sábado, 2 de abril de 2016

ALAMBRADAS / Philip Larkin





ALAMBRADAS


Las praderas más amplias tienen cercas eléctricas,
pues aunque las reses viejas saben que no se han de descarriar
los novillos jóvenes husmean siempre agua más pura
no aquí, sino en cualquier parte. Más allá de las alambradas.

Les lleva a chocar contra las alambradas
cuya violencia los desgarra sin mesura.
Ese día el novillo joven en res vieja se ha de transformar,
límites eléctricos a sus más amplias miras.

Philip Larkin



***

7 comentarios:

  1. …¡Oh, fotografía! ¡No hay otro arte
    tan fiel y decepcionante! Registra el tedio
    como tedio, y las sonrisas forzadas
    como fraudes…”

    (Larkin)

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  2. Al fin sacaste el álbum, que, una vez
    abierto, me dejó estupefacto, ¡Todas tus edades
    en mate y brillo sobre las páginas negras!

    (Larkin)

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  3. “No, todavía no he encontrado
    el lugar del que puedas decir
    este es mi sitio,
    aquí me quedo…
    (…)
    así no será tu culpa
    si la ciudad te aburre
    o la chica es imbécil”

    (Larkin)

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  4. Metáfora fotográfica de Larkin

    (seguramente superada como aquella: Derecha-Izquierda)

    “Lo que no se puede positivar queda descartado”

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  5. “¡Ah, si yo tuviera un par! Y dijera ‘Por ahí te van a dar’!
    Pero sé que donde las dan las toman
    y que de sueños no hay quien coma.”

    (Larkin)

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  6. No pueden poner vallas por todas partes, la vida las desborda, es un hecho. Los desplazamientos, el ánsia de vivir mejor, huir de la guerra y meterse en el infierno de los mercados, las vallas no lo pueden detener, los seres humanos lo van a desbordar, es un ciclón que no hay quien lo pare.
    Salud
    Francesc Cornadó

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  7. Cierto que no hay manera de parar a millones de personas que huyen de sus casas bombardeadas, ante la muerte segura de sus habitantes: hombres, mujeres, ancianos y niños, no queda otra. Lo paradójico es que huyen en dirección al campo enemigo, es decir, en dirección a los países “ricos” que son quienes les han montado la guerra, no por nada en especial, simplemente porque necesitan apropiarse de las riquezas (petróleo, gas, coltán…) que atesora el subsuelo de los desafortunados países “pobres”. Y claro, ese efecto secundario o daño colateral, los refugiados digo, les obliga a colocar barreras disuasorias a las puertas del paraíso consumista, y por eso colocan muros y alambradas eléctricas. Los felices habitantes de los países más afortunados no ven o no quieren ver la conexión entre su confortable vida y el pillaje de sus ejércitos y multinacionales. Pero, sin embargo, están dispuestos a ejercer cierta caridad con los desafortunados refugiados siempre y cuando éstos se conformen con la suerte que les ha tocado… y a ser posible lo más lejos de sus propias fronteras y de sus exclusivos “Resorts” diseminados por el mundo… Caridad sí, acabar con las injusticias… no es de recibo para los privilegiados por la “voluntad de Dios” (que no por casualidad creó ricos y pobres).

    Salud y comunismo.

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