domingo, 8 de mayo de 2016

Multinacionales disfrazadas de fundaciones filantrópicas / Paco Puche




Las Multinacionales necesitan de los Movimientos Sociales por eso, disfrazadas de fundaciones filantrópicas, van a su captura

Paco Puche, mayo de 2016



"Los emprendedores sociales trabajan con esas poblaciones (los pobres) y su labor es acercar a las multinacionales hasta ellas" María Zapata, que fuese directora de Ashoka España

El nombre clave es Ashoka, y decir Ashoka es decir AVINA, ambas fundaciones del gran capital del amianto y de los transgénicos. Ashoka y AVINA tienen un acuerdo estratégico por el que intercambian emprendedores y socios, tienen algunos directivos comunes además de compartir visiones y estrategias para “cambiar el mundo”, como proclaman. AVINA aporta financiación a Ashoka ; su dinero procede del criminal negocio del amianto, de su fundador, el magnate suizo Stephan Schmidheiny, calificado como asesino en serie por el fiscal de Turín y, peor aún , como lo valoró el juez Oggé de Turín al comparar su estrategia con el amianto con la de Hitler con los judíos. Ambas son, principalmente, fundaciones injeristas, tratan de penetrar en los Movimientos Sociales alternativos para domesticarlos.

Otro nombre clave es el de Arundathy Roy. Esta famosa novelista hindú que lleva tiempo luchando a fondo contra las multinacionales. Ha investigado el papel de las grandes fundaciones calificándolas como “espectros del capitalismo” en el libro del mismo nombre1. Ella resume muy bien la situación de la siguiente manera: “de los millones de ONGs que existen, algunas llevan a cabo un trabajo notable y radical (…) sin embargo las ONGs corporativas o que reciben fondos de fundaciones son el modo en que las finanzas globales compran acciones en los movimientos de resistencia, literalmente igual que los accionistas compran acciones de una empresa, y luego intentan controlarla desde dentro. Funcionan como transmisores, receptores, reductores de impacto, alertas con cualquier corriente, con cuidado de no molestar nunca a los Gobiernos anfitriones (la fundación Ford exige que las organizaciones que financia firmen un documento a tal efecto)”. Así también, las fundaciones AVINA/Ashoka firman contratos con sus socios, según dicen ellas mismas, de por vida, es decir con lealtad absoluta.

Siguiendo a Arundhaty Roy, nos preguntamos qué hace el gran capital para hacer frente al creciente descontento, a la furia de la gente, a la amenaza del pueblo en definitiva, una vez que ya sabía cómo manejar Gobiernos, partidos, elecciones, tribunales, medios, etc. La respuesta ha sido por medio de las fundaciones y sus organizaciones aliadas. Desde la fundación Rockefeller y la Ford, que no han dejado de operar desde el pasado siglo, hasta la fundación Gates en la actualidad, pasando por AVINA/Ashoka también aliadas de la Gates en el programa de Monsanto en África para llevar la agricultura industrial y los cultivos transgénicos, el gran capital ha estado siempre presente en la sociedad civil.



La agricultura, las megafusiones y el agua

¿Cuál es el estado actual y la dinámica del oligopolio de la agricultura mundial? En 2015, los seis gigantes de las industrias genéticas ocupaban también los primeros lugares de la venta de semillas y agrotóxicos en todo el mundo. Estas empresas son: Monsanto, Syngenta, DuPont, Dow, Bayer y Bash. Pues bien, el Grupo de investigación ETC2 ha descubierto que están tratando de llegar a megafusiones. Así, DuPont y Dow por un lado, Syngeta y CheChina por otro y Monsanto negocia con Bayer y Bash. Si este proyecto culminara los tres oligopolios dominarían el 65% de las ventas mundiales de semillas y agrotóxicos.

Frente a esto las organizaciones campesinas y agroecológicas del mundo se resisten, y al día de hoy aun el 90% de las semillas cultivadas por el campesinado cada año proviene de su propia cosecha, o de los intercambios de semillas con sus vecinos en mercados locales, y con ello siguen alimentando al 70% de la población mundial. El Grupo investigador concluye que “gracias a las luchas de estas organizaciones y de personas por la soberanía alimentaria, estas megafusiones están lejos de poder concretarse”. Por eso, AVINA/Ashoka tienen tanto interés en el sector de la agroecología y del agua, como ahora veremos.

En efecto, en España, Ashoka ha cooptado, entre otros, al que fuera Presidente de la Plataforma Rural (máxima instancia en defensa de la agroecología) Jerónimo Aguado, al que ha pagado un sueldo mensual durante tres años de entre 1.500 a 3.000 euros, e igualmente ha hecho con Beatriz Fadón, de la Red Calea de Cáceres, organización que dice dedicarse al fomento de la agroecología. La injerencia es manifiesta y cualitativa. AVINA ha financiado también a la Plataforma CIFAES (para una recolección de semillas) y la Universidad Rural Paulo Freire, instituciones ambas en cuya dirección figura Aguado. Después de las denuncias de estas injerencias la propia Plataforma Rural ha reconocido, fiel a su naturaleza, que:

“En África, Monsanto se ha aliado recientemente con la Fundación Gates, la Fundación Rockefeller y otras entidades como la Fundación Ashoka, para promover los transgénicos en el marco de la “Alianza para una Revolución Verde en África” (AGRA). Aunque disfrazado de verde, se trata de un intento asesino de introducir en este continente semillas comerciales (y posteriormente transgénicas) y todo el paquete de insumos agroquímicos, despojando a los pequeños campesinos de sus semillas tradicionales y condenándoles al hambre y la miseria”3. Efectivamente, es un asesinato, ¿pero cómo tener y mantener de Presidente de la Plataforma denunciante a uno de Ashoka?

En el año 2000, con motivo de un proyecto que, se presume, será la primera casa construida en España con materiales y energías limpias, hace su aparición espectral por Cáceres el filántropo del amianto. La prensa lo recogió así: “El plan no hubiera sido posible sin la sorprendente aparición en escena de Stephan Schmidheiny, un magnate suizo comprometido con la causa ecologista. Un día se presentó en Hoyos y quedó convencido del proyecto. A través de AVINA, la fundación que preside, decidió impulsar la idea de forma desinteresada.”4

En Colombia, con motivo del VI encuentro Latinoamericano de la Red de Gestión Comunitaria del Agua, en septiembre de 2015, la Red Nacional de Acueductos Comunitarios de Colombia rechazó su participación denunciando que:

“En Colombia, la Fundación AVINA fue definida por el gobierno nacional como actor estratégico para “garantizar” la participación comunitaria en la construcción de esta política rural de aguas. Esta Fundación tuvo una importante injerencia en la construcción de esta política, en clave del favorecimiento de la privatización y del endeudamiento con las Instituciones Internacionales de Financiamiento (IFIS). Por estas razones expuestas como Red Nacional de Acueductos Comunitarios de Colombia no participamos en este VI Encuentro Latinoamericano, ya que hemos sido testigos que los espacios auspiciados por organizaciones como AVINA y financiados por el BID, no pueden ser espacios autónomos para la defensa de la gestión comunitaria del agua”5. Lo de la injerencia en sectores estratégicos de AVINA queda bien claro con este rechazo.

La relación de AVINA con el agua no es nueva. En 2008, uno de los que fuese líder de las luchas de Cochabamba por el agua, Boris Ríos, denunciaba asimismo a AVINA de la siguiente manera:

La fundación AVINA maneja y gestiona fondos que surgen de la actividad empresarial de Schmidheiny (…) La gran red de Avina contempla entre sus “líderes socios” al español Pedro Arrojo, fundador de la Fundación Nueva Cultura del Agua, que ha logrado incluir su “propuesta” en varios países del mundo a través de seminarios, encuentros, como el de 2005 en Brasil, (…) o conferencias como la de Montevideo de 2007 (…) aunque otras formas en las que incluyen sus propuesta es a través de financiar eventos relacionados a la temática del agua por medio de redes nacionales ligadas a la nueva cultura del agua.”6. Hechos completamente corroborados.

Después de la denuncia de estas situaciones, la Fundación Nueva Cultura del Agua (no su ex presidente Arrojo) han deslegitimado a Schmidheiny, aunque de momento no hayan devuelto las subvenciones recibidas en su tiempo.






Segundo aviso a Podemos

Podemos es una emergencia de las luchas de los Movimientos Sociales y de la indignación popular. Es de esas movilizaciones que asustan al gran capital y para las que están diseñadas las distintas fundaciones corporativas y financiadoras. Es lógico que traten de infiltrarle, es su naturaleza.

Por esta razón, y ante el panorama de la serie de cooptados por las fundaciones del gran capital entre las élites de bastantes movimientos sociales, en el nacimiento de Podemos escribíamos un texto titulado: “El filtro del transfuguismo: aviso a Podemos”7. En este trabajo tratábamos de poner en guardia a una naciente organización contra todo tipo de tránsfugas, incluidos los del filantrocapitalismo. En él anticipábamos nombres que en ese momento estaban aproximándose a Podemos. Dimos en clavo con Pedro Arrojo que ha llegado a Diputado “arco iris” en el reciente Congreso, por Podemos-Zaragoza; de Aguado, que sepamos, no pasó por el momento, de su coqueteo con Izquierda Anticapitalista.

En el caso de Cáceres nos hemos encontrado con una sorpresa. En el blog de Javier Caso aparecía el pasado 6 de abril el siguiente post8: “Como muestra de ello comentaros que en Extremadura, según me cuentan, han empezado a amenazar con abrir expedientes a inscritos en Podemos por difundir este artículo que se adjunta de Paco Puche (…); indicar que se trata de un artículo del año 2014”. Más tarde, después de la publicación en el blog, desde el Consejo Ciudadano de Extremadura trataron de suavizar sus posiciones sobre aquellos que habían amenazado de expulsión.

¿Qué tan peligroso era un trabajo de hacía dos años? La clave se llama, de nuevo, Beatriz Fadón y su Red Calea. En el trabajo de marras aparece como lo que es público y notorio, como persona vinculada a la filantrópica por un contrato de por vida. Esta emprendedora social y la organización que preside sigue exhibiéndose como emprendedora de Ashoka en su web, probablemente por el contrato vitalicio que firmó en su día con la fundación, a pesar del desprestigio que Ashoka tiene entre el movimiento agroecológico (le han llamado a su colaboración con Gates “intento asesino con África”) como hemos visto.


Fuente:


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