jueves, 4 de agosto de 2016

KARL MARX / EL CAPITAL


LIBRO PRIMERO.- SEC. SEGUNDA.- CAP. VI

COMPRA VENTA DE LA FUERZA DE TRABAJO



“En todos los países en que impera el modo de producción capitalista, la fuerza de trabajo no se paga hasta que ha funcionado durante un determinado tiempo establecido por el contrato, por ejemplo, al final de cada semana. Así, pues, el trabajador adelanta en todas partes al capitalista el valor de uso de su fuerza; deja que el comprador la consuma antes de recibir el precio; en una palabra, le abre crédito.”

Un ejemplo entre mil. En Londres existen dos clases de panaderos: los “full priced”, que venden el pan por todo lo que vale, y los “undersellers”, que lo venden por menos de su valor. Esta última clase abarca más de las tres cuartas partes del censo total de panaderos (p. XXXII del Report del Comisario de gobierno H. S. Tre­menheere acerca de las Grievances complained of by the journeymen bahers, etc., Londres, 1862). 

Estos undersellers venden casi todos ellos un pan adulterado con mezcla de alumbre, jabón, ceniza, cal, arena de Derbyshire y otros ingredientes igualmente sanos, agradables y nutritivos (Véase el Libro azul que citamos más arriba, así como el informe del Committee of 1855 on the Adulteration of Bread y la obra del doctor Hassals Adulteraflons Detected, 2° ed. Londres, 186l.)

Sir John Gordon declaró ante el Comité de 1855 que, “a consecuencia de estas adul­teraciones, el pobre que vive de dos libras diarias de pan, no recibe hoy, de hecho, ni la cuarta parte de esta materia nutritiva: esto, sin contar con los daños que supone para su salud”. Preguntando por qué “una parte grandísima de la clase obrera, conociendo perfectamente la adulteración, sigue comprando alumbre, arena, etc.”, Tremenhecre responde (véase obra cit., p. XLVIII) que “no tiene más reme­dio que tomar el pan que su panadero o su chandler's shop quiera darles”.

Como no les pagan hasta el final de la semana de trabajo, "tienen que aguardar también hasta el final de la semana para pagar el pan consumido durante ésta por sus familias"; “y es notorio –añade Tremenheere, aportando declaraciones de tes­tigos– que el pan elaborado con esas mezclas se destina expresamente a esta clase de clientes”(It is notorius that bread composed of those mixtures, is rnade ex­pressly for sale in thís mannen”)

En muchos distritos agrícolas de Inglaterra (y más todavía en Escocia) los salarios se pagan de dos en dos semanas y hasta de mes en mes. Con estos largos plazos de pago, el obrero agrícola no tiene más remedio, como es lógico, que comprar sus mercancías a crédito...

Se ve obligado a pagar precios más altos que los demás y vive encadenado materialmente al ten­dero, que le fía. Así por ejemplo, en Horningsham (Wílts), en que los salarios se abonan de mes en mes, la harina . que en otras partes cuesta 1 chelín y 10 pe­niques. a él le cuesta. 2 chelines y 4 peniques por stone. (Sixth Report on Publíc Health by "The Medical Officer of the Privy Council", etc., 1864, p. 264.)

“Los estampadores manuales de percal de Paisly y Kilmarnock (occidente de Escocia) con­siguieron en 1853, gracias a una huelga, que el plazo de paga. se redujese de un mes a dos semanas.” (Reports of the Inspectors of Factories 31st Oct. 1853, p. 34.)

Otro lindo desarrollo del crédito que el obrero abre al capitalista es, en cierto modo, el método seguido por muchos industriales mineros ingleses y que consiste en pagar a los obreros a fin de mes, haciéndoles entretanto entregas acuenta, muchas veces en forma de mercancías, que les cargan por más de lo que valen en el mercado (sistema truck).

“Entre los patronos de las minas (coal masters), es corriente pagar a los obreros una vez al mes, haciéndoles entregas a cuenta al final de cada semana. Estas entregas a cuenta se le hacen en la tienda (es decir, en el “tommy–­shop” o economato perteneciente al propio dueño). El obrero toma el dinero con una mano y lo suelta con la otra.”
(Children's Employment Commission, III Report, Londres, 1864, p. 38, n. 192.)

Karl Marx


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