lunes, 5 de octubre de 2015

Tiempo previsto / Miguel Sánchez-Ostiz






Tiempo previsto 

Es más que posible que nuestros domicilios puedan ser allanados a la búsqueda de métodos de autoconsumo eléctrico sin mandato judicial alguno… Esa es una de tantas noticias del aluvión de abusos gubernamentales que adorna la prensa diaria. La soberanía no reside en el pueblo, ese al que se refiere la Constitución, aquí mandan Iberdrola y similares, los banqueros, los del Ibex… Claro que tal vez la Carta Magna se refiera a la oligarquía cuando habla de pueblo, en cuyo caso nada hay que decir. A su servicio.



Al gorilón Posada, entre bostezo y bostezo, cumplidamente documentados por cierto, le preocupa mucho el rasgado constitucional del diputado Cuadra. Le preocupa, no, le irrita, le enfurece, a él y a otros, que han pedido picota, sambenito, capirote, autillo de fe y arrenuncio preceptivos, al tiempo que su partido enseña con descaro los fondillos de la corrupción y la falta monumental de decoro. Es de carcajada. Así con todo. ¿El TTIP? Nada, de eso nada, a mandar. ¿Rato y su banda de maleantes? Menos. Los valencianos en los altares y las familias de los políticos de la derecha lo mismo, al tiempo que se llenan los bolsillos. Nada, hombre, no hay indecencia pública alguna, para eso está Morenés y los contratos de Defensa. Ná, pero ná de ná, que desfile la cabra por la Castellana, que rujan los aviones, emoción con los novios de la muerte, que tiren las bombas que fabrican los socios, a doblón la función, ná, pacotillas, al igual que las cifras de desahucios que se ocultan y las del paro que se maquillan de manera grosera, porque no hay puestos de trabajo reales, y los derechos sociales que vuelan… ¡Ná! Aquí lo que cuenta es Cuadra y su estelada, y su ejemplar sagrado y rasgado en la mano. Oh, sí, y el honor de la cámara, inmarcesible, etéreo, el eterno honor de este país de majos, toros y carroñas, la dignidad de quienes no la tienen, lo intocable por sagrado que es objeto de culto y se toca y abusa bajo la mesa y entre bastidores. Astracanada. No sé a ustedes, pero a mí toda esta historia me parece una patochada siniestra, el más eficaz retrato de un país en derrota.

Entre tanto, mientras que con sonrojantes dengues de corista se discute la posibilidad cada vez menor de una unidad popular, un frente común o como quieran llamarlo, las últimas encuestas sobre las próximas elecciones generales dan mayoría absoluta en la cámara a la derecha, la misma que nos abusa, la misma que condecora vírgenes, la misma que nos apalea y empobrece; una derecha todavía más peligrosa porque, encima, tiene pujos de «renovación» y que, de hacerse con el control de la cámara, a buen seguro acabará por imponer un Estado autoritario pleno sin remedio ni misericordia. Con ese panorama, cada día está más lejos la posibilidad de un cambio real de régimen, de sistema, de entrar en un proceso constituyente y de reformar la Constitución. Las cosas como son, entre la frustración, la indiferencia y el derrotista «esto es lo que hay», frente al que toda rebelión será poca.

Quien hasta ayer mismo pegaba bocaos a los tibios, hoy está por el cambio tranquilo porque ha visto que a la sombra de los que lo proponen y apoyan sin reservas, se puede sacar algo. Sacar o no sacar, quitarle o no, esa es la cuestión. No hay cambio de régimen sin validos y este lo tiene. Sospecho que no hay cambio tranquilo que no tenga olor a sinecura. Me cuento entre los que piensan que no era esto lo que esperábamos. ¿Qué nos esperábamos? Ah, misterio, misterio. Queríamos la luna, como Calígula, o poco menos. No, misterio no, de entrada una barrida general de todos aquellos que desde la administración han hecho el trabajo sucio, estrictamente político de la derecha, con pleno convencimiento, con vehemencia en ocasiones, con mala fe probada. Poca credibilidad suscita verlos todavía en su trinchera. Aquí está visto que la única conciencia que hay es la cuenta corriente y que las cosas se ven de muy distinta manera dependiendo de lo llena o mohosa que la tengas… «¡Oiga, ¿pero no estábamos con el cambio?!», me increpa la sombra que me sigue los pasos y para detenerla le digo: «Pues sí, hermana sombra, en él estamos, pero me temo que por ahora puede esperar… y no sabe cuánto me gustaría equivocarme».

Miguel Sánchez-Ostiz


Hasta aquí el artículo publicado en los periódicos del Grupo Noticias, 4.10.2015



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1 comentario:

  1. Y los fusilados por Franco que aún yacen en las cunetas. Y los torturadores campando a sus anchas y disfrutando con obscena impunidad de su retribuido retiro. Y el crimen de José Couso vergonzosamente ignorado por el gobierno. Y Blesa en libertad, pegándose la gran vida. Y la infanta y su duquesito de lujosas vacaciones en Suiza. Y la sanidad pública cayéndose a pedazos. Y cuatro millones de parados... Esto no es un país, sigue siendo el cortijo de la vieja oligarquía chulesca, cerril y analfabeta.

    Salud

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