sábado, 27 de febrero de 2016

Ángeles Maestro: “Podemos ha ido mostrando la poca consistencia y coherencia que hay detrás de los oropeles mediáticos”





Insurgente.org: ¿Qué escenario dibujaron las elecciones generales del 20D?
Desde la Transición, hace ya casi cuatro décadas, se habían venido alternando en el gobierno las dos fuerzas políticas, PSOE y PP, que – con matices – expresaban la continuidad de la Dictadura empezando por su apoyo inquebrantable a su heredera, la Monarquía.
Tras los sucesivos cambios de caras en los diferentes departamentos ministeriales (con excepciones claves como Eduardo Serra [1] ) se aplicaban disciplinadamente las políticas que aseguraban los intereses de las oligarquías de aquí y de fuera. Todo ello sin que la permanencia de figuras del franquismo en las altas estructuras del Estado (y en las cloacas como el GAL) fuera alterada por depuración alguna e intensificando la subordinación – a cualquier precio – a las políticas de la UE y la OTAN.

Las contradicciones interimperialistas – cada vez más agudas – no modificaban la actitud lacayuna de los diferentes gobiernos.
Así mismo, y a pesar de la progresiva dureza anti-obrera ejecutada a través de sucesivas contrarreformas laborales la “paz social” apenas estuvo alterada, hasta 2011, por huelgas generales que jamás desbordaron los límites del guión marcado por el poder. Aunque cada vez era más fuerte la represión dentro y fuera de la empresa.
Las elecciones del 20 D refuerzan el cuadro que empezó a perfilarse en las elecciones europeas de 2014 [2] cuando se produjo un primer vuelco electoral con la espectacular bajada del PP y el PSOE. La subida fulgurante de Podemos y la menor de IU (aunque en este caso era más bien el canto del cisne) se produjo tras movilizaciones populares muy importantes iniciadas en 2011 con el 15M y continuadas con el salto cualitativo que supusieron las Marchas de la Dignidad, tanto desde el punto de vista organizativo (logrando una inédita unidad a lo largo del Estado y fuera de estructuras institucionales políticas y sindicales ), como programático con el inquietante – para el poder – emblema de No al Pago de la Deuda.




La inestabilidad política que arrojan los resultados electorales, marcados por la caída en picado del voto del PP, el PSOE, IU, BILDU, BNG y el ascenso de Podemos y Ciudadanos, no se explica fundamentalmente, ni por el “agotamiento”, ni siquiera principalmente por la corrupción. Es, por encima de todo, el resultado de las brutales políticas de destrucción de derechos laborales y de servicios públicos aplicadas por unos gobiernos mandatados por la Troika, en el marco de una crisis general del capitalismo de la que ya se barrunta la siguiente gran sacudida. Como decía Jean Claude Junker, actual presidente de la Comisión Europea: “sabemos perfectamente lo que tenemos que hacer. Lo que no sabemos es cómo hacerlo y que nos sigan votando”.

Sin embargo, aunque el esperpento ejecutado por Syriza el pasado verano dejó bien claro que no había filigrana política alguna que permitiera suavizar las criminales exigencias de la Troika, ninguna de las fuerzas políticas que aparecen en las pasarelas de las diferentes coaliciones de gobierno plantean estrategia alguna para enfrentar sus diktats.

Saben perfectamente que ninguna de sus promesas electorales de revertir los recortes, ni siquiera el menor plan de emergencia social – como hemos visto hace poco en Grecia – son posibles si se acepta el marco legal de la Eurozona (TSCG 2012) y que ha sido traspuesto a las leyes españolas (L.O. 2/2012).

Los oligarcas europeos no dejan el menor resquicio de duda acerca de que lo que deberá hacer el próximo gobierno. Sea cual sea el color que se pinte, deberá dejar como un “socialdemócrata” al mismísimo Rajoy. La “flexibilidad” en el cumplimiento de los objetivos del déficit – con el correspondiente recorte del gasto público este mismo año de 9.000 millones de euros – y que forma parte de todos los programas de gobierno ha recibido ya un sonoro portazo antes de plantearse formalmente: "España tiene que cumplir con sus obligaciones y para ello el nuevo Gobierno tendrá que actualizar el presupuesto y aplicar nuevas medidas de ajuste"[3].

El enfrentamiento con las instituciones de la UE es el único camino posible que se abre ante la reivindicación de cualquier reforma, por mínima que sea.





Termino con el párrafo final del editorial del número de enero de 2016 de la revista de Red Roja: ”Dados los escenarios que se avecinan, toca advertir por “antiguo” que suene, de que la lucha de clases no preguntará si la reconocemos para hacer acto de aparición con toda su crudeza. Y lo hará con tanta más impunidad reaccionaria en la medida en la que la inestabilidad política para los de arriba se acompañe de la persistencia de ilusiones imposibles entre los de abajo. Nos toca superar nuestras “divisiones”. De las que nos sobran y de las que nos faltan [4].

2015 supuso un año de un bajón importante en la intensidad de las luchas y reivindicaciones populares en la calle... por qué, cómo se supera ese momento? ¿Qué papel asignas a CC.OO y UGT?

Tras cuatro años de fuertes movilizaciones y luchas populares, crecientemente radicalizadas pero impotentes aún para cambiar nada sustancial, se produce un cambio de tendencia. Sin ignorar rigurosos análisis acerca del sospechoso apoyo mediático recibido por los “emergentes” Podemos y Ciudadanos, desde Red Roja venimos sosteniendo que no es útil hablar de conspiraciones que enmascaren el imprescindible conocimiento de procesos de fondo que se dan en las masas. Y la gente había decidido tomar el poder político para echar a la “casta” al basurero de la historia. Y decidió hacerlo de la forma más cómoda: votando a organizaciones nuevas, con un lenguaje y con unas vestimentas diferentes, con programas que hablaban de todo y no comprometían nada.

Bien es verdad que, como se demostró con Syriza en Grecia – que en seis meses había tirado por la borda cualquier expectativa de cambio – las ilusiones se fueron desvaneciendo. El voto a Podemos, no sólo bajaba cuantitativamente, sino que se iban evaporando las ilusiones de poder cambiar realmente algo votándoles.

La superación de la desmovilización va a venir de la gran aliada estratégica de quienes defendemos la necesidad imperiosa de destruir el capitalismo y construir el socialismo: la propia realidad en situación de grave crisis general creciente e irreversible.
Y los tiempos corren rápido. La tragedia griega de Varoufakis despedido con cajas destempladas por la Troika, se verá pronto aquí como farsa.

La diferencia es que aquí mucha gente hemos aprendido y ya nos sabemos el final de ese guión. Las estructuras organizativas de las Marchas de la Dignidad, del nuevo movimiento obrero del tipo “Unificando las luchas”, de los “Barrio en pie”, de las mil formas que ha ido adoptando el movimiento popular, si bien se han debilitado, permanecen. Y siguen ahí reuniéndose, analizando y fortaleciendo la voluntad de coordinación.

Las Marchas de la Dignidad, por ejemplo, ya están preparando grandes movilizaciones descentralizadas para el 28 de mayo y una gran manifestación en Madrid en otoño. Y lo que es más importante se trabaja organizando y uniendo desde abajo, desde cada barrio, pueblo, con el sindicalismo alternativo, con la clase obrera inmigrante, con la juventud precaria y estudiantil, con las luchas de las mujeres..Además a cada paso se refuerzan sus líneas programáticas de no pagar la Deuda y enfrentar a la Troika, que en 2014 aparecían dudosas para algunas organizaciones, pero que hoy son indiscutibles.

El papel de CC.OO. y UGT es variopinto. En luchas como las de Coca-Cola o Airbus los compañeros y compañeras de estas organizaciones se incorporan con toda naturalidad y son bienvenidos en las Marchas u otras estructuras unitarias. En general su desprestigio es directamente proporcional al abandono o traición de las diferentes luchas, sobre todo las de la clase obrera precaria e inmigrante. Creo que seguirán jugando un papel importante en convocatorias de huelgas generales porque es innegable que tienen la estructura y los recursos de los que carecemos el resto, pero espero que – como sucede cada vez más – se les supere en la práctica y se vaya impidiendo que sean un obstáculo para la lucha.



Fuiste militante y concejala del PCE y diputada por IU, ¿cómo ves ahora la situación de esas dos organizaciones?
Ambas vienen sufriendo un intenso proceso de descomposición desde hace mucho tiempo.
No voy a entrar en la historia del PCE, que en buena medida es la historia – hasta que empieza la Transición – del movimiento revolucionario en el Estado español. Pero quiero decir que, a pesar de errores cometidos, que son también nuestro patrimonio porque de ellos debemos aprender, me siento orgullosa y me considero heredera de la lucha heroica de los y las comunistas integradas en el Partido Comunista de España.
El análisis crítico de papel del PCE y de CC.OO en la Transición lo he realizado en diferentes artículos[5].
En lo que al PCE se refiere su proceso de degeneración, muy complejo, radica en el abandono de la estrategia consecuente de acabar con el capitalismo y destruir el Estado como el instrumento fundamental de dominación de la burguesía. Empezó con el Eurocomunismo, pero no terminó con la salida de Carrillo. Como decía Manuel Sacristán, el problema no es reconocer que en un momento determinado la correlación de fuerzas exige dar un paso atrás, lo grave es intentar vender ese cambio táctico como la vía hacia el socialismo.

El penoso papel del PCE en la Transición culmina con el desastre de 1982, cuando el PCE baja de 23 a 4 diputados y el PSOE consigue mayoría absoluta. El lema electoral del PCE fue: “Juntos podemos”.

Empecé a militar en el PCE en 1973 en Madrid, en la clandestinidad por tanto y en la base de la organización. La lucha era dura y, en lo que yo conocí, había una militancia sana. Viví en Talavera de la Reina desde la legalización en 1977 hasta 1988 y estuve ausente de las purgas de Carrillo y del proceso de descomposición que sufrió con Gerardo Iglesias. No formé parte de la dirección del PCE hasta 1991. En 2005 encabecé, con Marcelino Camacho en el nº 2, y por primera y única vez en la historia del PCE una lista alternativa con Tesis que defendían la salida del PCE de IU para reconstruir un proyecto revolucionario comunista, fuera de las clientela de IU y del PSOE. Logramos el 42,5 de los votos en un Congreso estatal y poco después salí también del PCE convencida de que para seguir siendo y actuando como comunista había que abandonar el PCE.
La historia es compleja y no cabe aquí.
Quiero recordar dos cosas importantes relativas a IU:
1. Desde 1990 participé directamente en la creación de la Plataforma de Izquierdas de IU-Madrid que en 1991 ganó el Congreso de la federación madrileña a Ángel Pérez. La lista encabezada por la compañera Susana López exigió las cuentas de la organización que se le negaron por la dirección saliente, a pesar de recurrir a todas las instancias regionales y estatales de IU. Eran ya las cuentas del “ladrillo”, que luego serían también las de las tarjetas Black. La compañera dimitió ante el total desamparo de la dirección de IU que ya encabezaba Julio Anguita.

2. Cuando Corriente Roja (sucesora de la Plataforma de Izquierdas, ya en el ámbito estatal) decide salir de IU, tras la dimisión de Julio Anguita en 1999 y después del vergonzosos pacto pre-electoral IU-PSOE, encabezado por Francisco Frutos y Joaquín Almunia, lo hace denunciando la corrupción y la correspondiente falta de democracia interna. Se abandonaba la organización, no tanto por diferencias políticas – que las había y grandes - sino por la imposibilidad de defenderlas limpiamente en una organización en la que los intereses económicos ligados a prácticas especulativas hacía que quienes detentaban puestos de poder, estuvieran dispuestos a hacer – y lo hacían – lo que fuera posible por mantenerlo [6].





La decadencia, en mi opinión irreversible ha continuado inexorable, a pesar de que quedan militantes honestos en ambas organizaciones. Los grupos que hoy se enfrentan, los de Zamora y Alberto Garzón no representan más que intentos diferentes de buscar un lugar al sol...para sus dirigentes. Se ha pasado de buscar como única opción el gobiernos con el PSOE, como en Andalucía, a intentar desesperadamente algún lugarcito en las coaliciones de gobierno, como alguacilillos ahora, de Podemos. Curiosamente todos se daban codazos por aparecer – al igual que Podemos – lo más cerca posible de Tsipras. Nadie dentro de IU denunció el esperpento de Syriza – y del resto del grupo del PIE en el Parlamento Europeo al que pertenecen – de intentar “suavizar” los dictados de la Troika. En ello siguen haciendo como si hubiera democracia y como si los pueblos pudiéramos ejercer nuestra soberanía votando en unas elecciones, a pesar de que van directamente a estrellarse y a estrellarnos contra un muro.

Como escribía en un artículo reciente [7] , lo esencial es saber que el juego se termina. Que la crisis acelera los tiempos políticos, y que lo que vamos a ver en ellos próximos meses es que las contradicciones se agudizan y que desaparecen las formas intermedias. Cuando se acercan periodos álgidos de la lucha de clases es preciso – lo primero - decir la verdad a la clase obrera y al pueblo, e inmediatamente, convocar y organizar la resistencia para una etapa de confrontación larga y dura.

La ilusión generada con PODEMOS en millones de personas, ¿qué paisaje puede dejar en un futuro cercano?
En el momento cumbre de Podemos, en las elecciones europeas, las esperanzas depositadas en su capacidad para resolver los problemas del pueblo eran enormes. Y dada, por un lado la imposibilidad material de cumplirlas, y por otra la inexistencia de un referente político alternativo capaz de organizar la resistencia, el riesgo de que el fracaso de Podemos abriera la vía a posiciones de extrema derecha, que llevan camino de ser hegemónicas en otros países, era muy grande.
Sin desdeñar la importancia de ese riesgo, varios hechos han contribuido a que la “ilusión” de Podemos se haya ido devaluando y precisamente, por la crítica desde la izquierda.
El primer elemento ha sido rotundo: Un gobierno con amplia mayoría como Syriza, con más experiencia y posiciones más firmes que Podemos se plegaba como el más infame de los lacayos a las posiciones de la Troika. Ese ejemplo ha permitido desvelar rápidamente lo iluso de sus ilusiones a muchos y muchas militantes subyugadas por la novedad y por la posibilidad de triunfo inmediato.
El segundo ha sido la propia evolución de Podemos que ha ido mostrando que hay muy poca consistencia y coherencia detrás de los oropeles mediáticos y mucha de la vieja politiquería, incluidas las enconadas divisiones internas.

El tercero ha sido el mantenimiento de estructuras las estructuras del movimiento popular, en concreto de las Marchas de la Dignidad - a diferencia de lo ocurrido en ocasiones anteriores con el movimiento antiglobalización o el 15M. Las organizaciones de base, que casi se vaciaron de gente atraída por los Círculos de Podemos, regresaba. El 22 de octubre fueron capaces de convocar – en pleno periodo pre-electoral dignísimas movilizaciones con su reivindicación dirigida“a quien gobierne” de anteponer la satisfacción de las necesidades sociales a los objetivos de déficit y al pago de la deuda. Un elemento clave al respecto ha sido el fuerte contenido de clase de las Marchas y la presencia comprometida en las mismas del sindicalismo combativo.
El cuarto elemento y políticamente el más importante, es la asunción por parte de las Marchas de la Dignidad de reivindicaciones como No Pagar la Deuda, enfrentar a la Troika, o salir de la OTAN. El hecho de que estos objetivos, que adquieren más importancia a medida que la crisis avanza y los pueblos perciben quién impone las medidas de austeridad a mayor gloria de la oligarquía europea (y nacional, claro) hayan sido enarbolados en el Estado español desde posiciones nítidamente de clase tiene una importancia trascendental.

Frente a la exaltación nacionalista, racista y xenófoba de la extrema derecha, el enfrentamiento con la UE, aquí se enarbola por el movimiento obrero y popular más combativo. Y se hace precisamente cuando ninguna de las opciones políticas, ni las viejas, ni las nuevas, se atreven a defenderlo.
Uno de los signos de los tiempos es la aceleración de los procesos históricos. La propia inestabilidad política es muestra de ello. Y es más que probable que sea cual sea la composición del Gobierno dure muy poco. Lo decisivo es que , en medio de la movilización – porque no hay otra manera – avance la organización obrera y popular y vaya configurándose el imprescindible referente político de masas.




¿Qué reto fundamental se plantea en este complejo momento político a lo que Red Roja llama Línea de Intervención Revolucionaria en relación con el movimiento obrero y popular?
Después de una etapa en la que, tras grandes movilizaciones populares, la indignación se ha canalizado por la vía reformista y electoral, se va extendiendo en amplias capas del activismo social una doble percepción:
Que ninguna fuerza política institucional tiene voluntad real de resistir – y de organizar la resistencia consecuentemente – a las presiones de las oligarquías europeas que van a impedir cualquier programa de mejora de las condiciones de los trabajadores y las capas populares; es decir que aquí se vivirá la versión farsa de lo que sucedió con Syriza en Grecia. Que no existe ninguna organización que esté hoy en condiciones de cumplir el papel de referente político de la movilización popular.
Como Red Roja ha venido analizando, la opción electoral – fundamentalmente concentrada en Podemos, pero no sólo - pretendía ser para la gente una opción de poder. Se trataba de alcanzar por la vía de los votos, lo que no se conseguía mediante la movilización.
Y era una apuesta imposible, porque el capital en crisis galopante carece de margen de maniobra para hacer “reformas” y no tiene la menor intención de flexibilizar las reglas del juego para aplazar el pago de la Deuda o los objetivos de Déficit. Y porque – como demostró en Grecia – tiene mecanismos de extorsión suficientes para doblegar a gobiernos de “progreso”, sin un pueblo informado y organizado detrás, que tenga claros sus objetivos.
Pero el desarrollo de las contradicciones sigue su camino y las gentes han aprendido mucho. Situaron con claridad el objetivo del poder político por la vía electoral y – poco a poco- se percibirá por los sectores con un nivel de conciencia más alto, que tras el fracaso de sus expectativas, ahora se trata de ir enfrentar la cuestión del poder de la clase obrera y el pueblo, orgánica y directamente. Necesidad que se hará progresivamente más evidente cuando se vaya percibiendo – y puede suceder muy rápidamente– que las caras pueden ser más jóvenes, pero las políticas, las mismas de antes.

En ese camino de toma de conciencia de la falsedad de sus ilusiones es preciso que el pueblo trabajador interiorice la esencia irreversible de la crisis, la confianza en sus formas de organización y la necesidad de construir su propio poder. Y es prioritario ir estableciendo la correspondencia necesaria entre esta percepción y los objetivos y la naturaleza de la movilización.
En este proceso es preciso identificar a quién nos enfrentamos. Hay que señalar la clave de bóveda, el factor principal del poder al cual se supeditan todos los demás y sin el cual todo “programa” es un bienintencionado brindis al sol.
Ese eje estructural que además debe tener la cualidad de permitir que la gente establezca fácilmente el nexo de unión entre éste y sus reivindicaciones concretas es, sin duda, la oposición al pago de la Deuda y a cualquier tipo de “rescate”, proponiendo salir del Euro y del UE.

Esa oposición permanente a los “recortes” de todo tipo, fortaleciendo la resistencia contra la Troika, permite señalar actualmente el núcleo central de la estructura de poder a la que nos enfrentamos y señala reivindicaciones inasumibles por el poder.
La construcción del referente político de las luchas populares es condición indispensable para la acumulación de fuerzas y debe acompañar todo el proceso de organización y desarrollo de las luchas y movilizaciones.
Destacar esta prioridad como elemento central aglutinador, no niega, sino que abre el camino a la construcción de un programa político que será el resultado de debates, pero que , en opinión de Red Roja, debe incluir: la ruptura con el Régimen de 1978 (República (s), Derecho de Autodeterminación, Amnistía, derogación de leyes antiterroristas, etc); salida de la OTAN y desmantelamiento de las Bases; Derogación de reformas laborales y poder obrero en las empresas; propiedad pública y gestión democrática de empresas estratégicas y servicios públicos; igualdad real de las mujeres y plena soberanía sobre su cuerpo; reforma agraria y propiedad social de los recursos naturales, etc.
Este programa implica por supuesto un proceso constituyente que será el resultado de una nueva correlación de fuerzas favorable al pueblo, o no será. Quiero decir que a veces se atribuye un valor casi mágico a la reivindicación de “proceso constituyente” sin tener suficientemente en cuenta que, como forma jurídica, la elaboración de una nueva Constitución – eso si, de forma más o menos participativa – lo que en definitiva sanciona son cambios reales en las relaciones de poder.
En cualquier caso, lo que quiero dejar claro es que, lo prioritario en este momento, es diseñar un camino de debate y de confluencias que vaya configurando – al calor de la lucha de masas – ese referente político, que la potencie y la sirva, en relación con el objetivo de la conquista del poder.
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Notas
[1] Eduardo Serra ha sido Subsecretario de Defensa con UCD, Secretario de Estado del mismo Departamento con el PSOE (en todo el periodo de integración en la OTAN) y Ministro de Defensa con el PP. Ha sido una figura clave en todas las compras de armamento a EE.UU. U mano derecha del rey Juan Carlos. En la actualidad preside la influyente Fundación Everis, responsable del Informe “Transforma España” presentado ante el rey, Zapatero, Fidalgo (ex secretario general de CC.OO.) y altos responsables de las principales empresas del IBEX 35.
[2] El panorama político abierto tras las elecciones europeas de 2014 lo analicé en este artículo: http://redroja.net/index.php/noticias-red-roja/opinion/2789-las-tareas-de-la-izquierda-revolucionaria-ante-podemos-y-otras-opciones-electorales
[5] La fuerza de la memoria y el poder constituyente del NO en la reconstrucción de la izquierda revolucionaria en el Estado español (2006)http://www.rebelion.org/noticia.php?id=28710.





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2 comentarios:

  1. Si el "Defensor del Pueblo" no es el pueblo mismo, entonces es un impostor.

    Salud

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  2. Si el “estado” es el instrumento (político, jurídico, cultural y militar) de dominación, control y opresión de la clase dominante sobre el resto de capas y clases, cualquiera de sus instituciones que pretenda vender, aunque lo consiga con la mayoría de la sociedad, la falacia de que existe para “defender” derechos de los dominados frente al “estado” dominador, resulta ser una pueril y grotesca impostura que, sin embargo, es alegremente digerida sin el menor sonrojo y hasta con orgullo por las élites más supuestamente sabias que componen el conjunto del Sistema y sus “alrededores”. Ése y no otro es el gran servicio que presta a la exclusiva minoría dominante y explotadora, esa auténtica obra maestra para la orientación de las “conductas” que es la HEGEMONÍA ideológica y cultural vigente.

    Salud y comunismo.

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