viernes, 19 de febrero de 2016

El PSOE y el Referéndum de la OTAN: historia de una extorsión (II) / Ángeles Maestro



La dependencia directa del poder por parte de los grandes medios de comunicación públicos y privados, tuvo un antes y un después en el referéndum de la OTAN


OTAN, de entrada NO
Adolfo Suarez dimitió como Presidente del Gobierno el 23 de enero de 1981, incapacitado para soportar la presión ejercida por la mayoría de su Partido – y por EE.UU. - para que decidiera de forma inmediata la integración del Estado español en la OTAN. El objetivo era colocar al más que probable siguiente gobierno del PSOE ante los hechos consumados.
El intento de Golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 sirvió por encima de todo como puesta en escena de la amenaza del terror fascista; por si alguien se había olvidado. Pero tuvo también inquietantes ramificaciones. La más destacada es la preparación de un gobierno de concentración nacional presidido por el general Armada en el que participarían todas las fuerzas políticas parlamentarias, incluidos el PSOE y el PCE. Es obvio que los dirigentes implicados conocían con anterioridad la intentona golpista y dejaron hacer; precisamente porque la misma debía preparar el terreno para que ellos aportaran su “solución”. Como es bien sabido, los diversos escenarios contaban con el beneplácito del Rey y eran conocidos previamente por la Embajada de EE.UU. quien se apresuró a declarar la intentona golpista como “asunto interno”1. Como demuestra Joan Garcés en Soberanos e intervenidos, a partir de documentos incontestables, Tejero y Milans del Bosch fueron simples marionetas de intereses mucho más poderosos2. El 30 de mayo de 1982, el gobierno de Calvo Sotelo apoyado por una mayoría parlamentaria que tenía los días contados y con una opinión pública claramente opuesta, formalizó el ingreso en la OTAN.

Tabla 1. Evolución de la actitud de la opinión pública ante el ingreso en la OTAN





La posición política del PSOE en relación con la OTAN desde los primeros años de la Transición hasta su acceso al gobierno en 1982 fue, no sólo contraria al ingreso en la OTAN, sino de neutralidad activa, como defendía entre otros, el Primer Ministro sueco Olof Palme. Propugnaba la disolución de los bloques militares, la desnuclearización del Mediterráneo y el desmantelamiento de todas las Bases militares norteamericanas. Se alineaba así con el resto de fuerzas de izquierda del Estado, modificando radicalmente su anterior posición favorable al ingreso en la Alianza adoptada por el PSOE en el exilio en 1949.



La victoria electoral por mayoría absoluta en octubre de 1982 tuvo lugar bajo el slogan central “OTAN, de entrada NO”, pero curiosamente el asunto de la OTAN sólo aparecía en los últimos párrafos del último apartado del Programa Electoral dedicado a “La Política Exterior de España”4. En él se planteba que “como medida inmediata se congelarán las negociaciones para la integración en la organización militar” y “en un segundo momento se mantendrá el compromiso contraído por el PSOE de convocar un referéndum para que sea el pueblo español el que decida acerca de nuestra pertenencia a la OTAN
Desborda las posibilidades de este artículo relatar pormenorizadamente los hitos que marcaron el cambio de posición del PSOE en relación con la Alianza, por lo que citaré algunos de los más significativos. Mientras, en el Partido, se iban definiendo posiciones. A favor de la salida de la OTAN se situaron en los primeros momentos del acceso al gobierno, Javier Solana, Jose Mª Maravall o Alfonso Guerra. Las posiciones pro-atlantistas estaban avaladas por dos miembros del gobierno situados en departamentos clave, Narcís Serra en Defensa, y Miguel Boyer, en economía.
Felipe González materializó su progresivo acercamiento a la Alianza con un golpe de efecto en un tema de gran trascendencia y motivo de grandes movilizaciones populares en Europa. Declaró, precisamente en Bonn, su apoyo a la decisión de la OTAN de desplegar 572 cabezas nucleares en Europa proyectada para diciembre de 1985

La convocatoria del Referéndum para decidir la permanencia de España en la OTAN se realizó según lo previsto en la Constitución Española, artículo 92, que se caracterizaba por ser la más restrictiva de la CEE en la regulación de la democracia directa.
Dicha norma y la Ley Orgánica que la desarrolla excluyen cualquier forma de iniciativa popular para convocarlo. Sólo puede ser convocado por el rey, a propuesta del presidente del gobierno y siempre tiene carácter consultivo, es decir, sus resultados no son jurídicamente vinculantes para el gobierno. Se niega así, en la práctica, lo que pomposamente establece el artículo 236 del mismo texto constitucional: el derecho del pueblo a participar directamente en los asuntos públicos. Un ejemplo más del conjunto de papeles mojados en materia de derechos y libertades supuestamente amparados por el texto de 1978.




La OTAN, la televisión privada y el final de cualquier disidencia en los medios de comunicación
Uno de los elementos decisivos para intentar cambiar una opinión pública que de forma mayoritaria se posicionaba contra la permanencia en la OTAN, eran los medios de comunicación. La radio y la televisión públicas tenían, además de una plantilla de destacados profesionales, un margen de maniobra relativamente mayor que el actual para expresar opiniones no coincidentes con los objetivos del Gobierno.
Digo relativa porque un muro de silencio rodeaba todo lo relativo a la monarquía y sus corrupciones, a la práctica de la tortura, a la Iglesia, a las fuerzas y cuerpos de seguridad, a todas las estructuras administrativas y judiciales en las que no se había producido depuración alguna de elementos fascistas, a las relaciones con EE.UU., y de forma destacada, con la complicidad de la izquierda, a la Memoria de la resistencia antifascista.
El gobierno del PSOE acabó con cualquier asomo de pensamiento crítico en los medios públicos y procedió brutalmente a la cancelación de programas que osaran dar siquiera cabida a las razones del NO a la OTAN. El cese más emblemático fue el de Jose Luis Balbín al frente del prestigioso programa “La Clave”, que con algunas suspensiones, se estuvo emitiendo desde 1975 al 20 de diciembre de 1985. Fue evidente que la cancelación tenía relación directa con el Referéndum de la OTAN que se celebraría tres meses más tarde.

El PSOE también dio un giro de 180º a su posición defendida en las elecciones contraria a la existencia de medios de comunicación privados. Utilizó la promesa de la concesión de hipotéticos canales de televisión para disciplinar a los medios que estaban sosteniendo posiciones contrarias a la Alianza Se hizo saber a sus directores que quién no apoyara las posiciones favorables al SI no tendrían la menor opción. No todos lo lograron a pesar de haber realizado giros copernicanos en su práctica informativa a despecho de criterios deontológicos y otras zarandajas.
Uno de los mayores damnificados fue Antonio Asensio, propietario del gurpo Z (El Periódico de Cataluña, Interviú, Tiempo) junto al multimillonario Murdoch. Según el ex director de Interviu y uno de los directores de ese grupo, Pablo Sebastíán “Él, [Asensio] había puesto al Grupo Zeta al servicio del gobierno en el tema de la OTAN bajo la promesa de que a cambio le darían un canal de televisión. Roma no paga a traidores. Asensio se equivocó”7.



Otros si lo consiguieron. El País – elemento clave en la desnaturalización de la izquierda política y sindical - que defendía desde su fundación la neutralidad y el desarme pasó a sostener acérrimas posiciones atlantistas, que mantiene sin fisuras hasta la fecha. El clan Cebrián – Polanco y su grupo empresarial PRISA, recibió el premio mayor, el canal de televisión de pago Canal Plus.
El grupo Mediaset (Berlusconi), ONCE (Miguel Durán) y Anaya (Germán Sánchez Ruiperez) fueron obsequiados con Tele 5. El grupo Antena 3, recibió la concesión del canal del mismo nombre. Este grupo mediático, presidido por el conde Godó, era propietario del influyente rotativo catalán La Vanguardia quien pasó de criticar duramente la convocatoria del referéndum, a militar decididamente en las filas del SI.
Por si esto fuera poco se editó un Manifiesto por el SI firmado por “50 intelectuales y artistas”8 que obviamente dependían de los presupuestos públicos y de los medios de comunicación para desarrollar su trabajo
La dependencia directa del poder por parte de los grandes medios de comunicación públicos y privados, tuvo un antes y un después en el referéndum de la OTAN. A partir de entonces el alineamiento y la homogeneidad informativa ha sido total, especialmente en todo lo concerniente a la política internacional, en la que es imposible establecer diferencia alguna entre ellos, incluyendo a la gran mayoría de medios digitales.




El avasallamiento de la libertad de información lo ilustró claramente el mismísimo Juan Luis Cebrían, director de El País y delegado para España del club de Bilderberg. Cuando Pablo Sebastián (que se vio obligado a dejar la dirección de Interviú al no aceptar la posición pro-OTAN que se le imponía) le comentó: “Esto de la OTAN va a acabar con el periodismo independiente”, Cebrián le respondió: Si. Esto es así. Algunos tendrán que enseñar el culo y nosotros una pierna” 9.
En este siniestro juego de presiones y chantajes en la sombra jugó un importante papel la sociedad norteamericana INCI (Instituto de Cuestiones Internacionales), financiada a su vez por la USIA (United States International Comunication Agency), “organización oficial norteamericana que encubre la guerra sucia exportada por EE.UU. a través de los medios de comunicación”10.
Las presiones mediáticas no parecían bastar a unos pueblos que se habían organizado de forma autónoma y enormemente creativa. La efervescencia social era enorme. La sensación que se vivía en la calle era que no sólo estaba en juego la neutralidad y la soberanía. Se percibía algo tan rotundo como el poder del pueblo frente al terror de los GAL y al miedo a la extrema derecha anidada en las cloacas de los aparatos de Estado revivida el 23F. Era la oportunidad de sacudirse por una vez la losa de tantas derrotas.
Felipe González tuvo la desvergüenza de amenazar con los tanques en la calle y la intervención de EE.UU. si el SI era derrotado.
Aún así el NO ganó en el País Vasco, incluida Navarra, Cataluña y Canarias.
¿Sólo?



El periodista Pablo Sebastián afirma haber escuchado en una tertulia del Café Gijón de Madrid a uno de los magistrados integrantes de la Junta Electoral Central en ejercicio en 1986, cuyo nombre no está autorizado a revelar, afirmar que en la contabilización de los votos del referéndum OTAN se había detectado un pucherazo de más de 400.000 votos en Galicia. Es evidente que la maniobra no podría haberse realizado sin el consentimiento de Fraga que mantuvo – con Alianza Popular - la petición de la abstención en dicho referéndum. ¿Pagó así el gallego el error de cálculo de anteponer intereses de partido a los sacrosantos intereses del imperio, en definitiva, de su clase?.
Nada se dijo, a parte de alguna mención realizada por el citado periodista. Sin embargo fue un tema conocido en los cenáculos, no sólo del poder, sino de la oposición que apostó por el NO. Tratando de averiguar qué sucedió, yo misma pregunté a Gerardo Iglesias, en la época secretario general del PCE y Coordinador General de IU, si habían tenido noticia del hecho y si habían investigado. Su respuesta fue que sí supieron del rumor que corría pero que no habían hecho pesquisa alguna porque “hubieran sido acusados de hacer la pinza con el PP”(sic).





El GAL y los ejércitos secretos de la OTAN
La actuación criminal de la extrema derecha durante la Transición y su vinculación con los aparatos del Estado forma parte de la losa de silencio mediática que presidió la Transición, aunque prestigiosos escritores, como Alfredo Grimaldos, han dejado documentada constancia de ello11. Hay evidencias de la actuación en el Estado español de destacados fascistas italianos en masacres como la de Montejurra (1976) o, entre otras, en la matanza de los abogados laboralistas de Atocha (1977). También es patente la continuidad de dichas actividades con los crímenes de los GAL, a su vez íntimamente vinculados a los aparatos del Estado.
El juez Felice Casson en 1984 empezó desvelar la trama de la red Gladio en Italia - integrada por la OTAN, la extrema derecha y los servicios secretos militares - y el presidente de la República, Giulio Andreotti, ratificó su existencia en 1990 ampliándola al resto de países europeos. Las actuaciones criminales destinadas a evitar gobiernos de izquierda mediante el nunca mejor llamado terrorismo de Estado se iniciaron al final de la II Guerra Mundial en Grecia12y no hay noticias fehacientes de que los diferentes “gladios” hayan sido disueltos.
Recientemente Ferdinando Imposimato, presidente honorario de la Corte di Cassazione (Tribunal Supremo) de Italia en la Convención “No Guerra, No NATO”, celebrada en Roma en octubre de 2015 declaraba solemnemente 13:

“En las investigaciones que yo he realizado sobre las masacres que se han realizado en Italia, desde la de Piazza Fontana en Milán, a la de la estación de Bolonia, a la de la Piazza della Loggia en Brescia, a los asesinatos de mis colegas Giovanni Falcone y Paolo Borsalino y sus escoltas, en todas, se ha certificado que los explosivos utilizados provenían de Bases de la OTAN. Testimonios directos me han confirmado que en estas Bases se reunían mafiosos de la Logia P2 [vinculada al Vaticano], terroristas de la extrema derecha, mafiosos, oficiales de la OTAN y políticos italianos, los días previos a las masacres”.
Estos testimonios han sido publicados por Ferdinando Imposimato en su libro “La Repubblica delle stragi impunite” sin que haya sido desmentido 14.

En el Estado español no tuvimos la suerte de tener jueces como Casson o como Imposimato. Las denuncias de torturas o los crímenes del GAL, las matanzas como la de Vitoria o Atocha, los más de cien asesinatos de la “pacífica” Transición, se han traducido reiteradamente en absoluciones por falta de pruebas, indultos, en huidas de la cárcel o han chocado con la Ley de Amnistía de 1977.
Y nada permite suponer que algo haya cambiado. En 1998 el juez Garzón era el magistrado instructor de dos importantes causas, la de los vuelos de la muerte de la Dictadura argentina y la que investigaba el terrorismo de Estado durante los gobiernos de Felipe González “el caso GAL”. En el marco de la primera y con una íntima vinculación con la segunda recibió la denuncia de Victor Basterra, fotógrafo secuestrado en la ESMA(Escuela de Mecánica de la Armada), que relataba la participación directa de militares españoles en los crímenes allí perpetrados, desde fines la década de los 70 hasta, al menos, 1983. La denuncia fue confirmada por el Mº de Defensa español que informó del envío de altos cargos del Ejército para recibir “entrenamiento” en Argentina y que estuvieron en campos de exterminio como la citada ESMA o el Campo de Mayo. Así mismo el Ministerio, en manos del PP a partir de 1996 remitió al juez Garzón una lista con los nombre y graduación de los implicados.

El juez Garzón, tras llamar a declarar al primero de ellos, el coronel de la Armada, Cristóbal Gil y Gil, vinculado entonces a los servicios secretos (SECED) y en el momento de esta denuncia integrado en el IEEE (Instituto Español de Estudios Estratégicos)dependiente de la Dirección General de Política de Defensa15, cerró el caso. No hubo más actuaciones a pesar de las reiteradas denuncias del coronel Amadeo Martínez Inglés y de que según nuestra legislación los tribunales son plenamente competentes para juzgar delitos cometidos por ciudadanos españoles en el extranjero16.
Para finalizar quiero dejar constancia de un hecho inquietante relativo al asesinato de Olof Palme, Primer Ministro de Suecia. El magnicidio ocurrió el 28 de febrero de 1986 y el caso ha prescrito sin que nunca fueran identificados sus autores. Las pistas siempre apuntaron a agentes de la extrema derecha vinculados a la CIA y a la OTAN, que habrían actuado para eliminar al más destacado político socialdemócrata, que denunciaba con firmeza las guerras imperiales, la política de bloques y se mostraba solidario con el Chile de Allende o la resistencia vietnamita.
Olof Palme, pocos días antes de caer asesinado había anunciado públicamente que viajaría al Estado español para participar personalmente apoyando la campaña por el NO a la OTAN. Este hecho hubiera tenido una enorme trascendencia dada su estrecha relación con Felipe González, rota públicamente en 1983 por el giro atlantista de éste último. Lo que es absolutamente desconocido es que las investigaciones oficiales suecas por el asesinato de Palme siguieron, entre otras, lo que denominaron como “pista hispana”, tal y como afirmó el Secretario de Estado de Asuntos Exteriores sueco en el transcurso de un homenaje a Camilo José Cela celebrado en la embajada de ese país en Madrid en 2003, al que asistía también Pablo Sebastián.
Como puede verse las cloacas del Estado mantuvieron la continuidad de su estructura y de sus acciones desde la muerte de Franco y tuvieron una actividad intensa en todo el periodo previo al referéndum de la OTAN.
Sirva este obligatoriamente breve recorrido en torno al referéndum de la OTAN para dejar constancia de hasta qué punto el PSOE, no sólo no responde a lo que de la manera más laxa pudiera entenderse como partido de izquierda, sino que ha actuado decisivamente desde sus gobiernos – entre otras muchas cosas - para liquidar la libertad de información y perpetuar en los aparatos del Estado las cloacas de la Dictadura.
El terrorismo de Estado, el GAL o la OTAN no son compartimentos estancos, sin relación con la lucha de clases. Y el PSOE, independientemente de quién se situara en su dirección, ha jugado un papel decisivo, tanto en su creación y desarrollo, como en el aseguramiento de la impunidad de los crímenes por ellos cometidos. Más nos vale no olvidarlo.
Febrero de 2016
Artículo escrito para la revista Espineta y Caragolins.
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Notas
1 Grimaldos, Alfredo (2006) “La CIA en España. En la página 177 relata: “Pocos días antes de que Tejero asalte el Congreso de los Diputados, el comandante Cortina [coordinador y director de los movimientos militares de quienes intervinieron en el 23F], integrante del CESID [servicios secretos españoles], visita a dos importantes diplomáticos: el embajador norteamericano Terence Todman, y el Nuncio del Vaticano, monseñor Antonio Innocenti. El Golpe de Estado cuenta con el visto bueno del Imperio y con la bendición papal”.
2 Garcés, J. Op. Cit. Págs 195 a 209.
3 Centro de Investigaciones Sociológicas: “La opinión pública española ante la OTAN”, Revista Española de Investigaciones Sociológicas (REIS), nº 22. Págs 188, 193-194.
8 El listado de sus nombre se encuentra aquí:http://elpais.com/diario/1986/02/18/espana/509065219_850215.html
10 Un análisis en profundidad sobre el INCI y en general sobre la intervención de EE.UU. en la política interna española a través de personajes clave en la época como Eduardo Serra (invariable alto cargo del Mº de Defensa con UCD, PSOE y PP) Antonio Garrigues y Díaz Cañabate, Jose Mario Armero y Enrique Múgica puede consultarse el libro citado de Alfredo Grimaldos, “La CIA en España”.
11 Grimaldos, Alfredo (2004). “La sombra de Franco en la Transición”.
12 Ganser, Daniele (2005). “Los ejércitos secretos de la OTAN”: págs 293 a 309
14 Acto público de presentación del libro, lamentablemente no traducido aún al castellano: https://www.youtube.com/watch?v=ek9t0xhRT_Y
Tabla: forocontralaguerra.org




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