lunes, 29 de junio de 2015

Time to disconnect / Artillería inmanente





Time to disconnect 

El poder socialmente modelador de Google: precursor del totalitarismo smart

Google, Facebook, Twitter, Apple, Amazon, etc. son los servicios ideales para un nuevo “panóptico” digital. Recopilan y entregan muestras individuales de nuestras vidas, con las cuales producen una vasta gama de instrumentos que sirven para categorizar, predecir e influenciar los comportamientos. La monopolización de estas informaciones y su reventa dan a esos servicios un poder de condicionamiento social sin precedentes en la historia. Nuestro consentimiento a la acumulación continua de datos contribuye de manera determinante a esta concentración de poder.





¿Por qué consentimos, como si fuéramos unos exhibicionistas digitales, a la completa radioscopía de nuestra privacidad? ¿Por qué proporcionamos voluntariamente los datos que necesita toda vigilancia basada en la partición entre comportamientos “normales” y “desviados”? ¿Por qué todos esos big brothers se han vuelto nuestros más cercanos amigos? ¿Por qué tenemos más confianza en las máquinas que en nosotros mismos y nuestros verdaderos amigos? ¿Por qué intencionalmente contribuimos tanto a la explotación acelerada como a la estabilización del capitalismo?
Un smartphone lifestyle, manejable y a la moda, vuelve posible la participación social en un mundo de información digital casi total. Todo esto descansa en la hipótesis confortable de que nosotros podremos así controlar y dirigir nuestras vidas y nuestro trabajo de manera más eficaz, más smart. El pasatiempo de la optimización y el desarrollo personal remplaza las categorías superadas del Estado-policía orwelliano — nadie se ve aquí reducido al silencio, al contrario, todos son más bien impulsados a una incesante habladuría en línea. Así, por nuestra constante actividad conectada, cedemos el control sobre detalles personales sensibles a terceros, y entregamos nuestra autodeterminación a una heterónoma injerencia digital.




Cómo cada momento de nuestra vida es grabado y evaluado

Transmitidas por mi teléfono portátil, las coordenadas de geolocalización diseñan mis costumbres, mis trayectos, mis lugares de vida. Mi tarjeta de crédito o de retiro bancario dejan asimismo cotidianamente un rastro individual del monto, el sitio y la naturaleza de mis gastos. El teléfono, los e-mails, Twitter y Facebook proporcionan un sociograma casi íntegro de mis contactos: un simple software responde con una gráfica a la pregunta “¿Quién está vinculado a quién, y hasta qué punto?”. Las palabras clave y el análisis semántico de comunicaciones no-encriptadas revelan mis relaciones sociales y la manera particular que tengo de expresarme en la comunicación.
Basta con un par de meses para obtener un análisis bastante preciso de mi “perfil de comportamiento” individual, y de ahí mi comportamiento “normal” previsible. Las irregularidades de ese comportamiento son después fácilmente detectables y desencadenan instantáneamente la atención cada vez mayor de soplones instituidos y explotadores comerciales de datos.
Ninguno de los métodos de análisis citados requiere inversión personal inmediata de esas autoridades de vigilancia o de sus asociados privados. ¡Nadie necesita interesarse explícitamente en mí! Unos algoritmos evolutivos efectúan sus análisis desde los centros de cálculo vía el cloud, automático y paralelamente al de millones de proveedores de datos “voluntarios”.
Quien se procura un smartphone última generación acepta el hecho de que nunca pueda ser apagado completamente. De que se deja tranquilamente poner en marcha con una “llamada” a distancia. De que a lado del micrófono, la cámara también está constantemente activada, a fin de poder controlar el teléfono portátil con movimientos oculares. Atiborrado con una veintena de captores en total, escanea continuamente nuestro entorno. En cambio, en lo que se refiere a la interfaz de intercambio de datos, el fabricante se vuelve conscientemente ahorrador: todos nuestros datos deben asentarse en el cloud, es decir, en las granjas de servidores de Google, no-encriptados a fin de que Google pueda analizar su contenido.






Pulsera-fitness y reloj-smart — herramientas de optimización personal

Los captores de nuestro acompañante permanente se unen cada vez más a nuestro cuerpo. Más de 30 000 “apps” (aplicaciones para smartphones y tabletas) están disponibles para el tema “Salud y Fitness”, dos veces más en el tema “Deportes” y unas 25 000 en el dominio “Cuidado médico”. En conexión inalámbrica con una de las innumerables pulseras-fitness o relojes-smart, las apps cuentan los pasos, el consumo de calorías, la frecuencia del pulso, la tasa de glicemia e incluso nos informan de la calidad de nuestro sueño. Quien los utiliza es invitado a controlar meticulosamente si alcanza sus objetivos personales — ya se trate de perder peso, nuevos récords deportivos o bien vivir “sanamente”. De manera completamente incidental, de manera lúdica y smart, es interiorizada la doctrina social de la autodisciplina y la optimización personal. Para los “realizadores” modernos, la pulsera-fitness de moda es ya la norma. Las primeras compañías de seguros ofrecen desde ahora descuentos en sus tarifas a aquellos que puedan probarles digitalmente que han realizando más de 5 000 pasos durante el día.
Mientras que pacientes y doctores en Alemania resisten hasta ahora con éxito a la puesta en funcionamiento de una tarjeta electrónica de seguro médico que contiene toda la historia médica del paciente, Google y Apple presiden de los conflictos y las negociaciones transformando el smartphone de un aparato-fitnnes a un verdadero centro de salud digital. Para un manejo óptimo de la salud en smartphone, Google Fit y Apple HealthKit piden las prescripciones digitales de los médicos, los resultados de los laboratorios de análisis incluyendo la medicación, así como la confiscación de sus hábitos alimenticios.
Mediante la comprensión y la desencriptación del genoma humano, Google busca obtener la supremacía sobre los datos. Presentando en junio de 2014 su software de tratamiento de datos genómicos, Google lanzaba la plataforma más importante de su proyecto Google Genomics. Y ya los dos mayores bancos de genomas en el mundo cargan la infraestructura del cloud de Google del análisis y el tratamiento de esos datos.




All data are creditdata — Google, sistema operativo de la vida

“Nosotros no somos los clientes, somos los productos” de Google, Facebook, Twitter y consortes. Con el favor de las divulgaciones de Snowden y del debate sobre la vigilancia masiva por los servicios secretos y sus asociados económicos privados, el mensaje entra poco a poco en las mentes. Muchos creyeron por mucho tiempo que Google era esencialmente sólo un motor de búsqueda y que la creación de un banco de datos de todas las búsquedas efectuadas, incluyendo los resultados “pertinentes”, servía primeramente para volver disponibles ofertas o conocimientos. Mientras tanto, sin embargo, ya no suena paranoico decir que el análisis de los vínculos particulares entre todas las peticiones individuales constituye la principal función del motor de búsqueda y que el motor de búsqueda en sí mismo no es sino la pieza central de una colección monopolizada de todos los datos relevantes de la vida. Es sobre esto que es edificada la posición de líder en el mercado de Google, en navegadores (Google Chrome), sistemas operativos para teléfonos portátiles (Android), servicios de videos en línea (Youtube) y de mensajería electrónica (Google Mail). Google ni siquiera oculta su acceso a todos los contenidos no-encriptados. La única manera de remediar esto, de frustrar a Google, es una comunicación encriptada de uno a otro punto.
El servicio de préstamo de Google, “Zestfinance”, utiliza según lo que ellos dicen más de 80 000 indicadores diferentes para verificar la fiabilidad del crédito de sus clientes y declara en consecuencia que “all data are creditdata” [“todo dato es pertinente para quien quiera dar crédito”]. La enorme cantidad de parámetros tomados en cuenta permite incluso un control más que detallado de la solvencia: ¿quién merece beneficiarse de un financiamiento de estudios o de un seguro de salud?
En el futuro, todos los objetos a cargo de nuestro entorno tendrían que tener un sistema operativo y estar conectados entre ellos y con nosotros. Gracias a su posición en el mercado y a su poder financiero, Google trabaja ferozmente para imponer su sistema operativo Android. Como prueba, sus recientes inversiones en empresas del dominio de los termostatos, los detectores de humo, los robots para el hogar, las cámaras de vigilancia, los coches sin conductores, los satélites, los drones, los cables submarinos de internet, los globos-internet. Para Google se trata de implantar su propio sistema operativo y dominar el acceso a la más vasta parte posible de la infraestructura de datos.




Bastante más que un negocio y un monopolio de la información

La descripción de las actividades de Google como sistema de adquisición y análisis de informaciones personales no es nueva. Pero éste no es el objetivo primordial de Google. De lo que se trata, para ellos, es de construir una nueva realidad.
Quien examina más de cerca la pieza central de Google se percata de que el motor de búsqueda ha sido programado de manera altamente manipuladora. No únicamente en el sentido pasado de moda de una publicidad tan dirigida como sea posible, sino más bien en lo que concierne a la propia accesibilidad de la información. Por medio de algoritmos complejos que sirven para jerarquizar y privilegiar las entradas, usuarios diferentes reciben respuestas diferentes a la misma pregunta. Con la ayuda de perfiles personales minuciosamente detallados, una influencia sutil y muy eficaz del usuario es ya posible en esta fase. Un acceso anonimizado a Internet es así un prerrequisito para evitar este tipo de manipulación.
El objetivo abiertamente declarado de Google es manifestar y desarrollar su posición privilegiada de acompañante personal y de manipulador smart. “Pronto —ha declarado el exdirector ejectivo de Google, Eric Schmidt— no se pedirá ya a Google hacer una búsqueda, sino ¿cuál es la próxima cosa que debo hacer?” En efecto, en su imaginación desbordante, Google organiza nuestra vida entera. Hay que decir que desde hace poco Google se dedica al estudio de la formación de la voluntad humana, gracias al proyecto Google Brain.




Totalidad smart y nuevo voluntarismo

A diferencia del régimen totalitario imaginado por Orwell, la cuestión de nuestra vida cotidiana, hoy, no es ya suprimir pensamientos y cortar de raíz los crímenes de pensamiento eliminando el vocabulario necesario para formularlos. El “panóptico digital” que Google, Facebook y otros controlan actualmente con más fervor incluso que sus asociados gubernamentales, no silencia ya a nadie, sino que alienta a todo el mundo a estarsiempre conectado. Antes que callarnos, se nos incita a ser exhibicionistas de nuestras tentativas de organización y a optimizar nuestra vida. Evidentemente, ya no se trata de constreñir, sino de volver dependiente. No más frases amenazantes y represivas, al contrario: es por la creatividad y la eficacia que el mundo multicolor y friendly de las aplicaciones de smartphones estimula nuestra “libre” puesta al desnudo. Los que rechazan esta difusión continua de uno mismo se vuelven sin duda sospechosos, pero no son automáticamente oprimidos. Ni siquiera quedan aislados, se aíslan a sí mismos.




Inicios de resistencias

Los que buscan desbaratar el espionaje de datos personales de todos los tipos o defenderse activamente frente a las extracciones de ADN o a las cámaras de vigilancia, tendrían previamente también que repensar estratégicamente la manera en que dan a conocer —o no— sus datos día tras día. Relacionar entre ellas mis diferentes actividades, centros de intereses, gustos, compras y comunicaciones en una sola identidad digital es el fundamento del poder de todas las herramientas de análisis policial. Métodos de separación de identidades contextuales permiten, por ejemplo, partir sin mucho esfuerzo su vida real en diversas identidades digitales
Así pues, llamamos a no disertar sin fin y con total impotencia sobre los principios de un internet libre y anónimo comparado con la realidad de la vigilancia, sino, primeramente, a utilizar las posibilidades de impedir la adquisición de datos en nuestra vida cotidiana y, segundo, a atacar resueltamente esas incursiones cotidianas.




Kick glassholes

¿Y si se estremeciera el poder de formateo social de Google oponiéndole un precedente que crea un signo emblemático e inolvidable de rechazo? Los Google Glass son una excelente oportunidad por su carácter muy controvertido para una amplia parte de la población. Google es extremadamente sensible ante las resistencias sociales. Así se creó una gran inquietud cuando, el año pasado, los servicios de transporte de Google en San Francisco fueron bloqueados y atacados repentinamente. Unos activistas se habían movilizado contra el enorme aumento del precio de las viviendas en los alrededores de las paradas donde pasan los autobuses de lujo climatizados que llevan a bordo a los empleados super-asalariados que tienen como destino la multinacional del Silicon Valley.
Concretamente: si le quitamos los Google Glass de la nariz a la persona que tengamos enfrente de nosotros en el metro o que nos crucemos en la calle, es verosímil que la discusión sobre la vigilancia y la absorción continua de datos nacerá por sí misma. ¿Quién quiere ser grabado, filmado o fotografiado a sus espaldas, todo esto combinado con la geolocalización exacta, e inmortalizada sobre los discos duros de Google? ¿Quién quiere ser “googleizado” e identificado a primera vista por cada “glasshole” gracias al banco de imágenes disponibles en internet? En los Estados Unidos, el software de la aplicación de reconocimiento facial para los Google Glass recurre inmediatamente a un banco de datos de 450 000 delincuentes sexuales. ¡Nuestra vida, para los diseñadores del programa, estaría claramente más segura si supiéramos en cada instante a lado de quién nos encontramos!
Proponemos pedir a los smart-caballeros y smart-damas quitarse sus lentes o si no hacerlo por ellos. Siendo la meta, mediante la confrontación cotidiana con esos lanzadores de modas tecnófilas benévolas, volver poco atractivo el ser un tecno-nerd 24/7 Google y abrir debates sobre la adquisición y el procesamiento de datos personales. Algunos altercados serios ya han tenido lugar en los Estados Unidos en torno a esto, tras la preocupación justificada de no ser furtivamente escaneados y grabados. Muchos bares y clubes participan en la campaña contra los “glassholes” y los echan fuera para proteger a su clientela. No sin razón, la salida de los Google Glass en Europa ha sido pospuesta a 2015, mientras que en Inglaterra, donde todos están acostumbrados a una videovigilancia permanente, están disponibles desde finales de junio de 2014 [N. T.: Google ha anunciado desde entonces poner una pausa indefinida a la comercialización de sus lentes].




No seamos sus networkers, no colaboremos más, estropeemos la red

Su idea de trabajar en red nos encadena, en cuanto fuentes humanas, como “nodos” en una red que integra a todo y a todos de forma global. Su visión completamente basada en la red, y con ello controlada, de una sociedad tecnocrática puede existir perfectamente sin ninguna clase de relaciones humanas directas. Al contrario: está pensada precisamente para destruir estructuras sociales tradicionales, como por ejemplo los vecindarios solidarios, basados en el apoyo mutuo y la amistad. Estas estructuras humanas “anticuadas” son menos fluidas y, por tanto, menos manejables y explotables en el actual nivel avanzado del capitalismo cibernetizado. Cuanto más seamos unos nodos aislados dentro de su red, tanto más nos acomodaremos y contribuiremos a un mundo capitalista estable, cibernético y real. De hecho, la diferencia entre un “mundo real” y un “cibermundo” ha dejado de existir. Hemos ya alcanzado una era posinternet, porque nuestro mundo está completamente penetrado por internet.
No sólo nuestros avatares, también nosotros mismos estamos restringidos por las limitaciones de su medio. Ellos sostienen que nos están acercando los unos a los otros, pero en realidad ellos nos están separando los unos de los otros. Y es esta misma distancia la que aumenta nuestra dependencia de su medio.
Cuantas más cosas creemos poder resolver rápidamente con nuestros smartphones y notebooks, tanto más se condensa y se acelera nuestra vida cotidiana. Somos invitados permanentemente a contribuir, a autooptimizarnos, a trabajar. No ganamos tiempo, lo perdemos bastante en su red, trabajando para ellos. La única cosa que realmente “ganamos” es dependencia.
Somos perfectamente conscientes de que la red ofrece algunas posibilidades para coordinar nuestra vida política a través de grandes distancias. Tampoco hemos olvidado las posibilidades de movilización y comunicación a corto plazo que facilitaron los medios sociales en los levantamientos de los últimos años. Pero por más que evaluemos los pro y los contra, nuestro balance general es claramente negativo.
No estamos ante un “desarrollo” social neutro guiado por la tecnología, al igual que no puede existir un “proceso” neutral de gentrificación de áreas urbanas. Estamos ante un ataque tecnológico contra nuestra vida social entera que es completamente intencionado e impulsado de forma agresiva con la ventaja para una concentración de poder gigantesca e inédita. Teniendo esto en cuenta, no tiene sentido permanecer en un nivel de crítica de la tecnología o glosar sobre el susodicho “Zeitgeist”, tal como suelen hacerlo los telenovelistas de la izquierda conservadora para garantizar una progresión tecnológica libre de fricciones.
Tenemos la urgencia de contraatacar a los enemigos de las relaciones sociales directas, los cuales son, por otra parte, fácilmente detectables. Tenemos que abandonar su red y sus reglas, bloquear su acceso a nosotros. Ha llegado la hora de la desconexión: ¡acceso denegado! Vincúlemonos con otros camaradas que resistan para minar juntos su ideología e infraestructuras de red. Atacarlas, atacar sus servidores y cortar sus fibras ópticas sería una respuesta adecuada a sus intentos de hacerse con nuestras vidas.

¡Pongámoslos fuera de línea!






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sábado, 27 de junio de 2015

Feminismo académico de clase media y Revolución Francesa: Zéromacho corrige la Declaración derechos de 1789 / Florence Gauthier






Feminismo académico de clase media y Revolución Francesa: Zéromacho corrige la Declaración derechos de 1789 


“¡Nuestras retatarabuelas no andaban a cuatro patas!”, protesta Florence Gauthier. El gran historiador marxista británico Edward P. Thompson habló repetidamente en sus últimos años de “la enorme condescendencia con el pasado” como de una aproximación, característicamente falsificadora de la historia, que estaba en la base de buena parte de las ideologías académicas explícita o implícitamente conservadoras de las última décadas. La gran estudiosa de la Revolución Francesa Florence Gauthier, miembro del Consejo Editorial de SinPermiso, es una de sus más consecuentes y distinguidas discípulas en este y en otros muchos puntos. En el texto que se reproduce a continuación, Gauthier polemiza con la enémisa falsificación pretendidamente “feminista” del legado democrático de la I República y de la Revolución francesas. (En los últimos meses se han publicado también en estas mismas páginas su texto contra la interpretación revisionista ahora a la moda de Olympe de Gouges, así como su famosa invectiva contra la interpretación revisionista –estalinista y liberal— de la Francesa como una Revolución “burguesa”.)





La asociación Zeromacho ha reescrito el texto de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789, porque habría sido “concebida por unos diputados que eran todos varones y en beneficio exclusivo de los varones: no valía ni para las mujeres ni para los esclavos”. Estupefacientes aproximaciones…

Por lo pronto, la Declaración de derechos no fue votada el 27, sino el 26, y sin la presencia del rey, quien no asistía a los trabajos de la Asamblea constituyente. ¿Por qué? Porque no tenía derecho a hacerlo: la Declaración establecía la separación de poderes y la supremacía del legislativo sobre el ejecutivo. El rey, no habiendo sido elegido por el pueblo, había perdido todos los poderes desde el comienzo de la Revolución, que transformó los Estados generales en Asamblea nacional constituyente tras la Revolución popular de julio de 1789.

Luego de votada la decaración de derechos, el rey se negó a aceptarla hasta que una gran manifestación popular organizada por las mujeres lo obligó a ello en las hornadas del 5 y 6 de octubre de 1789 y lo lleva a París [desde Versalles; T.] para que se entere de la Revolución jurídica que acababa de producirse en Francia conforme al Artículo 3 de la Declaración: “El principio de toda soberanía reside esencialmente en la nación”. La realeza había perdido la soberanía del reino, y su estatus no quedaba precisado: no será precisado sino más adelante, con la Constitución de septiembre de 1791, que establecía una aristocracia de los ricos y una monarquía constitucional. [2]



¿Cuántas Declaraciones de los derechos hubo en Francia?

La de 1789 declaraba unos derechos naturales del hombre y del ciudadano, en referencia a la teoríaa del derecho natural. Heredada del derecho romano, esta teoría se reconfiguró en el espació europeo occidental –el antiguo Imperio romano de Occidente— a partir del siglo XI.

Insisto en la concepción de la libertad por derecho natural por lo instructivo que resulta su conocimiento: el derrumbe del Imperio romano esclavista fue obra del común rechazo de los pueblos conquistados y de los esclavos, así como de las invasiones bárbaras que, entre los siglos II y V de nuestra era, lograron conquistar su libertad personal y política. El gorro frigio de los esclavos liberados se convirtió en el emblema de esta profunda revolución. Y el nombre “franco”, uno de los últimos pueblos bárbaros que alcanzaron la victoria final, perdió su significación étnica para convertirse en expresión de esta libertad contra la opresión. 

Es más: cuando una forma de feudalidad buscó imponer la servidumbre a los campesinos, lo que provocó fue una honda revuelta entre los siglos IX y XIV. Los campesinos, los artesanos, las propias ciudades, reivindican la libertad personal –contra la esclavitud y la servidumbre— y la libertad política dándose Cartas que precisaban los derechos de sus miembros en forma de libertades y franquicias.

Esta concepción popular del derecho, amalgamada con la rica tradición del derecho romano así refundido, se hizo aquí recíproca, extendiéndose a los dos sexos: así, en una comunidad aldeana, la asamblea de los habitantes de ambos sexos administraba el poblado y la agricultura, deliberaba y votaba. En el siglo XIV, la realeza, hasta entonces guerrera, comprendió que se le brindaba la ocasión de ampliar su poder político: se presentó entonces como protectora de esas libertades y franquicias convirtiendo a su justicia en tribunal de apelación encargado de resolver las disputas. Llegó al extremo de comprometerse en la defensa de sus súbditos contra toda tentativa de reestablecimiento de la esclavitud o de la servidumbre.

Esa constitución monárquica fue la primera forma de declaración del derecho natural de libertad personal y política de los súbditos del Rey de Francia, que entrañaba el derecho de resistencia a aquellas dos formas de opresión. [3]

Hubo dos Declaraciones de los derechos naturales del hombre y del ciudadano en el derecho constitucional francés: la del 26 de agosto de 1789 y la del 24 de junio de 1793, esta última votada por la Convención, nueva asamblea constituyente elegida por sufragio universal en septiembre de 1792.

En lo tocante a la de 1795 que encabeza la Constitución del Directorio, rompió con la teoríaa del derecho natural e instauró una cosa harto distinta: los derechos y los deberes del hombre en sociedad, tras haber reestablecido una aristocracia de propietarios…

A partir del Golpe de Estado de Bonaparte en 1802, que restauró la esclavitud en las colonias, no hubo ya más Declaraciones de derechos naturales en Francia, hasta… 1946, año en el que el Consejo Nacional de la Resistencia propuso reestablecer la de 1789, así como el derecho de sugrafio de las mujeres. [4]



¿Una Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano escrita en beneficio exclusivo de los varones contra las mujeres?

Comencemos por los Estados generales, institución creada por la monarquía en el siglo XIV que reunía a los mandatarios de las comunidades ya mencionadas. Lo cierto es que la monarquía no había convocado esos Estados generales desde el siglo XVII: ¡merecía el calificativo de “absoluta”!

En 1789 , el rey precisó el modo de elección del Tercer estado, es decir, del 97% de la población: una voz por cada hogar. El sufragio procedía en dos instancias: las asambleas primarias municipales enviaban sus diputados a la sede de la bailía, en donde los distintos agravios se fundían en un solo cuaderno y resultaban elegidos entre los presentes los diputados que irían a Versalles.

En las aldeas, como ya quedó dicho, no se excluía a las mujeres de las asambleas a causa de su sexo, y muy a menudo eran ellas las jefes de hogar. ¡No! ¡Nuestras retatarabuelas no andaban a cuatro patas!

Esta democracia popular se amplió con la Revolución: las asambleas primarias se reorganizaron como comunas municipales y siguieron reuniéndose, con su propio jefe, para organizarse y construir una soberanía popular efectiva.

Durante la Revolución se enfrentaron dos corrientes: una, democrática, defendía el mantenimiento de las asambleas primarias –en la que participaban las mujeres—; otra, favorable a la aristocracia de los ricos, puso todo su empeño en suprimir esas asambleas primarias.

Con la Constitución de 1791, la aristocracia de los ricos logró imponer un sistema censitario que restringía los derechos políticos conforme a criterios de fortuna y no admitía a ninguna mujer, ni siquiera rica: fue la primera ofensiva contra las asambleas primarias democráticas.

Pero la Revolución del 10 de agosto de 1792 tumbó esta Constitución y fundó una República democrática y social: la Convención, nueva cámara constituyente, fue elegida por las asambleas primarias. Mientras duró la Revolución, las mujeres participaron en las asambleas primarias, y no fue sino tras el golpe del 9 de Thermidor (27 de julio de 1794), que provocó la caída del partido de la Montaña, y con la Constitución censitaria de 1795, que la aristocracia de los ricos consiguió suprimir el sistema democrático de la Declaración de los derechos naturales.



¿Quedaban los esclavos fuera de la Declaración de derechos de 1789?

No, en absoluto. Los esclavos y la cuestión colonial estaban andaban de por medio.

Recordar brevemente el derecho romano nos permitirá adquirir perspectiva histórica: el derecho romano definía el derecho natural de todo ser humano a nacer libre, pero esa sociedad que llegó a ser esclavista terminó por contradecir ese principio ético subordinándolo al derecho de guerra, que permitía transformar en esclavos a los prisioneros: esa contradicción entre el derecho natural y el derecho positivo de los romanos estalló con la caída del Imperio y el posterior rechazo de la servidumbre en la Edad Media, y permitió que la ética del derecho natural se impusiera al derecho positivo.

Pero el descubrimiento del Nuevo Mundo incitó al rey de Francia –en el siglo XVII— a hacerse él mismo con un imperio colonial y a justificar la esclavitud con el Edicto de 1685…

Una vez más, la Revolución lo que hizo fue reestablecer el dispositivo medieval que imponía la ética del derecho natural al derecho positivo, como queda expresado en el Artículo 1 de la declaración de los derechos: “Los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos”. [5]
Ese artículo desencadenó el pánico del partido colonial esclavista, cuyos diputados se habían infiltrado ilegalmente en la Asamblea constituyente en ocasión del
Juramento del jeu de Pomme. Escribieron a los colonos de Santo Domingo (en enero de 1790) que la Declaración de los derechos era eminentemente peligrosa, y llegaron a calificarla, a causa de ese artículo, de terror de las colonias: se expresaba aquí el tema capital de la contrarrevolución, que luchó con denuedo por deshacerse de este texto desde que fue votado.

Por su parte, los esclavos se interesaron por la Declaración de los derechos y la hicieron suya abriendo el proceso antiicolonialista de la Revolución de Santo Domingo/Haití. Más tarde, la Convención dominada por el partido democrático de la Montaña sostuvo a la Revolución de los esclavos insurrectos aliados a los libres de color y abolió la esclavitud en las colonias francesas el 4 de febrero de 1794: se inauguraba así una experiencia de descolonización que sólo fue interrumpida por el golpe contrarrevolucionario del 9 de Thermidor.

La contrarrevolución consiguió suprimir toda referencia a los derechos naturales, como he recordado más arriba, con la Constitución de 1795 y, luego, con el reestablecimiento de la esclavitud por Bonaparte en 1802. Pero Bonaparte fue derrotado luego de haber provocado la independencia de Haití en 1804. [6]

Y la cosa se comprende perfectamente: la conquista de un nuevo imperio colonial francés se hizo, entre 1802 y 1946, sin Declaración de derechos naturales…



¿De dónde viene la leyenda de una Declaración de los derechos de los varones esclavistas?

La supuesta misoginia de la Declaración de 1789 es reciente y viene de una “feminista” estadounidense, Joan Scott, [7] empeñada en leer “hombre” como “varón” en prenda de su doble ignorancia: la de la historia que acabo de recordar sumariamente y la de la gramática francesa que, como enseñan todos los diccionarios, emplea también la palabra “hombre” para designar o el colectivo del género humano o el individuo humano.

Zéromacho ha hecho suyas esas ignorancias, obvio es decirlo. Pero también tiene la voluntad de introducir las especificidades identitarias como medio para promover la igualdad de derechos entre los dos sexos. ¿Es un buen método?

- La diversidad identitaria es ilimitada, como la de los espíritus y la de las opiniones: el derecho de expresión libre de opiniones es, por lo mismo que no admite trabas, tampoco puede hacer prevalecer unas opiniones sobre otras.  Nos las vemos aquí con la reciprocidad del derecho de libertad personal, y Zeromacho no puede, pues, imponer su opinión sin violarla.


- Pero Zeromacho se inventa una Declaración de 1789 hecha por uno diputados a los que se empeña en enclasutrar en una especificidad identitaria, de todo punto ficticia, de varones esclavistas.

¿Se está acaso condenado a fragmentar a la humanidad en identidades específicas encapsuladas destinadas a hacerse la guerra a perpetuidad a fin de hacer prevalecer como dominantes sus respectivas opiniones?

Pues no. Hay quien lo ha pensado mejor: la unidad del género humano reúne, en términos de derechos, lo que es común a todos sus miembros, a fin de poner fin a la guerra permanente de las opiniones que quieren imponerse. La idea de reciprocidad del derecho significa: jo poseo un derecho, todos los seres humanos sin distinción lo poseen también, y de aquí la igualdad en derechos del género humano y el deber de todos de respetar ese mismo derecho de los otros.

Respete, así pues, Zeromacho, el derecho de libertad de opinar sin empeñarse en imponer su propia opinión, que así respetará la universalidad de ese derecho. O, si así quiere decirse, la ilimitada diversidad de los espíritus, de las creencias y de las opiniones.



NOTAS:  [1] Véase : zeromacho.wordpress.com.  [2] Albert MATHIEZ, La Révolution française, (1922-27) Bartillat, 2012 ; Archives Parlementaires, 1787-1799, luego de 1867 + de 100 vol., consultables en Gallica. [3] Véase, del gran historiador Marc BLOCH, Les caractères originaux de l’histoire rurale française, Paris-Oslo, 1931, así como : Rois et serfs, (1920) Paris, 1996. Véase también : Brian TIERNEY, The Idea of Natural Rights, 1150-1625, Michigan/Cambridge UK, 1997. [4] Véase Florence GAUTHIER, Triomphe et mort du droit naturel en révolution, 1789-1795-1802, (1992) Syllepse, 2013. También : Les Constitutions de la France depuis 1789, Garnier-Flammarion, Jacques GODECHOT éd. [5] Florence GAUTHIER, « Compte-rendu du livre de J-F Niort, Le Code noir », en la web : lecanardrepublicain.net/spip.php ?article668. [6] Sobre la Declaration de los derechos y las colonias, F. GAUTHIER, Triomphe et mort, op. cit. et L’Aristocratie de l’épiderme, CNRS, 2007. [7] Véase la version castellana de mi artículo sobre Olympe de Gouges en SinPermiso : « Olympe de Gouges: ¿historia o mistificación? »

 Florence Gauthier (Université Paris 7-Diderot) es miembro del Consejo Editorial de SinPermiso

Traducción para www.sinpermiso.info: Mínima Estrella y Antoni Domènech



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jueves, 25 de junio de 2015

Estamos en guerra / Ángeles Maestro





Estamos en guerra 



Mientras las noticias, y al parecer el interés de la gente, se centran en quién gobernará ayuntamientos y Comunidades Autónomas decisiones de gran trascendencia para nuestras vidas se han tomado y se están tomando sin que la inmensa mayoría se entere.
A pesar de que en muchos lugares no vaya a haber grandes cambios —las opciones de gobiernos que se abren en la mayor parte de los gobiernos autonómicos se circunscriben al PP apoyado por Ciudadanos o el PSOE apoyado por Podemos— los cimientos de una Transición que dejó todo atado y bien atado empiezan a resquebrajarse.

Aparentemente está todo controlado. La herramienta fundamental del poder para disciplinar a los gobiernos de todos los niveles —el pago de una gigantesca deuda pública y la reducción del déficit— tiene todas las garantías legales para que funcione.
El artículo 135 de la Constitución, el Tratado de Estabilidad de la Eurozona y la Ley Orgánica 2/2012 [1] obliga a cada ayuntamiento, a cada gobierno autonómico, al Estado y a la Seguridad Social a reducir drásticamente déficit y deuda [2] y a renunciar a políticas sociales expansivas si no quieren correr el riesgo de ser intervenidos. En 2014 los gastos destinados a la función “Deuda Pública” supusieron el 18,9% del PIB [3], es decir, en torno a los 200.000 millones de euros y muy cerca de la mitad de los Presupuestos Generales del Estado. La situación del Estado en cuanto a la Deuda puede considerarse como el promedio de las diferentes administraciones municipales y autonómicas.



A pesar de esta evidencia que reduce a meras cartas a los reyes magos cualquier programa electoral —como bien se está demostrando en Grecia— ninguna opción política que haya obtenido representación, excepto las CUP en Cataluña, planteaba con claridad la necesidad de oponerse al pago de la Deuda para satisfacer las perentorias necesidades de millones de personas.
En estas condiciones los grandes poderes públicos y privados, de aquí y de fuera, en principio nada deberían temer. Los partidos que mejor han representado hasta ahora sus intereses siguen gobernando en la mayor parte de los territorios, y los que han emergido, si bien en un primer momento cuestionaban el pago de la Deuda y la pertenencia a la OTAN, han retirado rápidamente tan incómodos planteamientos.

Nada que afecte al poder del capital está explícitamente sobre la mesa y sin embargo tienen miedo; no a ninguna fuerza política concreta sino al pueblo. Saben, ellos mejor que nadie, que no hay salida previsible a la crisis y que no tienen otro programa que no sea recortar salarios, pensiones y derechos sociales. Y sus temores crecen en la misma medida que disminuyen los de quienes cada vez tienen menos que perder.

El problema de aquellos que a pesar de la crisis siguen engordando sus beneficios, tanto por la destrucción de empresas y la concentración de capital, como por el brutal incremento de la explotación, no es Podemos. Son los riesgos de la inestabilidad, dicen.
Es el desasosiego que con tanta claridad reflejaba Jean Claude Juncker, actual Presidente de la Comisión Europea cuando decía: “Sabemos lo que tenemos que hacer. Lo que no sabemos es cómo hacerlo y que nos sigan votando”. Planteamiento inquietante porque si no es probable que cambien sus políticas el interrogante es qué harán cuando no tengan los votos que las respalden.
En otras palabras es lo que sentenciaba el gran gurú de la derecha norteamericana Samuel P. Huntington “la más importante distinción política entre los países no es la referente a su forma de gobierno, sino a su grado de gobierno” [4]; es decir su estabilidad interna y su alineamiento detrás de los EEUU.



Y en situaciones de crisis tan profunda como la actual, cuando las posibilidades del sistema para amortiguar la lucha de clases mediante concesiones sociales son prácticamente nulas, el fascismo y la guerra se expanden.

La mano invisible y el puño de hierro
Juan Carlos abdicó apenas ocho días después de una elecciones europeas en las que los partidos del Pacto de la Transición, y por ende sostenedores de la monarquía, sufrieran un espectacular retroceso. Bastaron sólo cinco días tras los comicios municipales y autonómicos para que se anunciara la visita del Secretario de Estado de los EEUU para firmar el acuerdo bilateral que convertirá a la Base de Morón en sede permanente del USAFRICOM (Mando de los Estados Unidos para África). El objetivo es instalar allí de forma permanente la Fuerza Especial de Respuesta de Crisis del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos (SP MAGTF Crisis Response). La mera hipótesis de un cambio político que introdujera alguna inseguridad para sus intereses les ha hecho, también ahora, reaccionar rápidamente.

Como señala el comunicado de la Plataforma Global contra las Guerras [5], la finalidad de la visita, cancelada por un accidente del mandatario americano, era claro: “Esta fuerza aerotransportada de despliegue inmediato, a las órdenes inmediatas del USAFRICOM, constaría de un retén permanente de 850 marines con sus medios de proyección, ampliables a 3.500 en caso de crisis, con capacidad de desplegarse en 9 horas al corazón de África, como cabeza de puente para una intervención a mayor escala. Pero podría también ser puesto a disposición del USCENTCOM (Mando Central de los Estados Unidos) para un despliegue semejante en cualquier punto de Oriente Medio o del Mediterráneo oriental”.



Para tener una idea del grado de vasallaje del Gobierno (el del PP y el del PSOE, que fue quien inició el trámite) y su complicidad con las políticas imperialistas baste tener en cuenta que, pese a las gigantescas presiones recibidas, ningún país africano aceptó nunca albergar la sede del USAFRICOM [6]. La destrucción de Libia por los bombardeos de la OTAN en apoyo de los “rebeldes”, ahora reconvertidos en supuestos enemigos, y su posterior invasión permitió la instalación en Benghazi de dicho Comando estadounidense. Allí estuvo menos de un año, hasta que el 11 de septiembre de 2012 el Consulado de EEUU en esa ciudad fue asaltado y destruido resultando muerto, entre otros, el propio embajador norteamericano.

La firma de ese Convenio se inscribe en la trayectoria de intervención permanente de una potencia extranjera que inició la Dictadura y a la que han venido plegándose los diferentes gobiernos desde la Transición. Todos ellos, supuestamente tan patriotas, han ido ampliando la presencia militar de EEUU, han aumentado la implicación del estado español en todo tipo de intervenciones militares y, en un ejercicio más de cinismo, han renunciado a preguntar si los barcos o aviones que cruzan nuestro territorio llevan o no armamento nuclear.

Es decir, el bipartidismo que ahora se tambalea está formado por dos partidos que han pisoteado nuestra soberanía y han incumplido sistemáticamente todas las condiciones incluidas en el “SÍ” en el Referéndum de la OTAN de 1986. Esos son los partidos que ahora seguirán gobernando en coalición con las nuevas fuerzas políticas en la mayor parte del territorio.
Con la decisión actual del Gobierno, que sin duda contará con un amplísimo respaldo parlamentario, además de someter a los pueblos en los que hay instalaciones militares norteamericanas —especialmente a Morón— a un riesgo más que probable de atentado, sitúa al conjunto de la población en la diana preferente de ataque desde cualquiera de los múltiples frentes de guerra de EEUU. Máxime cuando los tambores de guerra en la propia Europa suenan cada vez más fuerte y más cerca, y cuando no cabe la menor duda de que la presión de la crisis y del complejo militar industrial norteamericano está acercando cada día el riesgo de una guerra a gran escala.



Y es que como señala el Foro contra la Guerra Imperialista y la OTAN [7]: “Estamos en guerra no es una proclama, es una descripción de la realidad. Una realidad que nos negamos a aceptar para evitar reconocer que somos cómplices, o admitir el riesgo que implica permanecer pasivos frente a la escalada belicista de la coalición occidental de la que formamos parte.
Esta crisis general del capitalismo no nos permite preocuparnos sólo de los problemas sociales y cerrar los ojos ante la guerra porque está lejos y vemos a los muertos como si fueran ficciones cinematográficas”.

Las palabras de Thomas Friedman, asesor de Madeleine Albright no dejan lugar a dudas: “Para que la globalización avance es imprescindible que EEUU actúe con toda su omnipotencia. La mano invisible del mercado jamás funcionará sin el puño invisible. Mc Donald’s no prosperará sin la Mc Donnell Douglas que ha construido el F15. El puño invisible que garantiza un mundo seguro para Silicon Valley se llama, ejército, aviación, marina y Cuerpo de Marines de Estados Unidos” [8].

Por eso, porque los partidos emergentes van a recibir la dosis de presión necesaria de tal forma que “algo cambie para que nada cambie”, los pueblos no podemos seguir mirando para otro lado cuando el fuego se propaga y llega cada vez más cerca.
Por dignidad, por la imprescindible solidaridad con otros pueblos y porque estamos en el punto de mira: ¿Hay alguien ahí?




Notas:
[2] La Deuda, ahora equivalente al 100% del PIB, debera ser del 60% en 2020 y el déficit estructural deberá ser 0.
[3] Estos datos proceden del Programa de Estabilidad enviado por el Gobierno en 2014 a la Comisión Europea. Pag 59.http://www.mineco.gob.es/stfls/mineco/comun/pdf/Estabilidad_2014_2017.pdf
[4] Huntington, S.P. Political Order and Political Decay
[6] El USAFRICOM entró en funcionamiento en 2007 durante el mandato de Georges W. Bush y tuvo que instalarse en Stuttgart (Alemania) ante la negativa de todos los gobiernos africanos a aceptar su instalación. No obstante, tropas estadounidenses e israelíes están instaladas de forma permanente en la ex-colonia francesa de Djibuti.
[8] Thomas Friedman, asesor de Madeleine Albright. The New York Times, 28-3-1999. Al mes siguiente se celebraba en Washington la Cumbre de la OTAN, coincidiendo con los bombardeos de la Alianza sobre Belgrado, en la que se decidía entre otras cosas, que su zona de intervención abarcaba cualquier lugar del planeta donde estuviera en peligro la seguridad energética de los países miembros o en caso de migraciones masivas. 


Ángeles Maestro,  Médica, militante de Red Roja



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martes, 23 de junio de 2015

Legalidad e indecencia / Gregorio Morán




Legalidad e indecencia


SABATINAS INTEMPESTIVAS
Admitir que se trataba de “la flor y nata” no lo diría ni un gacetillero del mundo de las finanzas, porque las únicas flores que les esperan ya son las mortuorias desde que las amantes se han puesto remisas a la ternura sin IVA. Respecto a “la nata”, tiene connotaciones poco agradables, porque los únicos animales que ordeñan son de dos patas y en general varones. Estoy hablando del Consejo Empresarial para la Competitividad, los que cortan el bacalao de la economía española. Telefónica, BBVA, La Caixa, Mercadona, El Corte Inglés… Se reunieron el martes, 26, después de recoger los detalles de lo ocurrido el domingo en los comicios municipales y autonómicos. ¿Y a que ustedes no saben qué decidieron? Como el horno no estaba para bollos, hablaron de fútbol, así, literalmente, como esos parados de larga duración y más hambre que vergüenza gritan “hemos ganado” en los campos de fútbol que nunca fueron suyos. Sí señor, así, con dos cojones, que la situación no está para opinar. Fútbol, y convocar la próxima reunión a ver si la cosa se va aclarando.



Ya sé que es una simpleza decirlo, porque no hay generación que prevea su inestable futuro, pero la mía, que ya se está despidiendo, lo hace con un atracón de basura y desencanto difícil de encontrar en el pasado. ¿Quién es más chorizo, el convergente Prena­feta o el pepero Bárcenas? Si esperamos que lo decidan los tribunales nos jubilará la vida. La elección es difícil pero de una actualidad política ­absoluta. ¡Pobres periodistas recién salidos de esas guar­derías donde se dan clases de cómo agradecer a los poderes los servicios prestados! ¿Para qué creen ustedes que los ­cerebrinos del Parlament pidieron que les iluminara Luis Bárcenas sobre los paraísos fiscales? Les podría dar yo una docena de nombres ca­talanes expertos en la ma­teria; porque para sacar hay que tener.
El Parlament, dominado por cierta cretinez parlamentaria no exenta de desvergüenza social, acepta que declare sobre los Paraísos Perdidos del Dinero nada menos que Bárcenas. Como es bastante más listo que la media de bandarras que los dioses nos concedieron, aceptó y de buena gana; primero le decía al PP que aún tiene mucho que contar pero sigue callado, y a los lumbreras parlamentarios creerse que están ante lo más parecido a Henry Kissinger que se encontrarán en su vida. Considero genial ese momento en el que en respuesta a una parlamentaria, facción sardana, dijo Bárcenas con ese cinismo que mamó desde la más tierna infancia: “Las ayudas al PP, a diferencia del 3% de las comisiones de ustedes, se hacía en definitiva por amistad, cariño…”. “¡Me ha llamado usted cariño!”, replicó indignada. “Disculpe, disculpe, me ha interpretado mal, quiero decir por cariño, jamás se me ocurriría dirigirme a usted en esos términos” (dijo Bárcenas, y cito de memoria). Mientras ese viejo zorro debía estar mirando a aquella madama con ese desprecio de los señoritos a las herederas autóctonas de Gracita Morales.




Pero no hemos resuelto el dilema: ¿ha quedado claro quién es más chorizo, si el arrogante Bárcenas o Prenafeta, el de la pena de telediario, aportación jurídica del tripartito, ya perfectamente recogida por el ministro Fernández, afectadísimo por una cabeza que se inclina, la de Rato, bajo la mano imperiosa de un policía? ¿Prenafeta o Bárcenas? Si metiéramos al gran Millet la cosa quedaría muy descompensada, por eso apelaron a Bárcenas. Basta que usted eche una mirada a los diarios.

El espacio dedicado a la declaración de Bárcenas fue inconmensurablemente mayor que el de Prenafeta –allí donde apareció algo– y les advierto que escuchar la chulería del personaje frente al personal parlamentario tenía algo de berlusconiano –si hay algún periodista en Barcelona que no le deba un favor, que lo diga, que lo diga, porque Prenafeta es como una agencia de colocaciones para periodistas en dique seco y con tragaderas– .Y además no hay color, comparar a un arrogante deportista de montaña, con la mochila llena de papel moneda y esposa con más pieles que una lapona, frente a ese prodigio de sensibilidad artística que es Prenafeta, don Luis el Muñidor, ¡que lee a Leopardi y en italiano! Desde aquel asesor de Palermo, detenido en Milán, Marcello dell’Utri, asesor de Berlusconi, que se dedicaba a la bibliofilia, no hay en nuestro mundo catalán algo similar. La arrogancia de Bárcenas tapó las marrullerías del más importante corruptor de mayores de la historia moderna de Catalunya. Todo legal, todo indecente.



Oh, aquel periodismo que soñamos y que nunca vimos. Se me vino a la cabeza mientras contemplaba a los tres delegados del FMI que han visitado España para decirnos lo que debemos hacer para que ellos sean más ricos y nosotros nunca salgamos de pobres, que en definitiva es un objetivo bancario cargado de sentido. Contemplé en imágenes fijas a Helge Berger, el jefe, alemán, bastaría con ver su traje de raya gruesa, esos que definen tres conceptos: ser financiero, ser alemán y ser el jefe. A su lado un latino, Sebastián Sola, flaquito sin necesidad de gimnasio y esa mirada larga que se les pone a los actores secundarios después de años de hacer lo mismo o parecido. El menos fotografiado, Andreas Adriano, una sombra no más, hijo de emigrantes al paraíso gringo probablemente. Tres ejecutores de la economía de mercado. Libertad de despido, subida del IVA y copagos en sanidad y educación.

Busqué datos biográficos, porque hasta los killers de la economía han tenido madre, pero no encontré mucho. Currículums larguísimos de empleados en diversos mataderos bancarios; veteranía en despedazar el ganado, pero poco más. Nada exótico sino todo lo contrario en ese selecto gremio. Ocurre con nuestro delegado del FMI en España, Luis Linde, con uno de esos currículos que de creértelos te convertirían en un tipo de dudosa moralidad y equívoco sentido de la decencia, con esa cara amorfa que se les pone a los bancarios –no digo banqueros, sino bancarios, que son cosas muy diferentes– cuando se les expone mucho a la luz y parecen batracios, porque todo en ellos es indefinido: el color, las extremidades, la mirada, la ropa… Puede estar usted escuchándoles media hora, que es un medida de tiempo importantísima para quien cuenta las unidades en transacciones internacionales, un cambalache legal que se concierta en décimas de segundos. Y si le encontrara por la calle no le reconocería.

Este desecho de tienta bancario toreó siempre en plazas fecundas pero blindadas a la decencia, ha repetido que los trabajadores fijos deben desaparecer, que el IVA debe subir y que los salarios han de comprimirse todos… salvo el suyo, estratosférico desde el principio, y que por decisión legal e indecente se ha ascendido él mismo en un 6%.

¿Lo ven? Ahí está la diferencia entre la legalidad y la decencia. Y no sé si estos frívolos indecentes serán conscientes de que conforme la distancia entre decencia y legalidad se vaya ensanchando se está creando el ambiente necesario para que la realidad estalle. Porque leyes son lo primero que dicta una clase o un partido dominante cuando alcanza el poder. Hacerse Estado de derecho. ¿Se acuerdan de Franco? ¿Alguien duda que la jurisprudencia del periodo nazi fuera de las más elaboradas de cuantas existieron en el siglo XX? Uno de los líderes de Podemos, el profesor Errejón, es un estudioso de Carl Schmitt –como ya lo fueron personajes tan dispares como Torcuato Fernández Miranda y Enrique Tierno Galván–. Sin Carl Schmitt –con­denado por las tropas aliadas a varios años de reclusión por su papel decisorio en la jurisprudencia hitleriana– no se hubiera alcanzado tan excelso nivel jurídico en la indecencia.

Estamos alimentando un estallido social que tiene como fuente la diferencia abismal entre lo legal y lo decente. Y estos majaderos que nos gobiernan hablan de legalidad con las bocas indecentes de Mariano Rajoy y Artur Mas. Como ayer hicieron Aznar y Pujol, tan vecinos, tan socios, tan patriotas.

Gregorio Morán



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