES” Y LAS CLASES DOMINANTES / Marx & Engels






“Las ideas de la clase dominante son, en toda época, las ideas dominantes; es decir, que la clase que es la potencia material dominante de la sociedad es, al mismo tiempo, su potencia espiritual dominante. La clase que dispone de los medios de producción material dispone con ellos, al mismo tiempo, de los medios de la producción intelectual.




Las ideas dominantes no son sino la expresión ideal de las relaciones materiales dominantes tomadas como ideas: son pues, la expresión de las relaciones que precisamente hacen de una clase la clase dominante y, por consiguiente, son las ideas de su dominio.



Los individuos que componen la clase dominante poseen, entre otras cosas, también la conciencia, y, por tanto, piensan; en cuanto que dominan como clase y determinan todo el ámbito de una época histórica, es evidente que lo hacen en toda su extensión, y por consiguiente, entre otras cosas, dominan también como pensantes, como productores de ideas que regulan la producción y la distribución de las ideas de su tiempo; es, por tanto, evidente que sus ideas son las ideas dominantes de la época.

Por ejemplo: en un período y en un país en el que el poder monárquico, la aristocracia y la burguesía luchan por el poder, el cual, por consiguiente, está dividido, aparece como idea dominante la doctrina de la división de poderes, doctrina que es enunciada entonces como “ley eterna”.






(Nota al pie. Es la doctrina de la división de poderes elaborada en los siglos XVII y XVIII por los representantes ideológicos de la burguesía como arma en la lucha contra la monarquía y la aristocracia feudal. El problema de la división de poderes / legislativo, ejecutivo y judicial/ tiene su primera expresión teórica en las obras de Locke... La más completa formulación clásica de la doctrina de la separación de poderes la contiene el Esprit des lois,1748, de Montesquieu.)

La división del trabajo, que ya hemos visto como una de las fuerzas principales de la historia transcurrida hasta ahora, se manifiesta también en la clase dominante como división del trabajo intelectual y manual, de modo que dentro de esta clase una parte se presenta constituida por pensadores de la clase (sus ideólogos activos, conceptivos, que hacen su oficio principal de la elaboración de la ilusión de esta clase sobre sí misma), mientras que los otros, ante estas ideas y estas ilusiones, tienen una actitud más pasiva y receptiva, ya que, en realidad, son los miembros activos de esta clase y tienen menos tiempo para forjarse ideas e ilusiones sobre sí mismos.

En el interior de esta clase, esta escisión puede incluso desarrollarse hasta crear entre ambas partes una cierta oposición y una cierta hostilidad, la cual desaparece por sí misma si sobreviene una colisión práctica que ponga en peligro a la clase misma: entonces se desvanece hasta la apariencia de que las ideas dominantes no sean las ideas de la clase dominante y tengan un poder distinto del poder de esta clase.

La existencia de ideas revolucionarias en una determinada época presupone ya la existencia de una clase revolucionaria…”



(Nota al pie. En este pasaje se indica con claridad el origen de los “intelectuales”, su función y hasta la ilusión que a veces ellos alimentan de una propia autonomía. En realidad, los intelectuales son siempre intelectuales de una clase:  o de las clases dominantes o de las clases antagonistas y revolucionarias. A menudo, naturalmente, sienten al mismo tiempo la influencia de las primeras y las segundas, y en tal caso su pensamiento y su producción artística se presenta contradictoria.)


Marx & Engels “Cuestiones de arte y literatura”, notas de Carlo Salinari.




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