martes, 19 de julio de 2016

Camello declarado indeseable / Julio Cortázar




Camello declarado indeseable 

Aceptan todas las solicitudes de paso de frontera pero Guk, camello, inesperadamente declarado indeseable. Acude Guk a la central de policía donde le dicen nada que hacer, vuélvete al oasis, declarado indeseable inútil tramitar solicitud. Tristeza de Guk, retorno a las tierras de infancia. Y los camellos de familia, y los amigos, rodeándolo y qué te pasa, y no es posible, por qué precisamente tú. Entonces una delegación al Ministerio de Tránsito a apelar por Guk, con escándalo de funcionarios de carrera: esto no se ha visto jamás, ustedes vuelven inmediatamente al oasis, se hará un sumario.

Guk en el oasis come pasto un día, pasto otro día. Todos los camellos han pasado la frontera, Guk sigue esperando. Así se van el verano, el otoño. Luego Guk de vuelta a la ciudad, parado en una plaza vacía. Muy fotografiado por turistas, contestando reportajes. Vago prestigio de Guk en la plaza. Aprovechando busca salir, en la puerta todo cambia: declarado indeseable. Guk baja la cabeza, busca los ralos pastitos de la plaza. Un día lo llaman por el altavoz y entra feliz en la central. Allí es declarado indeseable. Guk vuelve al oasis y se acuesta. Come un poco de pasto, y después apoya el hocico en la arena. Va cerrando los ojos mientras se pone el sol. De su nariz brota una burbuja que dura un segundo más que él.



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3 comentarios:

  1. Sin duda, era un camello cronopio. Un relato tristemente vigente, y muy kafkiano (un escritor siempre evoca o conduce a otro). Dramático e impresionante punto final.

    Salud

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  2. Triste y dramático. Musicalmente se podría acompañar con la "Sonatina Burocrática" de Erik Satie.
    Salud
    Francesc Cornadó

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  3. “En las viejas alegorías era esencial la presencia de un personaje antropomórfico (más o menos) que ‘representara’ algo, una idea o un valor, cuyo nombre portara a la espalda, como anuncio: ‘¡Soy la avaricia! ¡Soy la virtud!’ ( O ¡Soy un fetiche para lavar tu mala conciencia! ¡Soy el daño colateral de tu nivel de confort!)”

    Salud y comunismo.

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