sábado, 17 de octubre de 2015

Luis Martín-Santos, párrafos de “Tiempo de silencio” (y 2)





“Pero ya el gran Maestro aparecía y el universo-mundo completaba la perfección de sus esferas. Perseguidos por los siseos de los bien-indignados respetuosos, los últimos petimetres se deslizaron en sus localidades extinguida la salva receptora. Los círculos del purgatorio (que como tal podemos designar a las localidades baratas, sólo en apariencia más altas que el escenario) recibieron su carga de almas rezagadas y solemne, hierático, consciente de sí mismo, dispuesto a abajarse hasta el nivel necesario, envuelto en la suma gracia, con ochenta años de idealismo europeo a sus espaldas, dotado de una metafísica original, dotado de simpatías en el gran mundo, dotado de una gran cabeza, amante de la vida, retórico, inventor de un nuevo estilo de metáfora, catador de la historia, reverenciado en las universidades alemanas de provincia, oráculo, periodista, ensayista, hablista, el-que-lo-había-dicho-ya-antes-que-Heidegger, comenzó a hablar, haciéndolo poco más o menos de este modo: 



”Señoras (pausa), señores (pausa), esto (pausa), que yo tengo en mi mano (pausa) es una manzana (gran pausa). Ustedes (pausa) la están viendo (gran pausa). Pero (pausa) la ven (pausa) desde ahí, desde donde están ustedes (gran pausa). Yo (gran pausa) veo la misma manzana (pausa) pero desde aquí, desde donde estoy yo (pausa muy larga). La manzana que ven ustedes (pausa) es distinta (pausa), muy distinta (pausa) de la manzana que yo veo (pausa). Sin embargo (pausa), es la misma manzana (sensación).”         
Apenas repuesto su público del efecto de la revelación, condescendiente, siguió hablando con pausa para suministrar la clave del enigma:       
”Lo que ocurre (pausa), es que ustedes y yo (gran pausa), la vemos con distinta perspectiva (tableau).”




(...)
“Con regocijo, con júbilo, con prisa, con excitación verbigerativa, con una impresión difusa de ser muy inteligentes, se precipitaban los invitados en los dominios del agilísimo criado y se posaban luego en posturas diversas, ya sobre los asientos de las butacas gigantescas, ya sobre los brazos y respaldos de las mismas que eran capaces de dar confortable acomodo a los pájaros culturales que, encaramados en tales perchas y con un vaso de alpiste en la mano, lanzaban sus gorgoritos en todas direcciones, distinguiéndose entre sí las voces más que por su contenido específico, por el matiz sonoro de los trinos. El "¡Qué fácil se le entiende!" era muy pronunciado por aves jóvenes de rosado pico apenas alborotadoras y hasta humildes, incrédulas de su fácil vuelo hasta las ramas más bajas del árbol de la ciencia; el "¡Le he seguido perfectamente!" indicaba un grado más en el escalón de la autosuficiencia y en quien lo profería, al mismo tiempo que agradecimiento, aprobación hacia la manera de explicar sus verdades el filósofo; el "Esta mejor que nunca" era un graznido ronco de conocedor que cata las frutas del árbol y sabe si son aguacates, mangos, piñas u otra especie de tropical infrutescencia, al par que dictamina si el grado de maduración es el óptimo y si en el desembuche y pelado de la materia ofrecida se han seguido las reglas del buen gusto; el que afirmaba "Lo de la manzana ha sido genial, nadie ha explicado con tanta precisión y tanta claridad que la weltanschauung de cada uno depende de su propio puesto en el cosmos", era ya un gran pájaro sagrado de vuelo nocturno, búho sapientísimo definitivamente instalado en lo más umbrío de la copa.
Fuera de todas estas clasificaciones, pajarita preciosa pero también hábil pajarera, la señora de la casa volaba de rama en rama entonando canciones más complejas que al mismo tiempo que servían -como las de las otras aves- para su propia glorificación y adorno, tenían también fines más útiles de apareamiento y tercería de grupos (...). Cuidando de que ningún pájaro-bobo mediante un aislamiento excesivo, ni ningún irresponsable avestruz mediante impremeditada coz, pudiera alterar la armonía del conjunto, distribuía sus bandadas por sus amplias estufas de aclimatación, donde encontraban acomodo tanto las aves por su nacimiento adscritas a elevados climas sociales, como las que manifestaban con revoloteos impúdicos, picoteos un tanto demasiado ansiosos en los comedores o trinos excesivamente inteligentes su oriundez de climas más bajos junto a charcas fangosas e inferiores arroyos poco claros. Estos pájaros lindos sólo podían llegar a tales alturas, para ellos no predestinadas, merced a gracias especiales de plumaje o gorgorito que compensaran con su valor estético e "interesante" la mediocridad básica de su especie. Así como infrecuentes mutaciones  en el seno de una familia de perdices de matiz terroso, hacen brotar sin causa aparente otra de plumaje nacarino [¿no es una maravilla? ¿no suena a Virgilio o a Fray Luis?], o entre vulgares pardales un tataranieto inesperado presenta un precioso pecho de color de fuego, los pájaros-toreros, los pájaros-pintores y hasta, en más rara ocasión, los pájaros-poetas o escritores (si acompañaba al don poético una noble cabeza de perfil numismático) podían, aunque hijos del pueblo, codearse allí con las aves del paraíso y con las nobilísimas flamencas rosadas, las que siempre seguían -a pesar de todo- distinguiéndose de los advenedizos por finura de remos, longitud de cuello y plumaje por más alto modisto aderezado”

Luis Martín-Santos, “Tiempo de silencio”


***

8 comentarios:

  1. ...así como hay pinturas que sin su repujado y dorado marco (pausa) se quedan en lo que son.

    Salud

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  2. ¿Convendría formularse interrogaciones completamente ausentes en los relatos oficiales, oficiosos y alternativos? Eso es lo que en mi opinión hace Matín-Santos en esta novela y precisamente no hacía Sánchez Ferlosio en EL JARAMA. Eso es aclarar, y no desdibujar, las relaciones sociales: de poder, de explotación, de represión, de sumisión, de dominio "cultural" e ideológico. Eso es desvelar la hegemonía realmente contante y sonante...

    Seguiré con la relectura de "La Mina" de López Salinas y "Central eléctrica" de López-Pacheco. Un repasito a los realismos y las berzas que dicen "ellos"...

    Salud y comunismo

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    1. A la inicial interrogante de tu comentario sólo cabe responderse que sí, que convendría.
      Hay obras de cuya existencia tenemos noticia de manera casi "clandestina", como en más de una ocasión me ha sucedido a mí en este mismo blog. Respecto a tu opinión de Martín-Santos versus Sánchez Ferlosio, ¿cómo no estar de acuerdo? Tomo bibliográfica nota para próximas lecturas. Que al menos en el terreno crítico no perdamos también la batalla.

      Salud

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  3. Aunque sea de manera sucinta, me gustaría saber tu opinión, como marxista que eres, sobre este opúsculo:

    http://acracia.org/la-renuncia-a-la-ortodoxia/

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  4. Es conocida la declaración de Marx “Yo no soy marxista”. Lo que ya no es tan conocido es el motivo por el cual lo dijo. Resulta que un partido político francés, sus dirigentes, con el cual Marx había polemizado muy duramente y al que acusaba de ser un partido instrumental de la burguesía que trataba solapadamente de ganarse la confianza de la clase obrera, tuvo la desfachatez ¡a pesar de todo! de declararse oficialmente y en su programa ideológico como partido “marxista”. Si ellos son marxistas yo no soy marxista, declaró entonces Marx. Ese es, de forma sucinta, el contexto concreto, esa es la “historicidad” que nos ayuda a comprender mejor y aclarar el sentido y el significado del famoso enunciado. Marx siempre se declaró radical, y lo especificó en el sentido de ir a la raíz de las cosas: para conocerlas en su origen y en su completo “proceso dialéctico” de desarrollo y así, sobre bases objetivas y sin despreciar los elementos de carácter subjetivo que también hayan intervenido e interactuado en las distantes fases del proceso, comprenderlas y así, por fin, poder, en su caso, intervenir sobre ellas, transformarlas. Utilizando el mismo método dialéctico, y nada de mecanicismos deterministas, es como un servidor trata de analizar la realidad en la que está “objetivamente” inmerso. Si la práctica de ese método de análisis que deviene en guía para la acción es ser marxista: yo lo soy. Pero, las cosas en la praxis no son simples sino muy complejas. Desde el joven Marx con su tesis doctoral sobre Epicuro o desde sus “Manuscritos de economía y filosofía” hasta el prematuramente viejo y enfermo que se cartea con la revolucionaria rusa Vera Zasulich, hay más de cuarenta años, decenas de miles de páginas, y muchos “marxismos”. Incluso hay más de un Marx que, en algunas contadas ocasiones, cae en errores de hegelianismo idealista, o mecanicistas y deterministas y eurocentristas y… siguiendo el proceso, tenemos a un Marx que sigue estudiando y aprendiendo y se relee y se cuestiona, y practica la autocrítica, y si eso, corrige y cambia sus antiguas posiciones. Ese es mi Marx, el creador del marxismo, el pensador y revolucionario más grande de la historia.

    No conozco manera sucinta de opinar con un mínimo de rigor de tantos personajes, teorías y acontecimientos históricos como se citan, bien que de forma tangencial, en el opúsculo que citas. Para las teorías anarquistas o libertarias, ahí están las obras y los artículos que ilustran las polémicas de Marx con Proudhon y Bakunin. A los que el articulista llama enemigos irreconciliables y yo creo que peca de simplificación interesada. Este ejemplo me sirve para reforzar mi opinión de que “de forma sucinta” no hay manera de abordar de forma seria temas complejos que requieren de una previa contextualización histórica suficientemente amplia y objetiva. Lo que hizo de manera magistral Marx con su “Miseria de la filosofía” en contestación a la “Filosofía de la miseria” de Proudhon. Esa es la respuesta, leer a Marx. Y, luego, leer lo que “interpreta” Karl Korsch sobre el pensamiento de Marx. Así comprenderemos la deriva reaccionaria en la que cayó, en mi opinión, el Karl Krosch profesor universitario en la USA venenosamente anticomunista de de la guerra fría.

    Salud y comunismo.

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    1. Gracias, LLG. Tu respuesta me clarifica algunos aspectos sobre el tema y me reafirma en lo que modestamente pienso sobre el mismo. Hace poco leí en el blog de un supuesto anarquista -cosa nada sorprendente en esta babélico ciberespacio- una descalificación de Marx tan estúpida como inaceptable. Yo pienso, y me consta que muchos anarquistas también, que Marx fue el artífice de una de las más extraordinarias y eficaces herramientas críticas con la que, aún hoy, contamos cuantos pretendemos transformar la realidad. No es, o no debería ser tanta la distancia que media entre comunistas y anarquistas cuando el enemigo común se contempla tan nítidamente por ambos. Urge encauzar todos nuestros esfuerzos hacia un objetivo común y prioritario, objetivo que, en mi modesta opinión, es acabar con el capitalismo.

      Gracias, una vez más, por tu respuesta.

      Salud

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    2. Celebro y comparto tu opinión de que “Urge encauzar todos nuestros esfuerzos hacia un objetivo común y prioritario, objetivo que, en mi modesta opinión, es acabar con el capitalismo”.
      A estas alturas del siglo XXI nadie que no tenga anteojeras o que no esté directamente al servicio del Capital, puede ignorar la evidencia empírica de que es la atomización de las sospechosamente innumerables organizaciones autocalificadas “sobre el papel” de revolucionarias y anticapitalistas, la razón fundamental, unida a la aplastante hegemonía cultural e ideológica de la clase explotadora, la razón de la debilidad y del estado “derrotista” del “mayoritario” bando oprimido y explotado en la fase actual de la lucha de clases. Ni Marx fue el primero en luchar, de forma colectiva y organizada, contra las estructuras injustas de la sociedad de clases en la que le tocó vivir; ni los anarquistas o libertarios fueron pioneros en las luchas por romper las cadenas religiosas y morales que atan y someten a los hombres y mujeres y a favor de las libertades individuales.
      Si el objetivo común y prioritario fuera derrocar el sistema capitalista, ¿Qué intereses impiden la unidad de las fuerzas que se declaran anticapitalistas y revolucionarias?

      Creo que la respuesta es obvia, y que precisamente por ello nos marca el camino a seguir… apartando y desenmascarando a todos aquellos que, con unos argumentos más o menos “realistas”, “pragmáticos” o “reformistas de cualquier pelaje”, impiden la unidad de acción de las clases trabajadoras explotadas y oprimidas.

      Da que pensar que sean exactamente estos agentes del capital financiero, disfrazados de “centrismo reformista” o de “izquierda moderada y socialdemócrata” o de “ecologistas pacifistas y libertarios” o de… los que siguen protagonizando los denodados esfuerzos de “confluencia o concurrencia o convergencia o unidad” que invariablemente acaban en más desunión, atomización, y debilitamiento… del frente popular… eso sí, todo ello realizado con la mejor voluntad… de que nada cambie. Que es de lo que se trata.
      Como decía Brando-Corleone: “Ése que siembra la desunión, ése, es el traidor.”

      Salud y comunismo

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    3. Releo y me doy cuenta que no he incluido entre los “agentes” infiltrados y camuflados en las filas de los trabajadores a esos cientos de “partidos u organizaciones comunistas que te cagas” que dejan, por su número y sus programas e idearios, en lugar ridículo el chiste de los Monty Python sobre los frentes populares de Judea o frentes Unidos Judaicos, o Frentes…

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