martes, 20 de octubre de 2015

(Peter Handke (1), “El peso del mundo” Un diario (noviembre 1975-marzo 1977)




Noviembre

Y a pesar de todo se tambalea la estructura

Opone resistencia con su ánimo ausente

Suelo formar parte de la multitud, conmigo y con mi rostro; pero en el mal sentido

Esperar una foto junto al fotomatón; saldría con otra cara –así comenzaría una historia

La llaman “caprichosa”: sucede únicamente que pone en tela de juicio todas sus relaciones

La muchacha explicaba: “Seguí a un hombre en el metro y a cada estación me iba sintiendo más hermosa –cuando él me habló, yo ya era inaccesible de tan guapa”

El hombre pone la radio del coche y la mujer pregunta. “¿Quieres que te vuelva a salvar la música?”

Mirar al cielo, ver pasar las nubes y pensar: ¡No, no me suicidaré nunca!

Autocontemplarse a veces para poder pensar. (Volverse miope de tanto mirarse)

“Lo que me dices de mí, me lo digo yo también –pero tal vez convenga que me lo diga otro, porque uno no suele creerse lo que dice”

Dejar que caiga todo; echarse luego al suelo (dejar caer, sucesivamente, todo lo que se tiene en las manos –un suspiro de alivio luego)

Se acomoda en el asiento y empieza a mirar fijamente al vacío. La mujer: “¡No te pongas otra vez a pensar en mi presencia!”

Uno ve una película o lee un libro, y después se siente seriamente dispuesto a tratar con todo el mundo, pero tan pronto como empieza a hablar o se encuentra con otros, reincide en las viejas muecas

Al teléfono: “Di por lo menos una palabra humana, cálida, incluso fría si tú quieres”. Silencio

Una mujer, poderosamente sola

“Ayer fue un día utópico”

La suerte de poder pensar al menos unos minutos al día; como si para ello fuera necesario un previo, largo y dolororoso vacío de pensamientos (prescindir de ellos)




Diciembre

La grasa que me asfixia: Austria

“Mi dignidad: tengo que salir airoso con lo que puedo ser a veces”

Una niña silba. Por fin lo consiguió, después de tantos años

Hacer las cosas sucesivamente, a plena conciencia: oler el pan, oler el aguardiente, plegar el papel –la forma de salvarse

Casi nadie me escribe, casi nadie me llama: como si se hubieran perdido todos en los albores del invierno

La mujer de la película de Truffaut se desmaya; la mujer de la película de Godard se masturba

Me enfadé con ella porque no era ella



(Peter Handke, “El peso del mundo” Un diario (noviembre 1975-marzo 1977)