viernes, 25 de septiembre de 2015

¿Sí se puede? / ELOTRO





¿Sí se puede?

Digo yo que alguien desde algún oscuro, que no obscuro, despacho de la planta noble (sede de la superestructura jurídica, política, cultural e ideológica del Sistema, que diría un marxista trasnochado como quien esto firma) ha debido de dar un tironcito de un hilito y… por arte de mafia: ¡ya se puede tocar al intocable!

El señor Felipe González, cada día, (¿No les parece a ustedes que  su aspecto porcino le asemeja sobremanera a los también repugnantes personajes de Grosz?),  ha dejado de pertenecer, (¿o ha sido pateado franquistamente en el culo vía motorista?), al selecto club de los verdaderos intocables del crimen organizado patrio. Todo apunta a que los socios fundadores pata negra, numerarios y vitalicios, han dado al muñeco sevillano admirador del respeto a los derechos humanos que exhibía (“en la praxis”) el señor Augusto Pinochet, por amortizado y bien amortizado y han decido levantar la eficaz censura que impedía hasta ahora mismito conocer la auténtica calaña del oscuro, que no obscuro, abogado laboralista y “presunto” muñidor del GAL y alguna cosita más.

Digo que hasta ahora mismito porque hace escasamente unos meses todavía era imposible publicar (se entiende que en un medio de los sostenidos por los anunciantes del IBEX 35) en España, Una, Grande y Libre, un artículo titulado: “Felipe González: La impudicia de un político indecente”,
firmado por el amigo Marcos Roitman. Pero ahora resulta que el mismo medio (el habitual de los artículos de Marcos Roitman en España) que censuró o no le interesó  o simplemente no se atrevió a publicarlo, o sea, el diario.es del oscuro, que no obscuro, Ignacio Escolar (“Periodismo a pesar de todo” sin concretar ese “todo” ni mucho menos qué es lo que “pesa” en los “hilos” de su auténtica línea editorial).

Pues eso, que con patrocinio de fabricantes de coches, bancos y telefónicas… ya puede leer la mayoría silenciosa y absoluta artículo como este que dejo aquí enlazado:  







En fin, sólo me gustaría añadir que, paréceme a mí, que esta pequeña pincelada sobre la manera (¡las maneras!) en que los sabios y eficaces gestores de la cultura hegemónica vigente nos administran la desinformación que tan provechosamente para sus intereses nos nutre y educa, puede servirnos de guía (no digo trasladando mecanicistamente el asunto y su moraleja a la manera de un leninista esquemático y trasnochado como servidor) para comprender (ese “comprender” que tanto anhelaba la judía no-comunista Hanna Arendt) e iluminar los oscuros, que no obscuros, “hilos” de las “redes” en las que, tan campantes, estamos atrapados conscientes o inconscientemente… lo de la “falsa conciencia ideológica” lo dejamos para otro día, que estos señores tendrán que desinformarse en la prensa seria (que no “manipulada” de serie).

Salud y comunismo

ELOTRO



***