jueves, 31 de diciembre de 2015

Petardos de fin de año / Manlio Dinucci





Petardos de fin de año 

La reciente publicación en Estados Unidos de la lista de lugares seleccionados para ser blancos de ataques nucleares estadounidenses durante la guerra fría no tiene absolutamente nada que ver con un hipotético deseo de colaborar con los historiadores. En realidad es una advertencia, por no decir una amenaza, dirigida a Rusia… porque Estados Unidos sigue teniendo la posibilidad de destruir esos lugares.




En su película “Dr. Strangelove o cómo aprendí a dejar de preocuparme y a amar la bomba” (1964), Stanley Kubrick presenta la concepción de un golpe nuclear que, en aras de ser totalmente disuasivo, debe desencadenarse o proseguir más allá de la destrucción del bando del propio atacante. La locura de un general estadounidense provoca la apocalipsis sin que nadie puede evitarlo. En aquella época, el Pentágono aseguró que la situación que describía Kubrick no podía llegar a producirse en la vida real. Los historiadores han demostrado posteriormente que, después de impartirla, no había de hecho ninguna posibilidad de anular la orden de ataque nuclear.

Para garantizar la seguridad de personas y animales, en ciertos casos se prohíbe el uso de fuegos artificiales por el fin de año, sobre todo tratándose de los petardos más potentes. Y para que todo el mundo se entere, la noticia se ha publicado de manera bien visible en los medios de prensa. Pero esos mismos medios de prensa esconden otras noticias que, si fuesen publicadas como se debe, harían estallar la burbuja de la realidad virtual en la que esos medios nos mantienen atrapados.
Por ejemplo, la National Archives and Records Administration (NARA), o sea los archivos del gobierno estadounidense, publicó este 22 de diciembre un expediente de 800 páginas, que hasta ahora se había mantenido en secreto, con una lista de los miles de lugares de la URSS, China y… Europa occidental que Estados Unidos tenía previsto destruir con armas nucleares en tiempos de la guerra fría.

En 1959, el año al que se refiere la «lista de blancos» redactada en 1956, Estados Unidos ya disponía de más de 12 000 ojivas nucleares con una potencia de 20 000 megatones, equivalente a un millón y medio de bombas como la utilizada contra la ciudad japonesa de Hiroshima, mientras que la URSS tenía un millar de ojivas y China ni siquiera tenía armamento nuclear. Al verse en posición de superioridad, incluso en materia de vectores (o sea en cantidad de bombarderos y misiles), el Pentágono veía un ataque nuclear como algo realizable. Su plan preveía la «destrucción sistemática» de 1 100 aeródromos y de 1 200 ciudades. Moscú sería destruida con el uso de 180 bombas atómicas, Leningrado con 145 y Pekín con 23. Numerosas «zonas habitadas» serían destruidas mediante «explosiones nucleares al nivel del suelo para acrecentar la lluvia radioactiva». Entre esas zonas se hallaba Berlín Oriental, a pesar de que el bombardeo nuclear contra el sector este de Berlín habría tenido «consecuencias desastrosas para el oeste de Berlín».
El plan nunca llegó a ser puesto en práctica porque la URSS, que había realizado su primer ensayo nuclear en 1949 –cuando Estados Unidos ya había acumulado unas 230 bombas nucleares desde 1945–, se dotó rápidamente de la capacidad necesaria para golpear a Estados Unidos.
¿Por qué los archivos nacionales estadounidenses decidieron publicar ahora «la lista más amplia y detallada de objetivos nucleares que sea desclasificado hasta el momento»? Esto no es una simple casualidad ya que el jefe de los archivistas de NARA es nombrado directamente por el presidente de Estados Unidos.
La publicación de la «lista de blancos» es una clara advertencia dirigida a Rusia y China, países a los que se pone así indirectamente en conocimiento del poderío nuclear de Estados Unidos.

A un costo de 1 000 millones de dólares, Estados Unidos ha emprendido un plan de ampliación de sus fuerzas nucleares con 12 nuevos submarinos de ataque –portador cada uno de 200 ojivas nucleares– y con 100 nuevos bombarderos estratégicos –portadores de más de 20 ojivas nucleares cada uno. Y mientras está a punto de almacenar en Italia y en otros países de la OTAN sus nuevas bombas B61-12 para el primer golpe nuclear, Estados Unidos sigue desplegando en Europa el «escudo antimisiles» que debería «defender» ese continente. El pasado 12 de diciembre se activó, en la base de Deveselu (Rumania), la primera batería terrestre de misiles estadounidenses de la «defensa» atribuida a la OTAN. Seguirá después la activación de otra batería similar, en Polonia, que contará con 24 misiles Aegis, ya instalados a bordo de 4 buques de guerra estadounidenses desplegados en el Mediterráneo y en el Mar Negro.
Moscú advirtió, el 25 de diciembre, que dado el hecho que también son capaces de lanzar misiles nucleares de mediano alcance del tipo Tomahawk, la puesta en servicio de esas baterías constituye una evidente violación del Tratado INF, que prohíbe el despliegue en Europa de misiles nucleares de alcance medio con bases terrestres.

Así que Rusia anuncia contramedidas, entre las que se encuentran nuevos misiles intercontinentales móviles montados en vehículos automotores y en trenes que se mantendrán constantemente en movimiento para evadir un primer golpe nuclear. Y ya Rusia está utilizando contra el Emirato Islámico sus bombarderos estratégicos, que a la vez se entrenan así en la realización de maniobras similares a las que exigiría un ataque nuclear.
Nadie sabe actualmente qué ciudades pueden estar ahora en la «lista de blancos» nucleares de Estados Unidos. Lo que sí es seguro es que en la lista rusa se encuentran las bases de Estados Unidos y de la OTAN en Italia.

Pero los medios de prensa prefieren no hablar de eso, mientras se dedican a lanzan mensajes de alarma sobre el grave peligro de los fuegos artificiales.

Manlio Dinucci



***

miércoles, 30 de diciembre de 2015

El Estado Mayor Conjunto denuncia la influencia de los halcones liberales sobre la Casa Blanca / Thierry Meyssan



¿Pueden los militares influir en los políticos o deben limitarse a obedecerlos, aunque los vean cometer errores? El coronel James H. Baker, actual estratega del Pentágono, abordó este tema en un célebre artículo. Este es también el sentido del artículo de Seymour Hersh sobre cómo el Estado Mayor Conjunto estadounidense estuvo advirtiendo constantemente a la Casa Blanca sobre las operaciones de la CIA en Siria y en Ucrania. Hace varios meses que el complejo militaro-industrial, el ex director de la DIA y el ahora ex secretario de Defensa vienen multiplicando las críticas sobre la política del presidente Obama.








Los generales Michael T. Flynn, ex director de la agencia de inteligencia del Pentágono (DIA), y Martin Dempsey, ex jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos (JCS), posan con sus esposas. Después de haber obedecido en silencio, hoy arremeten contra la influencia de los halcones liberales sobre la Casa Blanca. Para ambos generales, Washington debería actuar como un socio confiable para Moscú, en vez de seguir jugando sucio en Siria y Ucrania.


Desde la realización de la Conferencia de Ginebra, en junio de 2012, Estados Unidos ha estado acumulando las contradicciones, tanto en Siria como en Ucrania. Ahora, el Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos ha decidido organizar “filtraciones” de información sobre su propia posición, como medio de influir en la Casa Blanca.



Contradicciones y vacilaciones de la Casa Blanca
Durante los dos mandatos de George W. Bush, la Casa Blanca quería derrocar la República Árabe Siria y crear en Ucrania una zona de caos, como había logrado hacerlo en Irak. Por un lado, esperaba proseguir así el rediseño del «Medio Oriente ampliado» y, por el otro, cortar las líneas de comunicación terrestre entre Occidente y el creciente poder que representan Rusia y China.
Cuando Barack Obama llegó a la Casa Blanca, como sucesor de George W. Bush, tenía como consejeros al general Brent Scowcroft y a su propio mentor en temas políticos, que no era otro que Zbignew Brzezinski.

Estos ex consejeros de Jimmy Carter y de Bush padre en materia de seguridad nacional desconfiaban de la teoría del caos de Leo Strauss. Ellos estimaban que el mundo tenía que estar organizado según el modelo de la paz de Westfalia, o sea alrededor de Estados internacionalmente reconocidos. Al igual que Henry Kissinger, ellos aconsejaban debilitar a los Estados, para que no estuvieran en condiciones de oponerse a la hegemonía estadounidense, pero sin destruirlos. Por consiguiente, no vacilaban en recurrir a grupos no estatales para que hicieran el trabajo sucio del Imperio estadounidense, pero sin la menor intención de confiarles la administración de territorios.

Cuando los halcones liberales, reunidos alrededor de Hillary Clinton, Jeffrey Feltman y David Petraeus –un general de salón reciclado en la vida civil–, sabotearon el acuerdo que la Casa Blanca acababa de negociar con el Kremlin y reactivaron la guerra en Siria, en julio de 2012, Barack Obama no reaccionó. En plena campaña para la elección presidencial, Obama no podía darse el lujo de permitir que se viera claramente el desorden reinante en su equipo de gobierno. Lo que hizo fue tender una trampa al general Petraeus, haciéndolo arrestar –llegando incluso a esposarlo– al día siguiente de su propia reelección como presidente de Estados Unidos. Después, despidió a Hillary Clinton y la reemplazó por John Kerry. Este último, que tenía relaciones cordiales con el presidente sirio Bachar al-Assad, podía recuperar el terreno perdido en ese aspecto. En cuanto a Feltman, que ya se hallaba en la ONU, sacarlo de allí bruscamente parecía delicado.

Pero John Kerry comenzó dejándose convencer de que ya era demasiado tarde y de que a la República Árabe Siria no le quedaba mucho tiempo. Y creyó que lo único que podía hacer era evitar que Assad corriera el mismo fin trágico que Muammar el-Kadhafi, sodomizado con una bayoneta antes de ser asesinado. La Casa Blanca y el Departamento de Estado se habían dejado cegar por las mentiras que databan de los tiempos de la administración Bush, cuando todos los funcionarios estaban movilizados, no para analizar el mundo y tratar de entenderlo sino para justificar por adelantado los crímenes de Washington. En 2006, el primer secretario de la embajada de Estados Unidos en Damasco, William Roebuck, había redactado un informe impuesto como verdad indiscutible: Siria no era una república baasista sino una dictadura alauita. Así que Arabia Saudita, Qatar y Turquía podían respaldar legítimamente a la mayoría sunnita de la población para implantar la «democracia de mercado» [1].

El presidente Obama dejó, por tanto, a la CIA seguir adelante con su operación de derrocamiento del régimen sirio, disfrazada de apoyo a los «rebeldes moderados». Se organizan entonces amplias redes de tráfico de armas, primeramente desde la Libia post-Kadhafi, más tarde desde la Bulgaria de Rosen Plevneliev y Boiko Borisov [2], y posteriormente desde la Ucrania post-Yanukovich [3]. Simultáneamente, se abren oficinas de reclutamiento en todo el mundo musulmán para enviar combatientes a salvar a los sunnitas sirios reprimidos por la dictadura siria.

Pero al final no queda más remedio que reconocer que la República Árabe Siria resiste a la embestida de la mayor coalición de la Historia (114 países y 16 organizaciones internacionales agrupadas en el seno de los «Amigos de Siria»). Y si la República Árabe Siria logra resistir es simplemente porque nunca ha sido una dictadura alauita sino más bien un régimen laico y socialista; porque el ejército sirio nunca se ha dedicado a masacrar a los sunnitas y porque son precisamente sunnitas la mayoría de los soldados que defienden la República Árabe Siria ante la agresión extranjera.
En febrero de 2014, cuando los neoconservadores, reunidos alrededor de Victoria Nuland, lograron derrocar el gobierno de Kiev –a golpe de millones de dólares–, el presidente Obama vio en ello el merecido resultado de largos años de esfuerzos. Barack Obama no percibió de inmediato las consecuencias de aquella operación. Y después se vio ante un dilema: dejar el país sin gobierno, como un hueco negro entre la Unión Europea y Rusia, o poner en el poder a los soldaditos de la CIA, varios nazis y unos cuantos islamistas. Así que optó por la segunda posibilidad, pensando que sus servicios secretos encontrarían entre esos mercenarios algunos individuos capaces de mantener una apariencia de respetabilidad. Los hechos han demostrado que no lo lograron. El resultado es que, si bien el régimen de Viktor Yanukovich era corrupto –aunque no más que los de Moldavia, Bulgaria o Georgia, y todavía sería posible mencionar muchos más–, el poder actualmente instalado en Kiev encarna todo aquello contra lo que luchó Franklin D. Roosevelt.




El periodista Seymour Hersh reveló la masacre de My Lay –durante la agresión estadounidense contra Vietnam– así como las torturas que practicaban los militares de Estados Unidos en la cárcel de Abu Ghraib –durante la invasión de Irak. Después de haber trabajado en el New York Times, y posteriormente en el New Yorker, este periodista estadounidense ya no logra publicar sus trabajos en la prensa de su propio país y funge como colaborador de la London Review of Books.

Lo que quieren los militares estadounidenses
En momentos en que la Casa Blanca y el Kremlin acaban de concluir un segundo acuerdo para restaurar la paz en el Medio Oriente, el periodista estadounidense Seymour Hersh publica –en la London Review of Books– una larga investigación donde revela cómo el Estado Mayor Conjunto, encabezado por el general Martin Dempsey, se resistió a dejarse llevar por las ilusiones de Barack Obama [4]. Según Hersh, los militares estadounidenses trataron de mantener el contacto con sus homólogos rusos, a pesar del manejo político de la crisis ucraniana. Para ello transmitieron información crucial a algunos de sus aliados, con la esperanza de que estos los hicieran llegar a los sirios, pero se abstuvieron de toda ayuda directa a Damasco. Seymour Hersh deplora el hecho que ya no sea así desde que el general Joseph Dunford encabeza el Estado Mayor Conjunto.

En este artículo, Seymour Hersh afirma que la política de la Casa Blanca se ha mantenido invariable en 4 aspectos, totalmente absurdos, según los militares:
- la insistencia en la salida del presidente Assad;
- el rechazo a crear una coalición contra el Emirato Islámico junto a Rusia;
- seguir viendo en Turquía un aliado estable en la guerra contra el terrorismo
- seguir creyendo en la existencia de fuerzas sirias de oposición moderada aptas para recibir apoyo estadounidense.

Es necesario recordar que el anterior secretario de Defensa, Chuck Hagel, fue descartado en febrero de 2014 precisamente por haber cuestionado esa política [5]. Chuck Hagel fue reemplazado por Ashton Carter, un alto funcionario –ex colaborador de Condoleezza Rice– conocido por su habilidad para los negocios [6].
En octubre de 2014, la Rand Corporation, principal tanque pensante del complejo militaro-industrial estadounidense, tomó oficialmente posición a favor del presidente Assad, subrayando que su derrota haría inevitable la llegada de los yihadistas al poder mientras que su victoria permitiría estabilizar la región [7].

En agosto de 2015, fue el general Michel T. Flynn, ex director de la Defense Intelligence Agency (DIA, la agencia de inteligencia del Pentágono), quien reveló al canal de televisión qatarí Al-Jazeera que se había esforzado por advertir a la Casa Blanca sobre las operaciones planificadas por la CIA y varios aliados de Washington mediante el uso de los yihadistas. Ante las cámaras de Al-Jazeera, el general Flynn comentaba uno de sus informes –recientemente desclasificado [8]–, donde anunciaba la creación del Emirato Islámico [9].

Finalmente, en diciembre de 2015, el ex secretario de Defensa, Chuck Hagel, declaraba que la posición de la Casa Blanca sobre Siria restaba credibilidad al presidente Obama [10]





La eliminación del presidente democráticamente electo de Siria es un objetivo de guerra de los halcones liberales y los neoconservadores estadounidenses. La neutralización de Assad implicaría la caída del régimen, de la misma manera como el linchamiento de Kadhafi hundió Libia en el caos. Hoy resulta imposible salvar al pueblo sirio sin respaldar a su presidente, Bachar al-Assad.

Cómo trataron los militares de ayudar a Siria
Según Hersh, en 2013 el Estado Mayor Conjunto estadounidense dio a conocer a sus homólogos sirios las 4 exigencias de Washington para implementar un cambio de política:
- Siria tendría que impedir que el Hezbollah atacara Israel;
- Siria tendría que retomar las negociaciones con Israel para resolver la cuestión del Golán;
- Siria tendría que aceptar la presencia de consejeros militares rusos
- y también tendría que comprometerse a realizar nuevas elecciones al final de la guerra, permitiendo además la participación de un amplio sector de la oposición.

Al leer esas 4 condiciones resulta sorprendente comprobar lo siguiente: o los militares estadounidense carecen totalmente de conocimientos sobre la política del Medio Oriente, o lo que buscan es imponer condiciones que no son tales y que serán aceptadas de inmediato por parte de Damasco. A menos que se trate, en realidad, de sugerencias enviadas al presidente Assad para que lograra hacer evolucionar la posición de su homólogo estadounidense.

- En primer lugar, el Hezbollah es una red de resistencia contra la ocupación israelí creada en Líbano como respuesta a la invasión de 1982. Inicialmente, el Hezbollah no contaba con asesoramiento de los Guardianes de la Revolución iraníes, aunque mucho le debe al Basij [11], sino del Ejército Árabe Sirio. Y sólo se volvió hacia Irán en 2005, después de la retirada del Ejército Árabe Sirio del Líbano. A pesar de ello, durante la agresión israelí de 2006 contra el Líbano, el entonces ministro sirio de Defensa estuvo –en secreto– en el campo de batalla para supervisar la entrega de material militar. Actualmente, el Hezbollah chiita y el Ejército Árabe Sirio laico luchan juntos, en Líbano y en Siria, contra los yihadistas, que a su vez cuentan con apoyo aéreo de Israel, país que además presta atención médica a los yihadistas heridos.

- Desde 1995 (en Wye River) y hasta 2000 (en Ginebra), el entonces presidente estadounidense Bill Clinton organizó negociaciones entre Israel y Siria. Todo se negoció de forma equitativa, a pesar de la deshonestidad de la delegación israelí –que escuchaba las conversaciones telefónicas entre los presidentes de Estados Unidos y de Siria [12]. La paz habría podido y debido firmarse en aquel momento, si el primer ministro israelí Ehud Barack no se hubiese echado atrás en el último momento, como señala el propio presidente Bill Clinton en sus memorias [13]. Posteriormente, Bachar al-Assad retomó las negociaciones, indirectamente –a través de Turquía– y por propia iniciativa. Pero las interrumpió cuando Israel violó descaradamente el derecho internacional al interceptar y abordar la «Flotilla de la Libertad» en aguas internacionales. Actualmente, Siria sigue estando dispuesta, y desea, retomar y llevar a buen término aquellas negociaciones, pero la parte israelí rechaza esa posibilidad.

- En cuanto a las relaciones militares entre Damasco y Moscú, estas se remontan a la época de la Unión Soviética, con una especie de paréntesis en tiempos de Boris Yeltsin. En 2005, Bachar al-Assad viajó a Rusia para renegociar la deuda que Siria había contraído con la desaparecida URSS. El presidente sirio ofreció entonces al Kremlin 30 kilómetros de litoral para ampliar el puerto militar de Tartús, pero los rusos –cuyas fuerzas armadas se hallaban en plena reorganización– no mostraron interés en la propuesta. En junio de 2012, antes de la Conferencia de Ginebra, el consejero sirio de Seguridad Nacional Hassan Turkmani propuso a los rusos desplegar «chapkas azules» (una fuerza de paz) en suelo sirio para estabilizar el país. El Kremlin, observando la actividad de la CIA y la ola de yihadistas provenientes de todo el mundo musulmán, comprendió poco después que aquella guerra era el ensayo general de una operación que habría de desplazarse hacia el Cáucaso. Vladimir Putin decidió entonces que el tema sirio era una «cuestión interna rusa» y se comprometió a desplegar sus fuerzas armadas. Si nada sucedió en 2013 y 2014 no fue porque Rusia hubiese cambiado de opinión sino porque estaba preparando sus fuerzas, y sobre todo dando los últimos toques a nuevos tipos de armas.

- En mayo de 2014, la República Árabe Siria organizó una elección presidencial, que todas las embajadas presentes en Damasco calificaron de justa y democrática. Fueron los europeos quienes, violando la Convención de Viena, impidieron a cientos de miles de refugiados sirios votar en dicha elección presidencial. Y también convencieron a diferentes grupos de oposición para que no presentaran candidatos. Bachar al-Assad, que ganó ampliamente esa consulta, está sin embargo dispuesto a poner su mandato en la balanza, de forma anticipada, cuando termine la guerra. Mediante un simple voto del parlamento, la República Árabe Siria podría aceptar las candidaturas de ciudadanos sirios exilados, exceptuando a los que hayan colaborado con la Hermandad Musulmana o con sus organizaciones armadas, como al-Qaeda, el Emirato Islámico, etc.

Los militares estadounidenses quieren desmarcarse de los neoconservadores
Justo antes de dejar el cargo de jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Martin Dempsey había logrado la nominación del coronel James H. Baker como nuevo director del Office of Net Assessment, o sea la oficina encargada de elaborar los proyectos y estrategias del Pentágono [14]. Al coronel Baker se le considera recto, racional y razonable –exactamente lo contrario de los straussianos– y aunque Seymour Hersh no lo menciona en su artículo, parece entonces posible que Baker tenga que ver con la posición del Estado Mayor Conjunto.

En todo caso, el artículo de Seymour Hersh demuestra que existe en el Estado Mayor Conjunto estadounidense una voluntad de desmarcarse a la vez de la Casa Blanca y de los halcones liberales, como los generales David Petraeus y John Allen. Esto es una manera de subrayar que, en el actual contexto, el presidente Obama ya no tiene ninguna razón para seguir con las ambigüedades que tuvo que se vio obligado a mantener durante los 3 últimos años.

Elementos fundamentales 
- En los últimos meses, la Rand Corporation (principal tanque pensante del complejo militaro-industrial estadounidense), el ex director de la Defense Intelligence Agency Michael T. Flynn, el ex jefe del Estado Mayor Conjunto Martin Dempsey y el ex secretario de Defensa Chuck Hagel han cuestionado las contradicciones y vacilaciones de la Casa Blanca.
- Los estrategas militares estadounidenses cuestionan la política de confrontación con Rusia, heredada de la era Bush. Ese sector está pidiendo que se implante una colaboración en Siria y Ucrania, así como volver a meter en cintura a los supuestos aliados de Washington, como Turquía, Arabia Saudita y Qatar.
- La alta oficialidad estadounidense estima
que hay que respaldar al presidente Bachar y que este debe vencer y mantenerse en el poder;
que hay que actuar junto a Rusia contra el Emirato Islámico;
que hay que castigar a Turquía porque no está comportándose como aliado sino como un enemigo
y que hay que dejar de soñar con la existencia de rebeldes sirios moderados y no esconderse más detrás de esa ficción, que sólo sirve para permitir a la CIA seguir aportando apoyo a los terroristas.

Thierry Meyssan


 [1] “Influencing the SARG in the end of 2006”, William Roebuck, Cable from the State Department, Wikileaks.
[2] «Sale a la luz una nueva vía del tráfico de armas destinadas a los yihadistas», por Valentin Vasilescu, Red Voltaire , 25 de diciembre de 2015.
[3] «Qatar y Ucrania acaban de entregar misiles antiaéreos Pechora-2D al Emirato Islámico », «Qatar preparó el bombardeo contra un campamento del ejército de Siria», por Andrey Fomin, Oriental Review (Rusia), Red Voltaire, 23 de noviembre y 11 de diciembre de 2015.
[4] “Military to Military. US intelligence sharing in the Syrian war”, por Seymour M. Hersh, London Review of Books, Vol. 38, No. 1, 7 de enero de 2016.
[5] «¿Todavía tiene Obama una política militar?», por Thierry Meyssan,Red Voltaire, 1º de diciembre de 2014.
[6] «El nuevo jefe del Pentágono se rodea de consejeros privados»,Red Voltaire, 27 de diciembre de 2014.
[7Alternative Futures for Syria. Regional Implications and Challenges for the United States, por Andrew M. Liepman, Brian Nichiporuk, Jason Killmeyer, Rand Corporation, 22 de octubre de 2014.
[9] «La inteligencia militar estadounidense y Siria», por W. Patrick Lang, Centre français de recherche sur le renseignement (CF2R), Red Voltaire, 22 de diciembre de 2015.
[10] “Hagel: The White House tried to destroy me”, por Dan de Luce,Foreign Policy, 18 de diciembre de 2015.
[11] El Basij es una milicia popular iraní. Sus miembros son voluntarios y participan no sólo en actividades vinculadas a la defensa del país sino también en el mantenimiento del orden público y diversas labores administrativas o de carácter social.
[12] Cursed Victory: A History of Israel and the Occupied Territories (En español, “Victoria maldita: la historia de Israel y los territorios ocupados), Ahron Bregman, Penguin, 2014 (Traducido únicamente al alemán).
[13] My Life, Bill Clinton, Knopf Publishing Group, 2004.
[14] «Nominación del nuevo estratega del Pentágono», Red Voltaire, 17 de mayo de 2015.




***

lunes, 28 de diciembre de 2015

Nuestro Che / Gabriel Vera Turcato




Nuestro Che 

Curiosidades de la historia, el 14 de junio de 1928 nacía en Rosario Ernesto Guevara. El mismo día 34 años antes, en Moquegua, Perú, nacía José Carlos Mariátegui





“Nuestra fuerza de corazón ha de probarse aceptando el reto de la Esfinge, y no esquivando su interrogación formidable”

“Ariel”, José Enrique Rodó.




“Nada nos impide convertir en el punto de partida de nuestra crítica a la crítica de la política, la participación en la política y, por ende, a las luchas reales, e identificar nuestra crítica con ellas. En ese caso, no nos enfrentamos al mundo en actitud doctrinaria con un nuevo principio: ¡Esta es la verdad, arrodíllense ante ella! Desarrollamos nuevos principios para el mundo sobre la base de los propios principios del mundo. No le decimos al mundo: «Termina con tus luchas, pues son estúpidas; te daremos la verdadera consigna de lucha». Nos limitamos a mostrarle al mundo por qué está luchando en verdad, y la conciencia es algo que tiene que adquirir, aunque no quiera.”

“Carta a Arnold Ruge en 1843”, Karl Marx





1- Los calendarios imponen fechas, festividades, celebraciones a héroes; condenas a herejes, homenajes a mártires, silencios y olvidos. Son el lienzo donde se pintan las historias de memorias colectivas, donde se hilvanan los relatos que tallan identidades. Donde se exhorta el advenir de las primaveras y los inviernos. Pero los calendarios no son unánimes, monolíticos o inequívocos. No podrían serlo. Son campos de batallas donde el pasado recuerda al futuro y en ese recordar se juega la suerte del alba. Para los dueños de todo son el cortejo triunfal en el que andan sobre los cuerpos de los vencidos, parafraseando a W. Benjamin, donde la admiración desmedida del éxito no puede más que conducir a una empatía con los vencedores. Para nosotros, los vencidos pero no derrotados, movidos por la iniquivoca necesidad de mantener nuestra memoria histórica encendida, son el fuego de todas las generaciones que lucharon por su libertad, nuestra libertad.




2- El pasado 8 de octubre se cumplió un nuevo aniversario del asesinato del comandante Ernesto Che Guevara bajo las balas criminales de la CIA en la selva boliviana. Hablar del Che, nuestro Che, presenta un doble desafío; por un lado alejarse de las visiones, ya sean de derecha o presuntamente de izquierda, que lo relegan a una suerte de “aventurero con suerte”, aminorando toda la riqueza de su praxis, con una sorprendente miopía política, a un presunto “guerrillerismo”(1). Claro que hasta el detractor más feroz debe, si es que desea conservar una mínima cuota de honestidad intelectual, señalar la heroicidad de su entrega a la causa revolucionaria (la única causa realmente humana) y su honestidad. Por otro lado, alejarse de las visiones, de quienes entronizan su figura en estatuas de bronce, en una operación inversamente simétrica a la primera, limando todos sus contornos subversivos, transformándolo en un “héroe de la camiseta” ¿Existe acaso destino más ignominioso para un revolucionario que el de estatua de bronce?
Y es que no solo ninguna de las dos visiones no hacen honor a la verdad histórica, que ya de por sí sería harto suficiente para el intento de su rescate, sino que ninguna de las dos sirve por su dogmatismo (que siempre es ontologista, anti-dialectico y amparador de latencias burocratizantes) para reconstruir el recuerdo de uno de los más coherentes luchadores junto a todas las lecciones históricas de su experiencia, la de la heroica revolución Cubana, y la de toda una generación desplegada al sur del río bravo que vieron en su pedagogía del ejemplo el faro que iluminaria todas las ansias emancipatorías. Una generación que fue construyendo, de manera hasta muchas veces contradictorias, como todo lo que posee las temperaturas de lo vivo, una nueva identidad ética-política que fue marcando sus contornos en disputa con la anquilosada izquierda tradicional de su época (los 60 y 70).






3- Curiosidades de la historia, el 14 de junio de 1928, nacía en la ciudad de Rosario, Ernesto Guevara de la Serna. Treinta y cuatro años antes , el 14 de junio de 1894 en la ciudad de Moquegua, Perú, nacía José Carlos Mariategui. Sin duda alguna fueron dos de los más grandes representantes del pensamiento socialista nuestro-americano. Quienes pudieron alejarse del destino de encerrona que caracterizó al pensamiento socialista de Latino América, que se bifurcaba entre la exaltación de las particularidades de América Latina y la negación absoluta a cualquier particularidad. Curiosidades de la historia, los senderos bifurcados terminaban siempre en el mismo jardín, el apoyo como furgón de cola de las burguesías nativas.
Tanto para el Che como para Mariategui la revolución sera “síntesis dialéctica entre lo universal y lo particular, entre lo internacional y lo latinoamericano” en términos del propio Amauta. Partiendo de un profundo anti-dogmatismo, que bajo ningún concepto es negación de las conquistas más avanzadas de la filosofía de la praxis, y sin dejar encandilarse por el grito de moda de alguna intelligensia académica, que siempre tienen la retorica inflamada y el contenido drenado, lograron traducir el pensamiento socialista a estas latitudes y temperaturas, bajo el riguroso principio de no violentar la realidad. Sino que, por el contrario, enraizándose en ella, en las clases populares nuestras-americanas, en sus sueños y anhelos, sus historias y rebeldías.
De esta manera los esfuerzos del Che van a estar dirigidos a efectuar realmente la revolución, partiendo de un análisis concreto de la situación concreta del mundo, en general, y de nuestra-america, en particular. Alimentando su pensamiento (a la vez que alimentaba al marxismo como teoría-practica critica) con lo más avanzado de la experiencia local, la síntesis con el pensamiento de José Martí (el gran ideólogo de la toma del cuartel de la moncada), su humanismo y su anti-imperialismo, es tan solo un ejemplo de ello. Para ello sentencia, en su famoso Mensaje a la Tricontinental de 1967 que “las burguesías autóctonas han perdido toda su capacidad de oposición al imperialismo – si es que alguna vez la tuvieron – y solo forman su furgón de cola. No hay más cambios que hacer; o revolución socialista o caricatura de revolución.”
Otro punto de encuentro es su concepción, o las concepciones que se pueden desarrollar a partir de su praxis, de “nación” y “patria”. Nociones que se niegan abstractamente a contraponer a priori a la idea de “internacionalismo”, buscando a partir de la propia historia de Latino-America encontrar definiciones que den cuerpo a dichas ideas las historicen dándoles la posibilidad de un futuro a construir, las des cosifiquen y la devuelvan a la intrincada y compleja dialéctica de la lucha de clases. Ni el Che ni Mariategui reniegan del internacionalismo, jamás abogaron por pseudo-teorías de “socialismo en un solo país”. La epopeya Cubana, en el caso del primero, da cuenta cabal de esto, la solidaridad y el internacionalismo practico cubano no posee paragón histórico. Tanto para el Amauta como para el Che “Patria es Humanidad”, siguiendo la formulación de Marti,“es aquella porción de la humanidad que vemos mas de cerca y en que nos toco nacer, y ni se ha de permitir que con el engaño del Santo Nombre se defienda a monarquías inútiles, religiones ventrudas o políticas descarnadas y hombronas, ni porque a estos pecados se les de a menudo el nombre de patria, ha de negarse el hombre a cumplir su deber de humanidad, en la porción de ella que tiene más cerca. Esto es luz y del sol no se sale. Patria es eso.”
La lucha de clases se desarrolla sobre terrenos concretos, y en Latino-America ese es un terreno periférico y dependiente, “y sucede que, en palabras de Mariategui, los que propugnamos lógica y coherentemente la reorganización del país sobre bases socialistas y – constatando que el regimen económico y político que combatimos se ha convertido gradualmente en una forma de colonización del país por los capitalistas imperialistas extranjeros- proclamamos que este es un instante de nuestra historia en que no es posible ser nacionalista y revolucionario sin ser socialista”.
Es decir,el concepto de “nación” como noción de disputa, espacio donde desplegar una construcción contra-hegemónica capaz de construir una voluntad colectiva nacional y popular (de signo distinto al populismo) de las y los de abajo, de mujeres y hombres nuevos, un nosotrxs colectivo. Un terreno indispensable para articular un bloque histórico de las clases subalternas que tenga capacidad de devenir en hegemónico. Un programa de nación que este en concordancia con el proyecto Bolivariano de Patria Grande, de unidad de toda indoamerica, de Abya Yala, que contemple a todos los invisibilizados y reducidos a la más profunda ignominia, a esos “Treinta y dos millones de indios (que) vertebran –tanto como la misma Cordillera de los Andes – el continente americano entero. Claro que para quienes la han considerado casi como una cosa, más que como una persona, esa humanidad no cuenta, no contaba y creían que nunca contaría.” como dice la II Declaración de La Habana de 1962.



4- A partir de la aprobación de la Segunda Declaración de la Habana, y el carácter socialista de la Revolución Cubana, los esfuerzos del Che van a estar orientados en pensar los desafíos de la transición al socialismo. Tarea que una vez hechos del poder, parafraseando a Lenin, presenta las verdaderas dificultades en un país periférico.
Entre el ’63 y el ’64, ejerciendo funciones como ministro de industrias, se embarca en una dura polémica con Alberto Mora y Carlos Rafael Rodríguez, Ministro del Comercio Exterior y el director del Instituto Nacional de Reforma Agraria, respectivamente, quienes con una mirada de corte stalinista se manifestaban a favor del “modelo sovietico”, orientados por el economista francés Charles Bettelheim. Polémica en la que las posiciones de Guevara van a ir evolucionando de criticas a los “aspectos económicos” al conjunto de la experiencia del “socialismo real”.
Para el Che, la ley del valor no puede ser pensada como base objetiva para las economías en transición. La mercancia no puede estar en el centro del sistema productivo. Los esfuerzos deben estar puestos en otro lado. Es decir, no se puede buscar la rentabilidad como un objetivo en si mismo, incentivar, directa o indirectamente, la competencia entre unidades productivas o mismo entre los mismos laburantes, no se puede generar privilegios para funcionarios y gerentes, etc, si es que realmente se quiere superar al capitalismo y no ser un mero “socialismo de estado”. Es decir, “vencer al capitalismo con sus propios fetiches; persiguiendo la quimera de realizar el socialismo con la ayuda de las armas melladas que nos legara el capitalismo”
En lo que respecta al plano internacional, va a plantear que la comercialización entre países socialistas no puede regirse por las mismas lógicas mercantilistas que se rigen los países capitalistas, criticando duramente el accionar del socialismo real para con los países y pueblos en lucha por su liberación (viendo principalmente el accionar en la África insurrecta). Denunciando esa actitud como una “complicidad tacita con los países explotadores de Occidente”. Para el Che se trataba de apoyar esos pueblos incondicionalmente por todos los medios posibles, tratando a partir de la cooperación mutua, en el área que sea,la construcción de sociedades radicalmente nuevas, a la vez que cada pueblo liberado “se desgaja del árbol imperialista, se está ganando no solamente una batalla , sino contribuyendo a su real debilitamiento, y dando un paso hacia la victoria definitiva”.
Pero la herejía no cesaría ahí sino que ampliaría esa mirada al conjunto del “marxismo oficial”, del que por esos años se reiría calificando a sus manuales de “ladrillos sovieticos” y, con una mirada muy aguda plantearía “que tienen el inconveniente de que no te dejan pensar: el Partido ya lo hizo por ti y tú debes digerirlo”. Con una actitud anti-dogmatica que siempre lo caracterizo y debe ser parte integra de cualquier revolucionario, pese a que pareciera ser más la excepción que la regla, (en sus notas sobre el estudio del Capital de 1960 había tenido hasta el descaro de cuestionar la posición de Marx sobre Simon Bolivar),y enfrentándose al marxismo vulgar que plantea que la cultura, la conciencia, la moral, etc. (la superstructura) es el simple reflejo de la estructura material, en su ensayo de 1965 El Socialismo y el Hombre en Cuba planea que “para construir el comunismo, simultáneamente con la base material hay que hacer el hombre nuevo.” Es decir, concibe la superestructura no como mero reflejo sino que, por el contrario, la establece en plena relación dialéctica con la estructura (base material y económica).






5- Avanzar en una hipótesis de gobierno y de poder (que necesariamente incluye a la anterior pero la desborda) es una tarea imprescindible, pero no puede darse por fuera de la lucha política y la práctica concreta de nuestro pueblo. Pero para esto hay que ser totalmente conscientes de que no se empieza de cero, de que existen una larga tradición contestataria que recuperar. No se trata de sacralizar e idealizar experiencias pretéritas, sino de ponerlas a dialogar con nuestro presente, aprehendiendo de lo más avanzado que han dado. Y el guevarismo es sin duda una de esas corrientes que calibran nuestras brújulas.
Nuestra lucha es hasta que el pueblo gobierne su propio destino…
________________






Nota: (1) Recordemos que ya Nahuel Moreno en 1973 en un trabajo titulado “Tesis sobre el Guerrillerismo” utilizaba esa forma peyorativa para referirse al guevarismo. En este trabajo Moreno acusaba a las organizaciones político-militares de “terroristas” (¡!) y llamaba a combatirlas para poder destrabar la construcción del verdadero partido revolucionario. Dichas tesis fueron tomadas en cuenta para negarse a solidarizarse con los presos políticos de estas organizaciones, y para que, en ciernes de la ultima dictadura militar, enfocaran grandes esfuerzos en diferenciar su militancia de la de los terroristas. Así mismo, años después en los sucesos de La Tablada sus seguidores y herederos volvieron a retomar sus tesis para negarse a solidarizarse con los militantes del MTP, acusándolos de instigar una represión generalizada, pese a las desapariciones y la represión con armas prohibidas por organismos internacionales. Postura similar ostentaba el PC.



***

domingo, 27 de diciembre de 2015

La evolución: ¿teoría, ley o hecho? / Richard Dawkins




La evolución: ¿teoría, ley o hecho? 

En una ocasión, intenté persuadir a los asistentes de una conferencia ateísta en EE.UU. de que el eslogan “In God We Trust” (“En Dios confiamos”), inscrito en los billetes de dólar, tan solo es una futilidad cosmética. Expliqué la necesidad de dejar de sufrir por ello y de centrar nuestra lucha en asuntos más importantes, como las exenciones fiscales de las iglesias. Pero mi argumentación recibió la crítica del admirable Edwing Kagin, el cual, desgraciadamente, ya ha fallecido. Defendió que sí se trataba de un asunto importante, no solo porque es inconstitucional, sino porque muchos estadounidenses, desconocedores de la historia (afirmación hecha en el año 1957), apuntan al “En Dios confiamos” como una prueba de que EE.UU. se había fundado en el Cristianismo.

La costumbre de referirnos a la “teoría” de la evolución también puede llevar a engaño. La frase “solo una teoría” lleva a la confusión a muchas personas. Este trabajo se propone hacer desaparecer tal error: debemos abandonar la palabra “teoría” cuando hablemos con los creacionistas.

Hoy, la respuesta más común a la crítica de “tan solo una teoría”, que suelen mantener los creacionistas, es explicar que el sentido de la palabra “teoría” en la ciencia es diferente del que se le da en el uso diario, que suele ser sinónimo de “hipótesis”. En Evolución: el mayor espectáculo sobre la tierra hice referencia a dos definiciones del diccionario Oxford de inglés:
Teoría, sentido 1º: Esquema o sistema de ideas o afirmaciones mantenidas como explicación o razón de un grupo de hechos o fenómenos; una hipótesis que ha sido confirmada o establecida mediante la observación y el análisis y que se propone o se acepta como explicación de hechos conocidos; una afirmación que se entiende como ley general, principio o causa de algo conocido u observado.

Teoría, sentido 2º: Hipótesis que se propone como explicación, y, por consiguiente, una mera hipótesis, especulación, conjetura; una idea o conjunto de ideas sobre algo; una visión o noción individual.
La disciplina de partido entre los científicos que defienden la evolución es difundir el sentido 1º, y eso es lo que yo he hecho hasta hoy. Pero, en este momento, quiero obviar la disciplina de partido. Ahora, opino que intentar aclarar este aspecto semántico de la palabra “teoría” es una batalla perdida. Deberíamos dejar de utilizar la palabra “teoría” cuando defendamos la evolución e insistir, en lugar de ello, en que la evolución es un hecho.





Los filósofos podrían incluso ser capaces de ensombrecer la palabra “hecho”. Un hecho no puede nunca ser más que una hipótesis probada; una hipótesis que ha sido capaz de resistir todos los intentos de falsearla. Cuanto más enérgicos son tales intentos, más se acerca la hipótesis al nivel del hecho. Me encanta la manera en la que lo explicó Stephen Jay Gould: “en la ciencia, un ‘hecho’ tan solo puede significar una cosa que ha sido confirmada hasta tal punto que sería perverso mantener alguna discrepancia provisional. Supongo que las manzanas empezarán a brotar mañana, pero esa posibilidad no se merece el mismo tiempo en las clases de física”.

En los tribunales, los periódicos y todos nosotros, en nuestro día a día, usamos la palabra “hecho” de una forma que muy pocos tienen dificultades para entenderla. Es un hecho que Nueva Zelanda está en el hemisferio sur (Barak Obama es el presidente de los EE.UU., está lloviendo en Oxford, la hierba es verde, etc.). Es el significado diario de la palabra “hecho” la que tenemos que emplear cuando defendamos la evolución ante audiencias legas en la materia. No conseguimos hacer entender el sentido 1º de la palabra “teoría”. Deshagámonos de ella y hablemos francamente de la evolución como un hecho sobre el que sería perverso mantener alguna discrepancia.

Nuestro fracaso en transmitir el sentido 1º se debe en parte a la tendencia diaria de saltar directamente al sentido 2º: la teoría como una “mera” hipótesis. Pero debemos admitir que los propios científicos emplean la palabra “teoría” de una manera incoherente, que puede sorprender y confundir al pobre desconocedor del asunto. La Teoría de cuerdas tiene elementos del sentido 1º; es, de hecho, un esquema o sistema de ideas o afirmaciones, pero le falta mucho para ser confirmada o establecida mediante la observación o el análisis. Ni siquiera está claro cómo una persona podría ponerse a probarla mediante la observación y el análisis. No obstante, se le llama Teoría de cuerdas y no Hipótesis de cuerdas. La Teoría de juegos no es algo que se pueda confirmar o establecer; más bien, es una  técnica de razonamiento que, a partir del estudio matemático de juegos, ha probado ser útil en múltiples y diferentes campos. La Teoría marxista es, definitivamente, un esquema o sistema de ideas, mantenidas como explicación o razón de la sociología y la economía de los humanos (y como una receta para la política), pero, otra vez, hay que preguntarse, “¿mantenida por quién?”.

Charles Darwin hacía continuas referencias a su “teoría”, que, en aquella época, era una teoría en el sentido 2º: una hipótesis, cuya base probatoria en aquel momento convenció a algunos científicos, pero no a todos. En el siguiente siglo y medio, ha cambiado del sentido 2º al 1º, lo cual indica que existe un continuum, históricamente trazable, entre el sentido 2º y el 1º. Hoy, ningún científico duda sobre el hecho de la evolución. Es un hecho incontestable que compartimos antepasados comunes con nuestro primo el gorila y con nuestro primo más lejano el canguro.




Algunos científicos hablan del hecho de la evolución como si fuese diferente de la hipótesis de Darwin sobre su mecanismo, la selección natural. Relegan la selección natural, pero no la evolución, al sentido 2º. Otros opinan que la selección natural está tan asentada como el único mecanismo conocido de evolución adaptable, que su progreso histórico desde el sentido 2º al sentido 1º está casi tan completo como el de la propia evolución.

En nuestras luchas contra los creacionistas, es la propia evolución, más que la selección natural, la que se lleva la mayor parte de los ataques. Por tanto, podemos dejar a un lado el estatus de la selección natural y concentrarnos en el hecho de la evolución como algo probado de manera tan firme, que negarlo sería perverso. Es un hecho, más allá de cualquier debate razonable, que si trazas tu genealogía y la de tu perro, finalmente encontrarás un antepasado común. Es un hecho, más allá de cualquier debate razonable, que cuando comes pescado con patatas, te estás comiendo realmente a un primo lejano, que es el pez, y a un primo aún más lejano, que es la patata.

Cuando se abandona la “teoría de la evolución” y se intenta sustituirla por la “ley de la evolución”, se añade una confusión diferente. Todavía no está claro que la evolución sea una ley en el sentido de la Ley de Newton, la Ley de Kepler, la Ley de Boyle-Mariotte o la Ley de Snell. Estas leyes son relaciones matemáticas, generalizaciones sobre el mundo real que pueden dar cuenta de la realidad cuando se realizan algunos cálculos. La evolución no es una ley en ese sentido (aunque algunas generalizaciones, como la Ley de Dollo o la Ley de Cope, se han incluido, con un poco de recelo, en el corpus de la teoría darwiniana). Además, la “Ley de la evolución” evoca una serie de asociaciones desafortunadas y generalizaciones exageradas, relacionando la evolución biológica, con la evolución cultural, la evolución lingüística, la evolución económica y la evolución del universo. Así que, por favor, no hagamos peores las cosas convirtiendo la evolución en una ley.
Simplemente, abandonemos los intentos de explicar el significado especial de la palabra “teoría”. Es una palabra dispuesta a ser malentendida por personas desconocedoras de la ciencia, dispuestas a malentender. Incluso los científicos son incoherentes en su uso. El uso común de la palabra “hecho” (es un hecho que Nueva Zelanda está en el hemisferio sur) y su sentido científico (la evidencia de la evolución es tan fuerte que discrepar de ella sería perverso) son suficientemente cercanos como para evitar que se confunda cualquier persona, excepto el más enrevesado y pedante de los filósofos. Pospongamos desde ya la cuestión sobre si la selección natural también es un hecho. Por ahora, cuando debatamos con los creacionistas, deshagámonos de la confusión, mediante una retirada estratégica de la defensa de la palabra “teoría”. Sacrifiquemos un peón por una ventaja estratégica y dejemos claro el mensaje que todos pueden entender y que es innegablemente cierto en el sentido de su uso diario. La evolución es un hecho.

La evolución es un hecho.

Richard Dawkins


Es uno de los biólogos evolucionistas más reputados así como un defensor militante del ateísmo.

Fuente:

Traducción:
Jose Manuel Sío Docampo



***